Apretarse el cinturón
El Plan B, que en realidad es Plan C, pondría a prueba a los congresos estatales
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Plan “B” de la Reforma Electoral luego del rechazo del plan original votado ayer en la Cámara de Diputados.
/Foto: Mario Jasso/ Cuartoscuro
El Plan C, que algunos insisten en llamar Plan B, está cada vez más cerca de empezar su viaje por los congresos estatales, pues necesita la aprobación de siete de estos para convertirse en norma constitucional. Sin embargo, lo que sigue no será un simple road show, pues el proyecto implica reducir, en muchos casos de forma drástica, el presupuesto de los legislativos estatales que estarían votando. Los diputados locales estarían votando por limitarse y, en algunos casos, estrangularse presupuestalmente. En las siguientes semanas se podrá ver, por ejemplo, si los legisladores de Morelos, dominado por una mayoría morenista, votan por reducir sus recursos más de la mitad, un 56% de ser necesario, pue eso es lo que ordena la reforma para ajustarse al 70% del presupuesto de la entidad federativa correspondiente.
Si ponerle un límite al presupuesto de los legislativos estatales no viola la autonomía de los estados como dice la iniciativa, por lo menos es evidente que sí afecta, de forma muy importante, la capacidad operativa y de análisis de los órganos encargados de hacer las leyes. Las dietas difícilmente van a disminuir su monto, pero los asesores especialistas si se van a suprimir, o a reducir al menos. Sin especialistas que asesoren a los legisladores, no es difícil imaginar el desastre, por falta de productividad y creatividad, en que se convertirán las legislaturas locales.