Sin avisar
El regreso de Rocha al Palacio de Gobierno de Culiacán tomó por sorpresa al país y abrió una pregunta que va más allá de Sinaloa: ¿qué buscaba realmente con ese movimiento?
Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, señalado de nexos con el Cártel de Sinaloa.
/FOTO: CARL DE SOUZA/AFP
Por supuesto, el regreso de Rocha al Palacio de Gobierno de Culiacán, el viernes, tomó por sorpresa a todo el país y, aunque efímero, despertó cualquier cantidad de especulaciones y provocó que se reviviera el análisis todos los escenarios posibles del caso. Se habló desde un Golpe de Estado fraguado por el morenismo duro, hasta una operación de sobrevivencia desesperada por un solitario gobernador que ahora quizá perdió no sólo el cargo, también la protección institucional de la que había gozado. Quienes gustan de los escenarios conspiracionistas rápidamente construyeron piezas que circularon en redes sociales, acerca de un golpe orquestado por el propio expresidente López Obrador, quien habría sugerido a Rocha revelarse y recuperar la gubernatura sin decir agua va, es decir, que retara a la presidenta Claudia Sheinbaum. Así actuó el de Sinaloa y hoy se sabe con toda claridad de qué lado se colocó la mayoría morenista y eso significa mucho.