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Víctor Sánchez Baños

Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con daño de tercero.

Miguel de Cervantes (1547-1616) Escritor español.

Mientras cada minuto que pasa se disipa la posibilidad de que aparezcan con vida los 43 jóvenes que fueron secuestrados en Iguala, Guerrero, también crece el malestar de los mexicanos y de muchos seres humanos que en otros países que ven el salvajismo con que se arreglan los problemas en México.

No es un asunto menor la desaparición de éstos jóvenes. Pero, asalta a la inteligencia de los mexicanos la violencia que ataca a la comunidad en las regiones más pobres y más vulnerables. Gobernantes locales se convierten en azotes o en simples figuras decorativas que se dedican a usufructuar sus puestos administrativos.

Ayer, en el Senado, tomaron la decisión de no declarar la desaparición de poderes de Guerrero. La desaparición y asesinato de algunos jóvenes de la normal rural de Ayotzinapa, no fue suficiente motivo.

En un país civilizado, donde hay vergüenza política no es necesario que los políticos se juzguen por ellos mismos, sino que los responsables renuncian para que las investigaciones continúen y, lo más importante, que localicen a los desaparecidos.

Pero, en un país donde hay más de 50 mil desaparecidos, no sólo mexicanos, sino de otras nacionalidades que por necesidad de cruzar la frontera para encontrar oportunidades que sus países se las negaron, tuvieron que cruzar por México, también están desaparecidos.

Las cifras, obviamente no son exactas y las oficiales deben ser siempre menores ya que los gobiernos se refieren a las denuncias presentadas y no a estimaciones subjetivas. Se entiende. Pero, lo delicado es que no aparezcan.

Que cuanto se dan a la tarea de buscar a un grupo de personas, empiezan a aparecer fosas clandestinas donde los criminales entierran a sus víctimas.

Las dudas crecen y las autoridades federales, encabezadas por el responsable de seguridad del país, Monte Alejandro Rubido y el Procurador General, Jesús Murillo, no dan mayor información. ¿Quiénes son los dueños de los cuerpos que aparecieron en pedazos en las fosas de Iguala? Bueno, cuando menos ¿saben cuántos son?

Hoy, sólo le queda al gobernador de Guerrero una salida: su licencia. Así llegó la primera vez al poder cuando por el caso de otra matanza, la de Aguas Blancas, tuvo que pedir licencia a su cargo el hijo de un pintoresco hombre que también fue gobernador de esa entidad: Rubén Figueroa. El renunció por un hecho que tampoco, seguramente, el autor intelectual o material.

Pero la presión fue mayúscula. Hoy, a pesar de la presión nacional e internacional no renuncia. ¿Qué espera? ¿Dejará pasar el tiempo para que aparezcan los chicos de Ayotzinapa para después pedir licencia?

Cada día que pasa la indignación se vuelve cólera.

PODEROSOS CABALLEROS.- José Antonio Meade, secretario de Relaciones Exteriores, ahora se preocupa por abrir embajadas en naciones que materialmente no tenemos nada que hacer y ni siquiera tenemos suficientes mexicanos como para atenderlos. Para Meade Angola “tiene un potencial para el crecimiento comercial y de inversión de Sudáfrica”. Sensacional. Uno de los estados más pequeños de Estados Unidos, donde no hay obviamente un consulado, tiene más mexicanos e intereses nacionales que en Angola. Por su precaria condición económica, es una nación que sufre de constantes epidemias y la última es por la presencia del virus Marbug, que genera terribles fiebres hemorrágicas. En fin, quisiera saber cuántos angoleños, de habla portuguesa, saben dónde localizar en un mapa a México o cuando menos saber si existimos como país. *** Otro que andaba de gira, Jorge Herrera Caldera, gobernador de Durango, visitó 4 países europeos donde promovió los sets que todavía tienen cerca de la capital durenguense y que fueron usados por artistas de Hollywood, como John Wayne, entre otros.

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA.- El proyecto eólico Sierra Juárez, en la Rumorosa Baja-California, inicio sus operaciones con la instalación de la primera de las 47 torres que comprende, con una inversión de 300 millones de dólares. Francisco Kiko Vega, gobernador de la entidad, afirmó que la empresa que surtirá la energía es Energía Sierra Juárez, que pertenece a la Infraestructura Energética Nova, que preside Carlos Ruiz Sacristán, exsecretario de Comunicaciones de Ernesto Zedillo, quien logró una jugosa colocación de bonos para este proyecto en la Bolsa Mexicana de Valores, cuando su compañero de gabinete, Luis Téllez, era presidente de ese organismo. Por cierto, esa compañía es propiedad de Sempra Energy, que actualmente está sujeta a una inversión por autoridades estadounidenses por corrupción. Sólo es un dato.

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