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Ricardo Eguia

A propósito de la declaración de Christine Lagarde Directora Gerente del «FMI» en el sentido de que la economía mundial podrá quedarse un largo tiempo estancada ya que la recuperación es no solo frágil y riesgosa sino también  mediocre…

Pronostica Lagarde riesgos financieros (sic) si no se impulsa el crecimiento económico, se reforma el mercado laboral, se crean empleos y se invierte más en infraestructura…

En la era de mayor creación de dinero (léase impresión de billetes) en la historia de la humanidad pero que nunca se reflejó en la economía real y curiosamente cuando menos inflación hay en el mundo y prevalecen las tasas más bajas de interés Lagarde arranca su discurso hablando de mediocridad, de recuperación quebradiza, decepcionante y asediada por el peligro de que las alzas en los tipos de interés lleguen antes y más rápido de lo previsto…

Pero no para ahí la lúgubre y catastrofista filípica de la directora-gerente del FMI…sino que, congruente con esa barbarización propia de la alta burocracia tecnocrática inútil también y con un dejo de cinismo cómplice dice que «crecen los mercados opacos y las partes no reguladas del sector financiero» lo cual implica aceptar abiertamente que a pesar de la «bomba atómica» que estalló en el 2008 y que hizo añicos la economía global y a pesar de las melifluas peroratas repetidas así como las múltiples promesas de mayores controles, así como reguladores mas fuertes para contener la voracidad, los abusos, las estafas, el saqueo, la parasitaria especulación de los Fondos buitre y las Financieras amañadas con Calificadoras demenciales, hoy la economía padece a los mismos trogloditas insaciables y está anclada, nunca zarpó y por ende detenida en las mismas coordenadas de la autodestrucción.

Continua la fiesta de los fetiches y excesos por unos pocos y de las insuficiencias y agravios para millones de seres diría Kundera Solzenitsyn (que cito de memoria) se profundizará la frivolidad, la maldad y la superficialidad como enfermedades crónicas del siglo.

 

Ahora habrá que fijarse mejor en los adoquines que se ponen en el camino y donde se estampan máximas como «aguanta el futuro será mejor», «con euforia vuélcate al trabajo mal pagado y se te recompensará hasta el síndrome «Burnout» (fatiga crónica)…»se amable pues hasta eso está ya comercializado»…»no importa la solidaridad ni la queja, menos la exigencia de cambios, mejor aislados, agotados, depresivos»; «se parte de la masa silenciosa dócil, adocenada, indiferente pues el Estado de bienestar es un mito», «aguanta la opresión y espera la transición siempre postergada y no grites aunque te lleven los pingos…»

La paradoja del riesgo dicen, es que cuanto más cerca estamos del desastre, parece que menos lo percibimos.

Hoy emerge de nuevo la violencia: Iguala, Tlatlaya, Tlaquepaque como la antítesis de los «pueblos mágicos» con sus salvajes gorilas uniformados, impericia, improvisación, burocratismo, negligencia y la corrupción con impunidad total como fallas sistémicas en medio de la devaluación del peso, más inflación presionada por las gasolinas, el gas y las tarifas eléctricas pero también desafortunadamente muy escasas expectativas de crecimiento económico…

Aquí viene a colación la serenidad reflexiva así como la pasión intelectual de la escritora Nancy Fraserque hace un análisis del capitalismo neoliberal abordando en su libro «Escalas de Justicia» la crisis, la desigualdad, la obsolescencia de las políticas económicas y la urgente necesidad de una transición desde la perspectiva de las tres «R»: La de la representación genuina en el ámbito político;  la redistribución equitativa de la riqueza en el ámbito económico y el inaplazable reconocimiento de los derechos sociales y políticos.

Sentencia enfática diciendo: «Hay que ir a un capitalismo que priorice el bien común» y recalca coincidiendo con el sociólogo Ulrich Beck que esta crisis no se superará sin la iniciativa ciudadana.

Ambos nos restriegan el estropajo de su rechazo a la retórica que solo es estéril alharaca, que no trae cambios y agudiza el atraso y con ello los riesgos de grave inestabilidad…abundando en la necesidad de ya no permanecer callados so pena de perder los logros de nuestra civilización como la libertad personal, la verdadera democracia y la justicia…

Ambos se pronuncian en contra de la política tecnocrática elitista y que es abiertamente contraria a la de los ciudadanos lo cual provoca hartazgo creciente y un alejamiento, mayor distancia, desconfianza ante el sistema, las élites políticas y también con los partidos políticos excluyentes…

N. Frasier alerta sobre las consecuencias del aumento de la desigualdad y sobre los anacronismos en las formas actuales de la participación política favorable solamente a las élites que se reciclan el poder…

Insiste en que la crisis del 2008 ha trastocado muchas cosas y lo que en el 2008 devino en crisis financiera, rápidamente derivó en crisis económica generalizada y la cual pronto se convirtió en crisis de deudas soberanas que además y como lo anticipa la señora Lagarde habrán de persistir las mismas políticas favorecedoras de los mismos instrumentadores de esa crisis, se convertirá a su vez en gravescrisis sociales, mismas que con la depredación del medio serán pronto también crisis ecológicas y con ellas un más profundo sufrimiento para la población al instalarse la precariedad como único y ominoso horizonte de futuro.

Pero no se queda solo en los señalamientos y plantea dos escenarios: Uno donde las élites rectifiquen, regulen a los mercados, al capital especulativo y a los bancos y donde por inercias el sistema tal vez siga cojeando un tiempo pero evite el estallido social.- Dos u otro donde sigan sin arreglarse los graves problemas de enriquecimiento de unas minorías privilegiadas con empobrecimiento masivo, bajos salarios, desempleo, despojos y más contaminación ambiental y entonces sí tendremos más países desgarrados por la violencia, los conflictos y el mayor deterioro social donde predominará «el sálvese el que pueda» volviendo al primitivismo cavernario, las salvajadas y la barbarie…

 

Un tercer escenario y positivo en el que los movimientos sociales, la participación organizada de la sociedad, su organización y su persistencia potenciada fuercen los cambios y obliguen a las élites a revisar las estructuras desvencijadas, los partidos sean forzados a abrirse, ventilarse, oxigenarse, democratizarse y al capital financiero neoliberal parasitario obligarle a cambiar hacia un capitalismo más igualitario y por tanto más estable.

Y deja un reto: ¡O cambian la clase política y las élites o se les sale todo de control!!!

Aunque hoy por hoy nadie observa ningún impulso reformador espontáneo y previsor desde dentro del sistema político-económico tecnocrático, sin embargo la creciente inquietud y malestar social haría que algunas mentes sensatas, menos egoístas, visionarias e influyentes acepten que sin cambios ni ellos podrán salvarse si prospera y se radicaliza la masa ignorada.

La sociedad civil y gobiernos estamos obligados a evolucionar para evitar estallidos sociales que nadie desea y que a nadie benefician, solo trastocan, complican y confrontan.

Como dice Marvin Minski, amigo de Isaac Asimov «Alguien debe hacerse cargo de los problemas planetarios pues todo se vuelve cada día más inestable y podría estar fuera de control e instaurarse el caos por culpa de unos pocos que todo lo quieren para sí».

www.ejecentral.com

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