Laura Borbolla

Queridos amigos lectores, con sorpresa, conocimos la historia al estilo de «Alicia en el país de las maravillas», la de la «Estafa Maestra» y sus varios personajes, al parecer se propone, todo sea una danza, así que utilizaré algunas metáforas, para hablar del tema.

En el jardín de la quietud de la procuración de justicia, en el país de nunca jamás una niña de nombre Rosary, pensó que si tomaba una pastilla de chiquitolina, podría danzar entre los grillos y tomar una de granditolina le permitiría nadar entre tiburones.

Hace unos poco más de 20 años, recibí la lección más compleja y amorosa de parte de uno de mis mentores, el Mtro. Juan Francisco Durán Guerrero, veía en mí entusiasmo y ganas de aprender el derecho penal y procesal penal, a grado tal que me invitó a trabajar con él de “su pasa-hambre”, y en su peculiar y divertido estilo, me dijo, «Usted quiere danzar entre grillos, como Alicia en el país de las maravillas;  pero para hacerlo, tiene que estar consciente de tres cosas básicamente: el Sistema Jurídico Penal mexicano, esta hecho por hombres, para hombres, usted es mujer y además es güerita…» Contesté que si y que lo que quería era conocer de primera mano con el mejor y que ese era él, que si estaba dispuesto a verme y a ayudarme crecer, lo haría con gusto, mi maestro fue como el personaje del Conejo en el cuento de Alicia, una consciencia que aparecía y desaparecía para enseñarme.

Definitivamente no ha sido sencillo, y supongo que ser consciente de este tipo de micromachismos, me ha hecho más fuerte, además que me dotó de herramientas para el sistema tradicional y con la incursión al Nuevo Sistema de Justicia Penal.

La niña Rosary, es un personaje a través del cual me gustaría abordar, lo complejo que es el sistema para una mujer, que incursionó en la política de un partido que en su momento era oposición y que por azares de la vida, decidió dejar, ha sido ya varias veces expuesta por mezclar el placer con los negocios, generando la molestia del líder de su tribu, que a la postre sería el líder del país del nunca jamás.

La ventaja de Rosary, es que sabe danzar muy bien entre grillos y ahora sólo queda que sea capaz de negociar entre ese mundo de dimes y diretes, que se siente a tomar el té con el sombrerero loco, que identifique bien al gato que aparece y desaparece, que, tome la llave correcta para llegar al frasco indicado de la pastilla de chiquitolina, que sea de la dosis adecuada, para que hable con claridad y fluidez de lo hecho por algunos hombres de poder y los ponga en su lugar. Para estar en condiciones de salir de ese enredo.

La niña Rosary, conoce bien al líder y ha tenido la habilidad de sortear los micromachismos, los sesgos de violencia de género en lo jurisdiccional y ministerial.

La novela, aún no se termina de escribir, sin embargo, el capítulo de la danza de los dichos, los dimes y diretes, es decir, la danza de los grillos aún tiene pendiente un punto final, no será sencillo, pero será importante, conocer el otro punto de vista de la conocida «Estafa Maestra». 

Sin duda le hizo falta tener un entrenamiento con mi maestro; quien de forma y fondo le hubiera dicho que no es sencillo entrar y salir de esos temas, sin tener que pagar una factura de por medio; que lo mejor, era permanecer en una sola línea del juego ya que estar de un lado y luego del otro te hace vulnerable y débil. Eso ya quedó muy expuesto, por muchas traiciones de las que claramente ya fue objeto. Lo lamentable es que el sombrerero loco, de este cuento está mal utilizando es el criterio de oportunidad del nuevo sistema de justicia Penal. 

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