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Norma Montiel

Las preferencias de tres estados y sus respectivos condados fueron decisivas para la victoria de Joe Biden. En los últimos años Wisconsin, Michigan y Pennsylvania han oscilado entre los demócratas y los republicanos: le dieron el triunfo a Obama en 2012, a Trump en 2016 y a Biden en 2020. Por mayoría de condados, se podría decir que Trump obtuvo la ventaja, pero el demócrata tuvo la ventaja del cambio de preferencia política en muchos de los condados de estos estados, arrebatándole algunos a su rival.

De los 72 condados de Wisconsin, Menominee fue el de mayor conversión demócrata: 8.4 puntos más de lo que fue en las elecciones de 2016, dándole una victoria a Biden. Junto con él, el condado de Ozaukee se volvió 6.9 puntos más demócrata, seguido de Waukesha, con 5.9 puntos. Este cambio de preferencias junto con el voto de Milwaukee y Dane (los condados más habitados, decantados por Biden) ayudaron al demócrata a ganar –por poco margen- el estado.

En Michigan, el condado de Antrim fue uno de los que cambió su afiliación en comparación con las elecciones del 2016, siendo ahora 15 puntos porcentuales más demócrata que en las elecciones de 2016. Y no fue el único: los condados de Grand Traverse y Kent también dieron vuelta a su orientación republicana con 9.4 y 9.1 puntos porcentuales respectivamente. En el caso de Kent, además del cambio de preferencias y de ser el 4º condado más habitado en Michigan, el triunfo también fue para Biden.

Finalmente, en Pensilvania, el condado de Chester revirtió en 7.4 puntos su tendencia republicana y le dio la preferencia a Biden, Montour se volvió 7.3 puntos más demócrata y Cumberland sumó 7.1 puntos porcentuales de simpatía hacia el partido azul. 

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