De la película En primera Plana (Spotlight), concentrada en la investigación periodística que reveló decenas de casos de sacerdotes católicos vinculados con la pederastia en Boston en 2001, y en contraste con el caso de Marcial Maciel de Los Legionarios de Cristo que publiqué en abril de 1997, entonces en La Jornada, quiero compartir estos tres elementos, por el momento:
A diferencia del caso estadounidense, en México, prácticamente no se presentó ninguna reacción pública abierta distinta del abierto rechazo al contenido de los testimonios. Los estadounidenses, aún los conservadores bostonianos que son representados en la película maravillosamente editada, demuestran ser más abiertos a la hora de asumir que las inconsistencias éticas pueden ser legales y que por lo tanto deben ser atendidas con prontitud y con inmediatez posterior al conocimiento público de ellas.
En contraste con el caso mexicano, los estadounidenses asumen de principio que existe una conexión estadística que es de la mayor relevancia para el caso mexicano donde la complicidad establecida por el silencio entre autoridades civiles y eclesiásticas habría podido contribuir al encubrimiento mayúsculo de la jerarquía mexicana con apoyo del silencio de El Vaticano al menos durante 13 años. En la película, con apoyo del experto en la observación del fenómeno, 6 por ciento de los clérigos incurren en abusos sexuales contra los niños.
Es sorprendente que el respaldo social a la publicación realizada por The Boston Globe ya que de un golpe comenzó el desmantelamiento de la estructura de encubrimiento a los sacerdotes involucrados, tanto con el abuso como con la complicidad activa ante el mismo. En el caso de Marcial Maciel, mucho más cerca del papado que cualquiera de los vinculados entonces en el caso de la Arquidiócesis de Boston, la disposición a reconocer responsabilidad tardó diez años más.
De las conexiones entre encubrimiento e inconsistencia ética y legal de las autoridades y del clero hay temas por desentrañar. Apuntemos primero estos contrastes.