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Jose Luis Camacho

El proselitismo que el exjefe del Estado mexicano, Felipe Calderón, realiza en diversas zonas del país a favor de candidatos panistas no es casual ni se trata de un puro y libre ejercicio de los derechos políticos de alguien que no es un ciudadano cualquiera, tal y como lo ha querido hacer ver el propio exmandatario y diversos periodistas, sino de una labor propia de alguien que está defendiendo sus intereses.

No se trata de que Felipe Calderón esté abandonando la mal llamada zona de confort de la que supuestamente disfruta un exmandatario, sino al contrario, desde la posición que le da haber sido Presidente de México busca avasallar al contrario sin que reciba una respuesta con la misma difusión que él tiene al hacer declaraciones escandalosas.

Y es que los portazos que Gustavo Madero ha dado a la pareja Calderón-Zavala son muestra clara del interés superior que en estos momentos mueve a los grupos al interior del PAN, que no es otro más que asumir el control del partido político otrora gobernante. La mera llegada de Madero a la presidencia blanquiazul cambió los planes que en esos momentos el todavía presidente de México tenía para su partido, pues él impulsaba a su exsecretario particular Roberto Gil Zuarth para seguir mandando al interior de las filas del blanquiazul e imponer libremente al candidato presidencial Ernesto Cordero, lo cual evidentemente no sucedió.

Así, desde 2010 Gustavo Madero ha tenido la habilidad de fortalecer su liderazgo al interior del blanquiazul y contrarrestar la influencia calderonista. Evidencia de ello es que, contrario a todo diagnóstico, Josefina Vázquez Mota fue la abanderada panista a la Presidencia.

A ello se sumó la negativa de registrar a Margarita Zavala como candidata plurinominal a una diputación federal, ambición que se basaba más en una creencia de merecimiento que en un verdadero trabajo partidista, decisión que enfureció a la expareja presidencial y la cual ensoberbecida se ha lanzado a hacer campaña, pero no para que ganen los candidatos panistas y de forma desinteresada, sino para posicionarse y desde ahora pelear la presidencia del PAN.

Es falso que el PAN se encuentre en el peor momento de su historia, pues ese episodio ya tuvo lugar pero bajo la presidencia de Felipe Calderón tanto de México como del PAN a través de Germán Martínez y César Nava. Dejar a un país destruido por una guerra suicida contra el crimen organizado y con miles de asesinados y desaparecidos nos lastimo a todos, incluido el PAN que resultó derrotado.

Calderón no puede caminar tranquilo por las calles de México.

A tres años de distancia, Calderón cree que a través de su esposa puede regresar a la actividad política y con ello, pelear la candidatura presidencial en 2018 y reelegirse.

Ése es el objetivo de Felipe Calderón, el cual evidentemente no está a la altura de la visión que debiera tener quien gobernó un país ni de un ciudadano más, sino de alguien que se está aprovechando de su posición y que persigue el poder por el poder. No hay más.

La diferencia central entre Felipe Calderón y los expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León, Carlos Salinas de Gortari y Luis Echeverría Álvarez es que estos últimos sí son hombres de Estado, poseedores de una visión que no se circunscribe a colocar a sus parejas en puestos clave para seguir gobernando, sino a proteger una investidura que los vuelve diferentes al resto de los mortales, lo cual no sólo da derechos, sino sobre todo obligaciones.

El tiempo coloca a cada quien en su lugar, y mientras los Presidentes extraídos del PRI son revalorados cada día más, los del PAN caen por su propio peso.

Por los Corrillos…

De visita por Querétaro, el coordinador del PRI en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones Rivera, señaló no creer que “exista un militante del PRI que no considere un privilegio el poder ser considerado para ser su dirigente nacional”. A lo cual agregó: “Yo en lo personal he procurado poner esa disposición por enfrente. Para mí sería un enorme privilegio el ser considerado, como muchos otros priistas con suficientes méritos, como para ser presidente del Comité Ejecutivo Nacional en un futuro”… Estados de vanguardia. A poco más de 400 días de que venza el plazo para la aplicación, en todo el país, del nuevo sistema de justicia penal, en el Estado de Durango, que gobierna Jorge Herrera Caldera, ya es una realidad, pues recordemos que fue la primera entidad en aplicar el Código Nacional de Procedimientos Penales. En los próximos días lo mismo sucederá con Querétaro gobernado por José Calzada Rovirosa.

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