Gabriela Sotomayor

Además del impacto devastador de la pandemia y de su errada gestión en México, en este 2020 el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha resultado ser un desastre con respecto a la defensa y protección de los derechos humanos de los mexicanos.  

Con más de 100 mil muertos por la Covid-19 en 2020 a los que se suman 36 mil 476 asesinatos dolosos en 2019, más 29 mil 182 hasta noviembre de este año (a pesar del confinamiento), los números son escandalosos. El derecho a la vida luce tan frágil que parece más bien un golpe de suerte.

En este trágico año se registraron 3.6 asesinatos diarios de menores de edad, con 12 mil 755 niñas y niños que han desaparecido ante la indiferencia de las autoridades. Además no existe una unidad especializada en la búsqueda de niños robados. Es inaceptable.

En lo que va del sexenio se cuentan 27 mil 871 desapariciones de personas de las cuáles se desconoce cuántas son forzadas, lo que da un total de 177 mil 844 víctimas de este flagelo que se disparó en 2006 cuando el expresidente Felipe Calderón tuvo la genialidad de promover la guerra contra el narco. 

 La violencia contra la mujer  adquiere dimensiones catastróficas. Los feminicidios aumentaron de 7 a 10.5 diarios en los últimos tres años, en tanto que AMLO todavía no puede dilucidar la diferencia entre homicidio y feminicidio. Un verdadero insulto para las víctimas.

De la libertad de expresión, nada que presumir. Han sido asesinados 19 periodistas este año en total impunidad. AMLO descalifica y arremete desde su púlpito mañanero contra cualquier comunicador que cuestiona su gestión, provocando así verdaderas embestidas digitales contra los críticos.

Y contrario a las promesas de AMLO, aumenta la militarización en el país, algo que ha preocupado también a la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos Michelle Bachelet: “La administración del presidente López Obrador se ha caracterizado por el aumento en la atribución de poderes a las fuerzas armadas’’.

 “La ampliación de las funciones de orden público y civil a las fuerzas militares como regla ordinaria, en lugar de una excepción, tiene un impacto en los derechos humanos. Mi Oficina ha pedido una reconsideración y reevaluación de estas medidas para cumplir con los estándares internacionales’’, urgió.

Destacó que AMLO le ha conferido “un rol y presupuesto creciente’’ a la Secretaría de la Defensa para llevar a cabo proyectos de su gobierno.

“Yo misma fui secretaria de defensa, recordó Bachelet, y las fuerzas armadas pueden jugar un papel muy importante en diferentes cosas como por ejemplo en la respuesta a la pandemia porque tienen muy buena logística e infraestructura y pueden jugar un papel muy importante’’.

“Pero tienen que ser guiados por civiles. Los militares deben seguir las órdenes de actores políticos’’, valoró la expresidenta chilena.

Y como una de las cuestiones más desafortunadas, AMLO ha minimizado la gravedad de la pandemia y se niega a usar el cubrebocas, lo que serviría como ejemplo y podría salvar vidas.

“Sorprendentemente, incluso hoy en día, algunos líderes políticos siguen restando importancia al impacto (del Covid), menospreciando el uso de medidas simples como el uso de mascarillas”, reprobó.

Incluso algunas figuras políticas siguen hablando casualmente de “inmunidad de rebaño”, como si la pérdida de cientos de miles de vidas fuera un costo que se puede soportar fácilmente en aras del bien común, criticó.

“Politizar una pandemia de esta manera va más allá de la irresponsabilidad, es algo totalmente reprochable”, lanzó Bachelet.

Los líderes se miden en tiempos difíciles. AMLO no ha podido remontar la severa crisis de derechos humanos en la que se encuentra sumergido el país y que se ha vuelto todavía más compleja con la llegada de la pandemia en la que ahora, para colmo de males, se ve coartado el derecho a la salud de millones de mexicanos. Nada que celebrar en el Día de los Derechos Humanos. 

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