Gabriela Sotomayor

No puede haber excusas ni pretextos. Tampoco es hora de optimismo, ni de pedir a las familias que sean sucursal del IMSS. El Estado es responsable de garantizar el derecho a la vida y el derecho a la salud.

AMLO tuvo un tiempo precioso, pero lo dilapidó. No quiso o no pudo ver una enorme ventana de oportunidad que el ritmo de la pandemia le regaló.

Que conste.

Primera llamada 30 Enero: OMS decreta la emergencia de salud global y llama a los gobiernos a prepararse para importar casos. Había 170 muertes con más de mil contagiados en China, más 82 casos en 18 países y confirmaba que el virus se transmitía de persona a persona fuera del gigante asiático.

Segunda llamada 28 Febrero: La OMS sube el nivel de riesgo a su alerta máxima. “Este es un llamado para todos los gobiernos del planeta: Despierten. Prepárense. Este virus puede estar en camino y deben estar listos’’. Italia contaba 650 casos y 17 muertes.

Ese mismo día México confirmó 2 casos importados de Italia. La OMS dice no tener evidencia de que el clima influyera en la letalidad del Covid-19 y había que prepararse para el escenario de China. También explicó las diferencias entre “contención’’ y “mitigación’’ del virus y que no se tenían datos para afirmar que sería estacional.

Con pocos casos, explicó, la contención es posible. Era el momento ideal para atacar con todo al virus, hacer las pruebas, ir por los contactos, aislarlos, todo lo que no se hizo con firmeza.

Tercera llamada 11 Marzo: OMS declara la pandemia. Ese día México reportó 7 casos y cero muertes. “Aquellos con un puñado de nuevos casos de coronavirus pueden evitar que esos casos se conviertan en grupos y esos grupos se conviertan en transmisión comunitaria’’, dijo OMS.

Cuarta llamada 16 Marzo : Al hablar sobre la situación en México con millones de personas con diabetes y adultos mayores, Dr. Tedros remarca que “debe haber un compromiso político al mas alto nivel porque esta pandemia no afecta nada más al sector salud pues ataca todos los sectores’’.

“Y ser liderados por la cabeza es crucial”, consideró el médico etíope expresando su deseo de “ver unidos a todos los mexicanos’’.

Sin embargo, en la 4T las opiniones de la OMS no pesan. Si bien el organismo de la ONU se ha equivocado y no es perfecto, es el que coordina la respuesta a la pandemia a nivel mundial. Es lo que hay.

AMLO no escucha pero reconoce que “no se le puede mentir al pueblo de México que es despierto, avispado, consciente”.

“Necesitamos que se diga la verdad, que se actúe con ética”, urgió desde su tribuna.

Inexplicable por qué evadió ver de frente al pueblo y declarar la Emergencia Nacional.

Tendría que reconocer que le apostó al clima, a que la letalidad era baja, a que la enfermedad era leve, a que era como “una gripita”. 

Error de cálculo.  

Se sabe que no se mueve un dedo si AMLO no lo permite y que tras bambalinas se han acatado sus decisiones. Si  hay un fallo no será de la Secretaría de Salud que está haciendo lo que puede con lo que tiene. 

Resquebrajó al sistema de Salud con menos presupuesto, con escasez de medicamentos, recortes de personal, falta de equipo y material básico.

AMLO podría admitir que no hay suficiente equipo de protección para los trabajadores de salud que están en la línea de fuego, ni camas, ni oxígeno, ni los respiradores mecánicos que se necesitan para enfrentar el virus.

Se esperaría que muestre la fotografía tal cual, “con ética” y aún así apelar a la bondad del pueblo y exhortarlo a resistir codo a codo.

Advertirle que las cosas podrían empeorar antes de mejorarse y que quizá mueran fifís, chairos, conservadores, neoliberales, narcos y adversarios.

Ojalá se equivoquen quienes sonaron las alarmas. 

Pero si México se hunde en el luto y la desolación, que la nación se lo demande. 

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