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Simón Vargas

Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.” (Mt 7,12).

 

 

“Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor”.

(Lc 2, 11).

 

La navidad no es la celebración de una fecha, es un hecho: es el día del nacimiento del salvador, un evento absolutamente decisivo en la historia de los católicos. Es entonces una conmemoración del significado de ese hecho. Se lee en las profecías: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; le ponen en el hombro el distintivo del rey y proclaman su nombre: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre que no muere, príncipe de la Paz”. (Is 9, 5).

Entonces hablar de navidad es hablar de salvación, pero quizás no le hemos dado el verdadero significado a la salvación, y entre nuestros deseos siempre se encuentran las peticiones de un mejor trabajo, mayores beneficios económicos, una mejor casa, encontrar a una pareja perfecta, entre muchos otros. Pero la salvación es mucho más, Dios tiene un propósito extraordinario y un plan para bendecir nuestra vida, la salvación también significa que se recibe la libertad y el poder para cumplir el propósito de la vida.

El Señor ya nos dio el regalo de la verdadera salvación por medio de su hijo Jesús, nos dio la libertad y el propósito. Todo lo que se desea se puede conseguir por uno mismo, ya que siendo sinceros los causantes de la gran mayoría de nuestros problemas, somos nosotros mismos y la forma natural en como los enfrentamos. El sufrimiento y el dolor podrían ser evitados, si abriéramos nuestro corazón a Dios para producir la verdadera transformación.

Nuestra desconexión de Dios nos causa preocupación, temor, ansiedad, confusión, depresión, conflicto, desaliento y vacío interior. Nos lleva a actuar de manera que engendra culpa, vergüenza, resentimiento y pesar. Dios no nos creó para que viviéramos desconectado de él, por eso, cuando esto ocurre, se sufres tensión y uno se siente espiritualmente vacío.

Es nuestro deber como padres enseñarles a nuestros hijos el verdadero significado de la navidad, inculcarles desde pequeños la enseñanza del salvador, quien en su Sermón del Monte a sus discípulos nos dijo: “Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mat 6, 21), es ahí donde podemos encontrar la fortaleza para enfrentar la vida y cumplir nuestros propósitos.

Asimismo, la Navidad nos debe hacer más solidarios, no perder la memoria de lo sucedido durante todo este 2014 en nuestro país, en esta época no podemos olvidar que mientras celebramos, sí somos afortunados, hay miles de familias en México con sillas vacías porque fueron víctimas del crimen organizado o de un esquema de inseguridad que no logra ser superado.

“En mi casa ya no va haber navidad, porque siempre tengo el recuerdo de mi hijo” dice Margarita Zacarías, madre de Miguel Ángel Mendoza Zacarías, en un mensaje navideño grabado por los padres de los 43 normalistas desaparecidos, en el cual piden a la sociedad que siga trabajando junto a ellos para la búsqueda de justicia y que no nos olvidemos de ellos, puede consultarse en el siguiente link. http://bit.ly/1AzVqv5

La solidaridad es uno de los valores humanos por excelencia, ha quedado demostrado en diversas ocasiones que México está compuesto por millones de seres humanos solidarios, los acontecimientos de las últimas fechas así lo han demostrado, miles de personas salieron a las calles a expresar su indignación por lo sucedió en Iguala, en redes sociales y medios de comunicación millones solicitaron justicia para la víctimas.

Como vemos, la solidaridad es más que nada un acto social, una acción que le permite al ser humano mantener y mantenerse en su naturaleza de ser social. No es de extrañarse entonces que la solidaridad se comporte como la base de muchos otros valores humanos o incluso, de nuestras relaciones sociales más valiosas, tal como es el caso de la amistad. Puede incluso permitirle al hombre sentir que pertenece a determinado lugar, en otras palabras, permite desarrollar sentimientos como los de pertenencia a cierta nación, manteniendo a los ciudadanos de un mismo lugar luchar juntos por un mismo motivo.

Conmemoremos entonces la navidad como se debe, celebrando la llegada de nuestro salvador poniendo en práctica sus enseñanzas, como por ejemplo la siguiente que dijo en el sermón antes mencionado: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas.” (Mt 7,12).

Pongámonos en el lugar de los otros, de los que sufren, de quienes tienen carencias, quienes están lejos de casa… y hagamos por el prójimo lo que nos gustaría que hicieran por nosotros. Esta navidad seamos solidarios, estas acciones en cadena seguramente harán el mundo y por supuesto nuestro país un mejor lugar para vivir.

 

 

*Analista en temas de  Seguridad, Educación y Justicia

simon.9@prodigy.net.mx

@simonvargasa

facebook.com/simonvargasa

 

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