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Ricardo Eguia

Hora de reconstruir el país en común ante las quiebras, los errores, las negligencias, los escándalos, las crisis, los fracasos, los desencuentros y la concatenación de tragedias y eventos deplorables.

Iguala solo desnudó una realidad de gravedad extrema que era por todos conocida, pero que pocos querían ver o les atemorizaba señalar por el alto grado de colusión entre autoridades y criminales…

El país vive tiempos difíciles por la permanencia prolongada de una economía estancada, una crisis de credibilidad que afecta de modo fundamental a la clase política y a los partidos…

Ante la violencia y la inseguridad el Estado mexicano en sus tres niveles de gobierno ha demostrado miopía, lentitud y disfuncionalidad…Dejar crecer los problemas en una o varias regiones del país para luego inundarla con elementos del Ejército, la Marina, la policía federal y la gendarmería ha contribuido a que en esos  intervalos se haya fortalecido la entramada red de complicidades, se multiplicaran los delitos de alto impacto, los abusos, los excesos y los crímenes por «falta de Estado» y por ello la acumulación de razones y motivos más que suficientes para el hartazgo social…

El hartazgo social tiene límites y estos ya fueron rebasados.

«La ira callejera, según Amnistía Internacional no solo obedece a la masacre de Iguala sino a sexenios que pisotearon los derechos humanos, falta de accesos a la Justicia y la impunidad ante otras  veintitres mil desapariciones, haberse elevado en un 600% las prácticas de la tortura, las detenciones arbitrarias así como la criminalización de la protesta social».

 

Urge pues articular las quejas, las demandas, los agravios a la sociedad, asi como sus ancestrales problemas insolutos y siempre pospuestas o barnizados con untos demagógicos que ahora atizan peligrosamente la hoguera del descontento social.

Las movilizaciones callejeras respetuosas de los derechos de terceros son un soplo renovador sobre la empantanada y mortecina realidad que tira siempre al reduccionismo, al olvido por el simple paso del tiempo, más discursos sin compromisos, las amenazas que inhiben la voluntad, que aconsejan subliminalmente resignación, mansedumbre y como decía Nietzche «La moral propia de esclavos y de los apocados»…

Ante la crisis del Estado es legítima y comprensible la indignación, además es sana la catarsis social que desfoga, despresuriza la fatiga colectiva acumulada…

En cualquier actividad humana, más en la política y sobre todo en el arte de gobernar juiciosa y serenamente siempre será preferible convencer que forzar, persuadir que pisotear, proponer que imponer…

Laudable entonces será procesar las protestas con diálogo, negociación, pero fundamentalmente cambiando el status-quo ejerciendo la autocrítica, realizar diagnósticos rápidos para un rediseño del trillado andamiaje político-burocrático y  empezar a beneficiar realmente a la población mayoritaria agraviada que vuelve a ver su futuro con angustia ahora que le «mataron» la esperanza al enterarse  a posteriori  que tanto la operación así como la ejecución de todas las reformas serán a largo plazo y que «no son mágicas» como le hicieron creer con propaganda anfibológica y con la cual solo le generaron grandes expectativas dejando  nuevamente zaherida  a la «suave patria».

De esta guisa y como lo dijo Romero Apis en Excelsior el malestar en las calles es un problema degobernabilidad no de vialidad; es un problema de política no de policía; es un problema del bloqueo del poder, no del bloqueo de calles; es un problema de hombres de Estado, no de agentes de tránsito.

No se puede por cierto  transitar de la inopia, de la negligencia en materia de seguridad pública  con  delincuencia desbordada, ni desde la severa patología encapsulada en la pobreza, el desempleo, la miseria, la persecución y  la matanza de jóvenes estudiantes, menos desde  la lóbrega simbiosis de  las policías con los narcotraficantes solo para terminar  dándole  vuelta a la hoja en automático y como si nada hubiere pasado…

Fragor, estrépito y exigencia ciudadana en las calles es un catalizador positivo en contra de los anarquistas y extremistas que son los menos y por lo cual son irresponsables los llamados de las cúpulas empresariales a la represión y como una salida falsa para hacer el camino más ancho a la discordia.

 

Este no es el momento para agregar más equívocos cuando las cosas en el país están rudas y amenaza escalar la violencia.

Mejoras económicas reales en el aquí y el ahora con respeto a las libertades ciudadanas ya que las tragedias y la irritación social derivan de la corrupción oficial y  de los privilegios  para  la casta empresarial que opera con cortedad y prisa para enriquecerse en un opaco entramado de intereses político-privados estructurados alrededor de los presupuestos y de las obras públicas.

Ello les debe obligar abandonar el doble discurso ante el cual como dice Julio Ma. Sanguineti en El País, «los pueblos tienen que gritar, hacerse oír, porque la hipocresía reinante en las superestructuras del poder económico y político, no la soportan más los pueblos oprimidos por los poderes fácticos, agregando que la matanza en el Estado de Guerrero le ha dado a ese cáncer endémico de la corrupción oficial aliada del narco, un espacio para la renovación…»

Las cúpulas político empresariales no deben pues atentar contra la más elemental libertad conscientes de aquellas palabras de Benjamín Franklin que acotó diciendo «los  que ceden libertad para tener un poco de seguridad, no merecen ni libertad, ni seguridad»  y esto la sociedad mexicana lo ha entendido ya.

El clamor colectivo es de paz, de seguridad, de justicia, de empleos, de salarios dignos, de educaciónde calidad también pospuesta donde se dice mucho y no se hace nada pues siguen más de 40 mil maestros comisionados, escuelas sin maestros, sin pisos y sin agua…La Reforma laboral es de burlapues no ha devenido en ninguna mejora para la clase trabajadora y solo precarizó el empleo y abarató los despidos…Los bancos a pesar de la rimbombante Reforma financiera continúan abusando de los usuarios y en lugar de expeditar el crédito a las empresas siguen saqueando al país transfiriendo millonarias utilidades a sus matrices en el extranjero…tinieblas, calígine en las lamentables «autonomías» de pacotilla ,  burocracias en exceso costosas y cooptados por los partidos políticos  (IFT,el IFAI, el INE) para seguir perpetuando complicidades perversas, la rapiña sin freno, complacencias con los monopolios de siempre, la descomposición política sin freno, la obstrucción a las consultas populares, cerrazón contra la ciudadanización de la política y de acceso a la información, atizando la anarquía al cerrarle todos los caminos a la participación ciudadana…

Más allá de letanías aburridas, es preciso dejar atrás todas las promesas huecas y todas las viejas utopías…

Procede anunciar programas bien vertebrados y para ser consultados con la población para implantar la transparencia total en los tres niveles de gobierno en materia de gasto público…

Realizar con inmediatez un diagnóstico con medidas concretas en el sector público federal, las entidades federativas y municipios donde es más acusada la corrupción y las espurias alianzas de políticos y policías con las mafias y el narcotráfico… Sin dilación debe publicarse una agenda con tareas básicas e inmediatas para garantizar la seguridad ciudadana estableciendo metas medibles, claras y viables.

 

Toda la fuerza del Estado no para imponer caprichosa e insolentemente menos para reprimir, sinopara instrumentar la verdadera transparencia en el manejo del dinero público en el gasto por ejercerse en el 2015 con exacta aplicación a los programas específicos  así como para  hacer llegar los recursos a Estados y Municipios sin retrasos, sin  mermas , sin subejercicios, mucho menos desvío de fondos públicos.

Transparentar de ahora en adelante, sin excusa o pretextos baladíes las licitaciones públicas con equidad, integridad y apego irrestricto a la ley bajo  criterios indeformables ni discrecionales  y a las que les deben preceder investigaciones profusas de los grupos, sus relaciones, vínculos, ligas, amistades y negocios para que estas no sean más simples subastas favorables a quienes ofrezcan más dinero o  hagan accionistas  a los funcionarios públicos proclives al soborno, toda vez que es la mezcla más explosiva y fermento de la desestabilización el torcimiento inveterado de la ley para inflar el costo de  obras públicas,  realizarlas con pésima calidad o abandonarlas  inconclusas por parte de esas«minorías violentas» que con engañifas, contratismo, amiguismo, favoritismo uso y abuso de las Instituciones, la desregulación, la lenidad y el fraude que no son ya solo un fenómeno residual sino la peor expresión de violencia elitista gangsteril que propicia el conflicto y la justa reacción  por parte de una sociedad victimizada, sin respuestas, maltratada, burlada y hasta amenazada por los beneficiarios de un sistema viciado y ahogado por los  poderosos y burdos delincuentes de «cuello blanco» atrincherados en la eterna apropiación de los bienes nacionales, la estafa, la evasión fiscal y el lavado de dinero malhabido.

En estos momentos convulsos que vive el país y con el ejemplo que ya dio el Presidente Enrique Peña Nieto haciendo pública su declaración patrimonial, este precedente debe ser inmediatamente replicado por los Secretarios de Estado, los Gobernadores, los Senadores, los Diputados, los Presidentes Municipales, los Magistrados de la SCJN y de los Tribunales unitarios o de circuito, así como los Directores de  los Fideicomisos, de «Pemex» y de la «CFE» entre otros muchos que tienen acceso o disponen de los recursos públicos y asi  evitar terminantemente prosiga instalada la opacidad, la corrupción y las suspicacias de un pueblo hastiado del engaño y de las comaladas sexenales de funcionarios majaderamente enriquecidos al amparo de las nóminas oficiales.

Imposible será construir la modernidad de este país sobre los mismos pilares del infierno desde donde se retroalimenta el contubernio entre los poderes fácticos y el poder formal.

El imperativo y el desafío es formidable para devolverle a la clase política, a los partidos y a la plutocracia empresarial la legitimidad y la credibilidad perdida…más aún cuando la Ley empieza a ser vista más como imposición cupular que como una obligación y de aplicación general sin excepciones …  el respeto de la Ley  por todos  es  la  piedra de toque para  empezar a construir un Estado de Derecho que nunca ha existido.- (continuaremos en otra colaboración)

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