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Jonathan Nácar

jonathanjnd@ejecentral.com.mx

El viernes 19 de julio, cuando regresaba de denunciar las amenazas que había en su contra por señalar la desaparición de sus hermanos yorganizar la caravana de búsqueda del 28 de abril al 11 de mayo pasados en Michoacán, Zenaida Pulido Lombera fue asesinada a balazos cuando circulaba en su auto sobre el tramo carretero La Huahua-Pichinlinguillo, en Aquila, Michoacán.

La activista de 43 años, buscadora de desaparecidos desde el secuestro de sus hermanos, había identificado a quienes se llevaron a sus familiares, y recibió amenazas de muerte por su labor de búsqueda, pues de la quinta Caravana “Buscando Encontraremos” que encabezó, se halló una fosa clandestina con más 43 restos óseos. La protección nunca llegó.

›“Por buscar a nuestros muertos nos van a matar, y ya está pasando. (…) Yo estoy en el mecanismo, me dieron un botón de pánico que es un teléfono donde tengo que hablar cuando estoy en peligro, pero aquí tienes una metralleta enfrente, ¿cómo vas a sacar tu botón de pánico y les va decir espérame deja les marco para que vean que me vas a matar?”, dijo Mario Vergara.

Para el activista, en México no existen las condiciones de seguridad para que los buscadores, personas que se vieron en la necesidad de salir a terrenos remotos y agrestes a buscar a sus seres queridos en fosas clandestinas, continúen con esa tarea que para su consideración no se está llevando a cabo por parte del gobierno o en el mejor de los casos sólo están simulando hacer. Mario como muchos otros casos se han convertido en lo que el mismo cataloga como ‘los desplazados de la búsqueda de desaparecidos’.

Sobre su caso en particular, relata Mario, “a mí me dijeron que dejara de estar chingando, fue porque encontré a una persona que tenía 11 días de enterrada y su familia lo identificó por su tatuaje, lo encontramos, se les entregó a su familia, y eso ocasionó molestia a los grupos delictivos de mi pueblo, dijeron que me iban a chingar y por eso me salí; pero hay muchas familias, más las mamás que no quieren dejar de buscar a su familiar, yo tampoco quiero dejar de buscar a mi hermano, pero ahorita no hay condiciones para buscarlo y en muchos estados no hay las condiciones porque la ola de violencia no parado en México”.

Mario Vergara, junto con los familiares de desaparecidos en Guerrero, salieron a campo en busca de sus familiares tras el caso de la desaparición de los estudiantes normalistas en Iguala, en septiembre de 2014; desde entonces buscan fosas clandestinas equipados con palas, picos y una varilla que entierran para que a través del hedor les indique si hay estos humanos.

“En el campo no necesitas acabar una carrera universitaria, ahí necesitas práctica y eso no lo tiene la Comisión Nacional de Búsqueda, y las familias sí, las familias nos estamos preparando. Yo he retado al gobierno, he retado al equipo especializado de la comisión, tu pasa un cerro y busca con tu tecnología, con tus especialistas, y después nosotros con nuestras herramientas que son el pico, la pala, la varilla, el andar caminando en el campo (…) Ellos dicen que alteramos las evidencias, que contaminamos la escena del crimen, pero yo digo que es la única manera que está dando resultados para encontrar fosas clandestinas”.

Peligro inminente; repliegue necesario

El caso de Mario Vergara, la huida de otras compañeras a las que hace referencia y quienes prefirieron no contar su versión por miedo a represalias, así como el desenlace de Zenaida, o los dos agentes ministeriales adscritos al área de desaparecidos de la Fiscalía General de Jalisco, quienes a finales de mayo fueron secuestrados y asesinados, no son casos aislados.

Aunado a que en la actual administración se están registrando un promedio de 98 asesinatos cada día en el país, y en los primeros ochos meses del inicio de la llamada Cuarta Transformación ya suman 23 mil 689 víctimas de homicidio doloso y feminicidio, las autoridades reconocen que la violencia no ha dado tregua. “Buscar en México sigue siendo una tarea peligrosa, no sólo para las familias buscadores que han estado caminando solas prácticamente todos estos años, sino incluso también para las autoridades que acompañan las búsquedas. Por supuesto que quienes tienen las mayores amenazas, porque están absolutamente todos los días en búsqueda, pues son las familias, también tenemos ubicadas ciertas regiones, pero en ningún lugar podemos estar seguros que no habrá algún problema, pero claramente hay regiones más complejas que otra”, señaló la titular de la CNB.

Ante los señalamientos de simulación, contestó: “la realidad y la tragedia que vive el país es claramente de un tamaño yo diría abismal que tenemos que enfrentar como Estado y cada vez irnos fortaleciendo, eso sin duda. Pero yo sí quiero dejar en claro, estamos presentes, estamos en terreno con personas profesionales y eso pueden dar cuenta los propios colectivos y las familias con las que estamos y estamos tratando de estar en el mayor número de lugares posibles”.

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