Cómo salir de la OTAN: proceso legal y pasos a seguir: ¿Fin del atlantismo ante apropiación de Groelandia?
El proceso de salida de la OTAN no está sujeto a la decisión unilateral de un gobierno en funciones, sino que se rige por el derecho internacional.
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/JOHN THYS/AFP
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una alianza militar intergubernamental basada en un tratado internacional fundacional. Desde su creación en 1949, ningún Estado miembro ha ejecutado el procedimiento formal de retirada para dejar de ser parte de la alianza. Sin embargo, el marco jurídico para hacerlo existe y está explícitamente definido en el propio documento constitutivo de la organización.
El proceso de salida no está sujeto a la decisión unilateral de un gobierno en funciones, sino que se rige por el derecho internacional y, en la mayoría de los países democráticos, por los mecanismos constitucionales internos que regulan la denuncia de tratados. Este procedimiento implica acciones diplomáticas concretas y está condicionado por un plazo de espera obligatorio desde la notificación oficial.
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Base legal para la retirada de la OTAN
El fundamento jurídico para que un país abandone la alianza se encuentra en el artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte, firmado en Washington en 1949. Este artículo establece el mecanismo de denuncia y es aplicable a todos los estados signatarios originales y a aquellos que se han adherido posteriormente.
El texto estipula que, después de que el tratado haya estado en vigor durante veinte años, cualquier parte puede dejar de ser miembro un año después de notificar su denuncia al gobierno de los Estados Unidos de América, que actúa como depositario del tratado. Este plazo de un año es invariable y permite una transición ordenada.
Proceso interno y notificación oficial
Antes de la notificación internacional, el país interesado en retirarse debe seguir su propio proceso constitucional interno. Este proceso varía según la legislación de cada nación, pero comúnmente requiere:
- Aprobación legislativa: En la mayoría de los sistemas, es necesario que el poder legislativo (parlamento o congreso) apruebe una ley o resolución que autorice al gobierno a denunciar el tratado. En algunos casos, esto puede implicar debates, votaciones y mayorías cualificadas.
- Decisión ejecutiva: El gobierno, a través de su jefe de Estado o de Gobierno, debe tomar la decisión política de iniciar el proceso, generalmente respaldada por el voto parlamentario.
- Notificación diplomática: Una vez cumplidos los requisitos internos, el gobierno debe enviar una notificación formal por vía diplomática al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Esta comunicación, dirigida al gobierno depositario, es el acto que inicia oficialmente el conteo del plazo de un año establecido en el artículo 13. La notificación no se envía a la sede de la OTAN en Bruselas.
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Consecuencias inmediatas y desacople militar
Una vez presentada la notificación, comienza el año de preaviso. Durante este período, el país sigue siendo miembro de pleno derecho, con todas las obligaciones y derechos que ello conlleva. Las consecuencias prácticas de la retirada se materializan tras la finalización de ese año e incluyen:
- Cese de la representación: El país deja de tener representación en el Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de toma de decisiones políticas.
- Salida de la estructura de mando militar integrado: Las fuerzas armadas del país ya no forman parte de la cadena de mando unificada de la OTAN.
- Revisión de acuerdos bilaterales: Se deben renegociar o dar por terminados los acuerdos de defensa específicos con Estados Unidos u otros aliados, como los relativos al estacionamiento de tropas o bases en su territorio. La continuidad de dichas instalaciones sería materia de negociación bilateral.
- Pérdida de la garantía de seguridad del Artículo 5: El principio de defensa colectiva, por el cual un ataque contra un aliado se considera un ataque contra todos, deja de aplicarse al país que se retira.
La decisión de abandonar la OTAN es de una gran trascendencia geopolítica y de seguridad nacional. El proceso, aunque definido legalmente, es complejo y conlleva un profundo replanteamiento de la política exterior y de defensa de un país. Históricamente, naciones como Francia y Grecia optaron por retirarse únicamente de la estructura militar integrada, manteniendo su membresía política, un precedente que muestra alternativas dentro del marco aliado. La retirada completa supondría un desacople estratégico que redefiniría la posición del país en el escenario internacional. DJ