El comercio mexicano todavía cobra casi la mitad de su dinero en efectivo
Aun con terminales, transferencias y cobros por celular, el mostrador mexicano se sigue moviendo con billetes y con crédito de palabra. Detrás de esa costumbre hay millones de negocios que manejan su dinero sin dejar rastro, y con él, sin acceso a un sistema financiero que todavía no los ve.
El efectivo y el fiado siguen siendo parte fundamental de la operación diaria de miles de pequeños comercios en México, mientras las herramientas digitales buscan ayudarles a registrar sus ventas y construir un historial financiero.
/Imagen: Especial
Durante años, el comercio de barrio en México funcionó con dos herramientas de toda la vida: el cajón de los billetes y la libreta del fiado.
Lejos de ser cosa del pasado, esa estampa sigue describiendo el día a día de millones de negocios. Aun con la llegada de las terminales, las transferencias y los cobros por celular, casi la mitad del dinero que entra a un comercio mexicano se sigue recibiendo en efectivo, y una parte nada menor ni siquiera se cobra en el momento: se fía, se anota en el cuaderno y se espera al viernes o a la quincena.
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Lo confirma la operación diaria de las plataformas que hoy digitalizan a esos negocios. Pulpos, un sistema de gestión con punto de venta para comercios en México, sigue las ventas de miles de tiendas en el país, y en esa fotografía el efectivo manda con claridad: ronda la mitad del valor cobrado, mientras que más de una cuarta parte de lo que se vende se hace a crédito directo del comerciante a su cliente, sin contrato y sin aval de por medio.
Que el efectivo siga reinando tiene una explicación sencilla: así paga la gente. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024, levantada por el INEGI y la CNBV, encontró que el 85% de las compras menores a 500 pesos se liquidan en billetes. El tendero cobra como su clientela decide pagar, y su clientela sigue confiando en el efectivo para el gasto de todos los días. Eso no quiere decir que lo digital se haya quedado quieto: la transferencia ya representa cerca de una cuarta parte del dinero que reciben los comercios, y el sistema de pagos del Banco de México mueve más de 14 millones de operaciones cada día. Lo viejo y lo nuevo conviven en el mismo mostrador.
El problema aparece con todo el dinero que cambia de manos sin dejar rastro. Un cobro en efectivo, o una venta apuntada en la libreta, no queda registrado en ningún lado, y el día que el negocio quiere pedir un crédito no tiene cómo demostrar cuánto vende. Los Censos Económicos 2024 del INEGI lo muestran con crudeza: apenas el 10.8% de las unidades económicas del país llega a algún financiamiento formal. La paradoja ya es vieja conocida del sector: el dueño tiene cuenta de banco y app en el celular, pero su negocio, a los ojos del sistema financiero, casi no existe.
El fiado es el mejor ejemplo de ese punto ciego. En la práctica, el comerciante ya hace de banco de su propia clientela, le presta con un apretón de manos y lo anota en el cuaderno, solo que lo hace sin ninguna de las herramientas que usaría un banco de verdad: no sabe con exactitud cuánto le deben en total, ni a quién le conviene seguir fiando, ni cómo recuperar lo que se atrasa. Poner en orden ese crédito, sin quitarle la confianza que lo hace funcionar, es una de las cuentas pendientes del comercio mexicano.
Ahí es donde entran los sistemas que buscan ordenar esa operación por dentro. Pulpos nació en 2023, en la Ciudad de México, con esa idea en mente: reunir en un mismo lugar el punto de venta, el inventario, la facturación electrónica y el registro de cada cobro, lo mismo si entra en efectivo, por transferencia, con tarjeta o fiado. Cuando cada venta queda anotada, la caja cuadra sola al cierre del día, el dueño ve de un vistazo cuánto le deben y cuánto debe, y, con el tiempo, arma el historial que hoy le falta para tocar la puerta de un banco. La empresa opera ya en más de 12,000 comercios de dos docenas de giros, de ferreterías y abarrotes a farmacias y papelerías, y su crecimiento se apoyó en una ronda de inversión de 3 millones de dólares en 2024, encabezada por el fondo Andreessen Horowitz, y otra de 5 millones en 2026, liderada por Dalus Capital.
“Ocho de cada diez ventas que pasan por el sistema se cobran en efectivo, y aun así el comerciante no le tiene miedo a lo digital”, dice Frank Martin, cofundador de Pulpos. “Lo que quiere es que anotar un cobro le sirva para algo concreto: que la caja cuadre sola al final del día y que, cuando pida un crédito, tenga con qué probar lo que vende. Por eso el sistema guarda cada venta en el mismo lugar, sea en efectivo, transferencia o fiado.”
Que ese dinero empiece a contar no depende de una sola parte. Las plataformas tienen que dejar que el comercio cobre y registre como quiera; el comerciante, animarse a hacerlo; y el cliente, que al final es quien paga, usar y pedir esas opciones. Cada cobro que queda asentado suma un poco de historial, y ese historial es, a la larga, lo que le abre al negocio la puerta a un mejor crédito y a mejores herramientas. El efectivo no va a desaparecer del mostrador mexicano en el corto plazo, y no hace falta que lo haga. La diferencia la hará que, esta vez, quede anotado.
“En Pulpos tenemos una misión clara: ponerle al comerciante que mueve la economía mexicana la misma tecnología que hasta hace poco era solo de las grandes empresas, para que cada venta, cada cobro y cada peso fiado queden en un mismo lugar y el dueño pueda decidir con la información en la mano”, resume Martin.
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