Irene Azuela y lo que aprendió del amor en “Como agua para chocolate”, ¿cuándo se estrena la última temporada de la serie de HBO Max?
Amor, rivalidades y nuevos comienzos: Irene Azuela y Andrea Chaparro se despiden de Como agua para chocolate y platican con Eje Central sobre el amor y la serie.
Entre amores imposibles y nuevas metas, las actrices cierran un capítulo clave en sus carreras.
/Foto: Cortesía HBO Max
Si Tita y Pedro existieran en el México actual “serían insoportables”, asegura Irene Azuela: “Estarían dándose follow y unfollow todo el tiempo”. Este 15 de febrero inicia la segunda y última temporada de Como agua para chocolate, la historia de Laura Esquivel adaptada para la TV y en la que se esboza un amor que corresponde a otra época. En entrevista con Eje Central, Irene Azuela y Andrea Chaparro revelan qué aprendieron del amor en este proyecto, comparten uno que otro chismecito y cuentan qué viene para ellas tras esta emblemática historia.
En una primera temporada pudimos ver a Irene Azuela en el papel de Mamá Elena y a Andrea Chaparro como Gertrudis, personajes que mantienen una particular relación en la que la hija rebelde advierte un trato diferente de su madre hacia ella. Su procedencia la coloca en una posición privilegiada, en comparación con sus otras dos hermanas, Tita y Rosaura, quienes definitivamente no se saben amparadas por su madre, ni secreta ni públicamente.
¿En esta segunda temporada veremos la continuación de la historia de amor entre Tita y Pedro? En realidad sí, pero con uno que otro obstáculo, con nombre y apellido. Se trata del doctor Brown, “la promesa de un destino distinto, donde la dulzura es posible y se convierte en refugio”, se lee en la sinopsis de la historia. Con Tita y Pedro en escena y las pasiones que todos conocemos, los desafíos no se harán esperar ni el riesgo de no volver a encontrarse.
Esto fue lo que Irene Azuela y Andrea Chaparro aprendieron del amor en el set de Como agua para chocolate. Pero la charla no estuvo libre del chismecito de lo que no vimos en la pantalla y de las confesiones de lo que las actrices quieren para el siguiente capítulo de sus vidas profesionales.
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Irene, Andrea, ¿qué aprendieron del amor en esta segunda temporada?
Andrea: “Uy, pues que el amor, el verdadero amor, es incondicional, se escoge todos los días y se inspira por la flama del otro. Y es como mantener la flamita prendida. No necesariamente como la flama del vínculo, pero la que tiene una persona de sus sueños, de sus ideas, de ser equipo y de crecer”.
Irene: “A mí me parece muy bonito ver lo que ofrece el doctor Brown versus lo que ofrece Pedro, quien ofrece un amor que está todo el tiempo viendo. En términos positivos de sentir la flama de la vida, la pulsión de vida, pero también el riesgo de quemarlo todo. Y lo que ofrece el doctor Brown es una cosa mucho más estable, como una especie de estanque, no es un mar que se convulsiona y que tira ola tras ola, sino que es una cosa mucho más calmada. Y creo que esas son dos caras importantes del amor. Yo no veo una sin la otra, las dos se alimentan y pues idealmente poder tener esas dos. No siempre se puede”.
¿Creen que mamá Elena ama desde la herida que heredó?
Andrea: “Completamente”.
Irene: “No, yo creo que mamá Elena ni siquiera se permite amar. Yo creo que amó muchísimo, con mucho fuego, pero ese fuego se lo apagaron y entonces no supo más cómo amar”.
¿Desde dónde ama Gertrudis?
Andrea: “Para mí, ama desde una nostalgia que sí es una herida, que es esto que decíamos del enojo organizado, de un coraje. Mamá Elena ha entendido cómo tienen que funcionar las cosas y, al mismo tiempo, se dio cuenta de cómo nada de lo que tenía que funcionar la salvó de su enojo, de su tristeza, de su dolor, de su herida. Entonces es como una cosa que no se la comunica a Gertrudis, pero que Gertrudis siente. Y creo que ese es un amor muy grande, cuando no tienes que comunicar las cosas, pero puedes percibir que tal vez esa persona anhela hacer algo. Creo que impulsa a que ella lo haga y es heredado”.
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El set de Como agua para chocolate, más allá del amor: el chismecito
Para Irene Azuela, compartir set con una nueva generación de actrices fue una experiencia tan reveladora como entrañable. Aunque decidió mantener cierta distancia para respetar la dinámica dramática entre Mamá Elena y sus tres hijas, no dejó de observarlas con admiración.
“Estas tres chicas son hermosas. Me costó mucho trabajo no involucrarme más con ellas. O sea, tomé la decisión consciente de poner cierta distancia. Entonces, obviamente ellas tenían sus conversaciones, tenían un grupo de chat, terminando el llamado hacían sus planes y yo por más que quería ser parte de eso, decidí que no, porque eso de alguna manera iba a contaminar un poco la relación de Mamá Elena con sus hijas”, expresó.
La actriz confesó que las disfrutó muchísimo a la distancia: “Se me caía la baba cuando las escuchaba hablar, los conflictos por los que pasaban y es muy refrescante para mí poder ser testigo de lo que son hoy en día actrices como Andrea, Ana Valeria y Azul: a qué se enfrentan versus lo que yo he enfrentado. Y cómo también tenemos muchas cosas en común”.
“Ellas desde muy jóvenes tienen una idea sobre todo de quiénes son con respecto al mundo. Creo que el tema de las redes sociales es vital en el crecimiento y en los primeros años de su adultez. Nosotros no teníamos eso. Y también les da alcance para llegar a toda una comunidad, de expresar sus ideas, de manifestar quiénes son sin pudor, cosa que a los actores de mi generación creo que nos cuesta más trabajo.
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El drama de Irene, Andrea y todos los actores
La segunda y última temporada de Como agua para chocolate no solo marca el final de una icónica historia, también representa un momento de reflexión, cierres y nuevos comienzos para su elenco. Andrea Chaparro deja este proyecto y a sus compañeras con un excelente sabor de boca: “Jamás he sentido un equipo tan chido como el de las chicas en el set y creo que crecí mucho gracias a ellas”.
Ambas actrices ya miran al futuro con entusiasmo y claridad. Irene Azuela quiere romper moldes: “a futuro, me gustaría realizar a una señora que no tenga hijos, que la pase increíble en la vida, que dé patadas por todos lados, y que se quiera comer la vida así a mordidas”.
Andrea Chaparro, por su parte, quedó fascinada con los relatos históricos. “Me encantaría seguir explorando personajes de época. La verdad es que me impulsó mucho a querer investigar más de la historia de nuestro país, de las mujeres, de los sistemas que nos conllevan a todo lo que somos. O de miedo. Una mezcla estaría increíble.
Más que una despedida, para Irene y Andrea esta última temporada representa un punto de partida. Entre generaciones, aprendizajes y nuevas ambiciones, ambas confirman que el verdadero fuego —el creativo— sigue más vivo que nunca.
Como agua para chocolate se estrena este 15 de febrero en HBO Max.
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