Nuevos estudios revelan datos sobre el origen de los perros; ¿qué antigüedad tienen los perros?
Los resultados, publicados en la revista Nature, dan a conocer nueva información sobre el origen de los perros y su relación con los humanos
Imagen alusiva al origen de los perros y su relación con los humanos
/IA / ejecentral
La relación entre humanos y perros podría tener su origen 5 mil años antes de lo que se creía. Así lo han referido nuevas investigaciones genéticas, las cuales replantean el origen de los perros en Europa. Los estudios sitúan su presencia en el continente hace casi 16 mil años. Esto podría redefinir el proceso de domesticación de los lobos por parte de los humanos.
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¿Qué revela el estudio sobre el origen de la relación humano-perro?
El hallazgo se basa en el análisis de ADN antiguo obtenido de restos de cánidos, una metodología que permite superar las limitaciones de la arqueología tradicional, donde diferenciar entre esqueletos de lobos y perros resulta complejo.
“El origen de los perros —probablemente una mezcla de dos tipos de lobos grises— sigue siendo un misterio fascinante”, explicó el genetista sueco Pontus Skoglund, del Instituto Francis Crick, quien participó en uno de los estudios.
Uno de los trabajos, liderado por William Marsh, del Museo de Historia Natural de Londres, identificó la evidencia genética de perro más antigua conocida hasta ahora. El equipo, integrado por investigadores de 21 instituciones, analizó un fragmento de cráneo hallado en Pinarbasi, en la actual Turquía.
De acuerdo con los resultados, el animal vivió hace aproximadamente 15 mil 800 años.
“Probablemente se parecía a un pequeño lobo. Era una cría de unos pocos meses, probablemente hembra”, detalló Laurent Frantz, de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich.
Hasta antes de este descubrimiento, el registro más antiguo de un perro databa de hace 10 mil 900 años, por lo que el nuevo hallazgo amplía de forma significativa la cronología de la domesticación.
Posible vínculo temprano entre humanos y perros
Además de la antigüedad, los investigadores destacan indicios de una relación cercana entre humanos y estos animales desde etapas tempranas. En el sitio de Pinarbasi, los restos de cachorros se encontraron enterrados sobre sepulturas humanas.
“No sabemos exactamente cuál era el papel de estos perros. ¿Cazar, servir de alarma...? También se puede suponer que existía un vínculo entre las personas y sus perros, especialmente los niños”, señaló Frantz.
Aunque no se trataba de animales de compañía en el sentido moderno, los datos sugieren una interacción estrecha entre ambas especies.
El análisis genético también permitió identificar perros con características similares en distintas regiones de Europa durante el Paleolítico superior, entre hace 15 mil 800 y 14 mil 200 años.
Los restos se localizaron en territorios que hoy corresponden a Reino Unido, Alemania, Italia, Suiza y Turquía, lo que indica una dispersión temprana de estos animales en el continente.
¿Los perros no siguieron las migraciones humanas?
Un segundo estudio, encabezado por el biólogo Anders Bergström, analizó los genomas de 216 esqueletos de cánidos, incluidos 181 provenientes de yacimientos preneolíticos en Europa.
Los resultados muestran que los perros que convivieron con los primeros agricultores del Neolítico, hace unos 6 mil años, descienden directamente de poblaciones de perros asociadas a cazadores-recolectores de más de 14 mil años atrás.
Este hallazgo contrasta con lo ocurrido en los humanos durante la transición a la agricultura, periodo marcado por migraciones masivas desde el suroeste de Asia hacia Europa.
“Esa fue la gran sorpresa. No observamos esa mezcla en los perros”, afirmó Bergström, al señalar que los animales no replicaron los patrones migratorios humanos.
Origen de los perros, aun por determinarse
Los estudios también sugieren que la diferenciación genética entre perros europeos y asiáticos ocurrió antes de su llegada a Europa, probablemente en Asia.
A pesar de los avances, los investigadores reconocen que aún existen vacíos en la comprensión del proceso de domesticación.
“Aún existe una brecha genética entre perros y lobos. La búsqueda del eslabón perdido continúa”, concluyó Skoglund.
Los nuevos datos aportan una perspectiva más amplia sobre la historia evolutiva de los perros y su relación con los humanos, al tiempo que abren nuevas líneas de investigación sobre uno de los procesos de domesticación más antiguos conocidos.