Qué son los gatos ferales y qué hacer si te encuentras uno en la calle
Los gatos ferales son gatos domésticos (Felis catus) sin embargo no son mascotas propiamente.
Gato en una calle
/Foto: Especial
Los gatos ferales son gatos domésticos (Felis catus) que viven sin contacto humano, comportándose de manera salvaje o asilvestrada. A diferencia de los gatos domésticos o callejeros, nunca han sido socializados, les temen a las personas, no son adoptables como mascotas de interior y suelen vivir en colonias al aire libre.
Si alguna vez te has topado con un gato en la calle que huye al verte, se esconde o incluso bufonea, es probable que sea un gato feral. No todos los felinos que ves en el vecindario son candidatos para ser adoptados. Entender la diferencia entre un gato hogareño, uno callejero y uno feral es clave para saber cómo actuar sin poner en riesgo tu seguridad ni la del animal.
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Cuáles son las diferencias entre gato feral, callejero y hogareño
Para saber qué hacer cuando ves un gato en la calle, primero debes identificar de qué tipo se trata. Existen tres categorías claras:
- Gato hogareño: Está acostumbrado a convivir con humanos. Puede estar dentro de una casa, busca el contacto físico y permite que lo acaricien. No sobrevive bien solo en la calle.
- Gato callejero: Es un gato que alguna vez tuvo dueño o convivió con personas, pero fue abandonado. Tolera la presencia humana, puede acercarse a pedir comida y, en muchos casos, puede readaptarse a vivir en un hogar.
- Gato feral: Es descendiente de gatos callejeros, pero nunca ha tenido contacto cercano con humanos. Se comporta como un animal salvaje: huye, se esconde, no se deja tocar y puede volverse agresivo si se siente acorralado. No es adoptable como mascota de interior.
La diferencia clave entre un gato callejero y uno feral es la socialización. El callejero fue socializado (tuvo dueño) y puede readaptarse a una casa. El feral nunca ha tenido contacto estrecho con humanos y no puede convivir con ellos.
Características del gato feral: cómo identificarlos en tu colonia
Los gatos ferales tienen comportamientos muy específicos que te ayudarán a reconocerlos. No son simplemente “gatos enojados” ni “gatos salvajes” en sentido estricto: son gatos domésticos que crecieron sin interacción humana.
Estas son sus características principales:
- Comportamiento: Rehúyen la presencia humana. Si te ven, se quedan quietos, agachan el cuerpo y huyen rápidamente. Si no pueden huir, pueden bufar, sacar las garras o incluso atacar en defensa propia.
- Origen: Pueden ser gatos nacidos en libertad de madre feral, o bien gatos domésticos que tras un abandono prolongado volvieron a un estado salvaje.
- Supervivencia: Son totalmente independientes. Cazan para comer (roedores, aves, insectos) y suelen vivir en colonias organizadas, con jerarquías y territorios definidos.
- Identificación visual: En muchos programas de control ético, a los gatos ferales esterilizados se les corta la punta de una oreja (generalmente la izquierda) bajo anestesia. Si ves un gato con la oreja cortada, significa que ya fue esterilizado y vacunado.
- Horarios: Son más activos al amanecer y al anochecer. Durante el día permanecen escondidos en azoteas, lotes baldíos, debajo de autos o en alcantarillas.
Los gatos ferales cumplen una función importante en el entorno urbano: control de plagas y roedores. Una colonia estable y esterilizada mantiene alejadas a las ratas sin necesidad de venenos.
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Qué hacer si te encuentras un gato feral: pasos seguros y recomendaciones
Si detectas un gato feral, lo primero que debes saber es que no debes intentar atraparlo ni acariciarlo. Tampoco es recomendable llevarlo a un albergue, porque la mayoría de los refugios no los aceptan (no son adoptables y suelen ser sacrificados).
Lo mejor que puedes hacer por un gato feral es seguir estas acciones comprobadas por asociaciones de protección animal:
- No intentes tocarlo. Respeta su distancia de seguridad. Si se siente acorralado, puede morder o arañar causando lesiones graves.
- Deja alimento en un lugar seguro. Coloca comida seca o húmeda en un sitio alejado de perros, niños y tránsito peatonal. Hazlo siempre a la misma hora para que el gato aprenda la rutina.
- Provee agua limpia todos los días. Especialmente en temporada de calor. Los gatos ferales sufren deshidratación.
- No dejes sobras de comida casera en el piso. Atrae plagas y perros callejeros. Usa recipientes y recógelos después de una hora.
- Identifica si ya está esterilizado. Busca la oreja con corte. Si no tiene, puedes contactar a asociaciones locales que manejan programas de Captura-Esterilización-Liberta (CES).
- Colabora con vecinos para esterilizar la colonia. Este procedimiento no solo evita más nacimientos, sino que reduce peleas, maullidos nocturnos, marcaje con orina y propagación de enfermedades como la leucemia felina o el SIDA felino.
- No los traslades a otro lugar. Los gatos ferales están apegados a su territorio. Si los mueves, no sobrevivirán. La solución ética es mantenerlos en su colonia ya esterilizados.
La edad del gato influye en si puede llegar a socializarse. Si el gato tiene más de siete semanas y nunca ha interactuado con humanos, será prácticamente imposible que se convierta en un gato de casa. Si la madre se acerca a las personas, es probable que sus crías también puedan socializarse si se les manipula antes de las siete semanas.
Los gatos ferales no son gatos callejeros ni abandonados. Son animales domésticos que viven en estado salvaje por falta de contacto humano. No intentes adoptarlos ni encerrarlos en una casa: eso les genera estrés extremo y no se adaptan. Tampoco son una “causa perdida”. La forma correcta de ayudarlos es mediante alimento controlado, agua y programas de esterilización en su propia colonia.
Si ves un gato con la oreja cortada, ya hay alguien cuidando de esa colonia. Si no, puedes ser tú quien empiece: busca grupos de protección animal en tu ciudad, aprende sobre el método CES y empieza por darle comida en un lugar fijo. Con esas acciones, ayudas a controlar plagas, evitas nacimientos no deseados y mejoras la vida de estos felinos sin exponerte a riesgos. DJ