Sheinbaum responde a Trump: El T-MEC es benéfico para ambos países y clave contra China
La presidenta mexicana utilizó su conferencia matutina del miércoles para responder de manera estructurada y enfática a las declaraciones hechas por Trump en Michigan.
Claudia Sheinbaum, presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, encabezó la conferencia del pueblo en tema de Vivienda en Palacio Nacional.
/Graciela López Herrera
Un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificara al Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) como “irrelevante” para su país, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, salió al paso con una defensa contundente del acuerdo comercial. Desde Palacio Nacional, la mandataria argumentó que el tratado es “benéfico para Estados Unidos y benéfico para México”, y subrayó la profunda integración económica entre las dos naciones.
La respuesta de Sheinbaum se centró en rebatir la visión proteccionista de Trump, destacando que son los empresarios estadounidenses quienes más defienden el T-MEC debido a las cadenas de suministro integradas. Además, presentó un argumento geoestratégico clave: mantener a América del Norte unida es vital para que Estados Unidos pueda competir efectivamente con China en el escenario global.
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¿Qué dijo Sheinbaum para defender el T-MEC frente a los comentarios de Trump?
La presidenta mexicana utilizó su conferencia matutina del miércoles para responder de manera estructurada y enfática a las declaraciones hechas por Trump en Michigan. Su postura se basó en tres pilares principales sobre el T-MEC: la realidad de la integración económica, los beneficios mutuos y la competencia con China.
Sheinbaum señaló que “nuestras economías están muy interrelacionadas” y que “quienes más defienden el tratado son los empresarios estadounidenses”. Explicó que esta defensa se debe a la “integración muy grande” existente, donde las empresas estadounidenses “tienen muchísimas plantas de producción” en México que forman parte de sus cadenas de valor.
Sobre los beneficios, la mandataria fue más allá del intercambio comercial. Citó un dato concreto: “Por cada empleo que se creó aquí se crearon 3 en Estados Unidos”. Con esto, buscó desmentir la narrativa de que el T-MEC solo traslada empleos al sur de la frontera, argumentando que “no es que el empleo de Estados Unidos se venga para acá”, sino que la integración genera puestos de trabajo en ambos lados.
El argumento geopolítico: El T-MEC como herramienta para competir con China
Más allá de los datos económicos, Sheinbaum presentó un razonamiento estratégico de mayor alcance para justificar la permanencia y fortaleza del T-MEC. Su argumento conectó la competitividad norteamericana con la rivalidad global.
La presidenta afirmó que a Estados Unidos “hoy le importa mucho la competencia con China, por el desarrollo de China en muchas áreas”. Desde esta perspectiva, sostuvo que “es mucho mejor que nos mantengamos como América del Norte para competir con China que solito Estados Unidos”.
Este planteamiento sugiere que el bloque comercial norteamericano, cohesionado por el T-MEC, representa una fuerza económica y productiva mucho más formidable para enfrentar el ascenso de China que la economía estadounidense actuando de forma aislada. Sheinbaum concluyó que, por esta razón, “a ellos (Estados Unidos) les conviene esta competencia económica” bajo el marco del tratado.
Perspectiva de México sobre la revisión y futuro del T-MEC
Frente a la incertidumbre generada por las declaraciones de Trump y el proceso de revisión del T-MEC que debe concluir el 1 de julio de 2026, Sheinbaum proyectó confianza y una visión pragmática.
La mandataria descartó categóricamente la desaparición del tratado, afirmando: “Estoy convencida que va a seguir la relación comercial con Estados Unidos” y que “no quisiera hablar de sin T-MEC”. Reconoció que Trump “ha dicho que no está de acuerdo particularmente con vehículos”, pero constató que las exportaciones mexicanas “siguen”, aunque en un volumen “poco menos que en 2024".
Su enfoque para el futuro inmediato es de diálogo y adaptación: “Lo que hay que hacer es ver cómo seguimos avanzando en el tratado, y si hay modificaciones buscamos las modificaciones”. Reiteró que la integración lograda a lo largo de “30-40 años” es “muy difícil de romper” y que los principales interesados en mantenerla son precisamente las empresas estadounidenses beneficiarias de este esquema.
La respuesta de la presidenta Sheinbaum establece una clara línea argumental frente a la retórica de Trump: mientras él apela al nacionalismo económico y cuestiona la relevancia del tratado, ella presenta evidencia de interdependencia, beneficios cuantificables y una razón estratégica de peso (la competencia con China) para preservar la alianza comercial.
Esta postura coloca a México en un terreno de negociación firme pero constructivo de cara a la revisión del T-MEC. Al destacar que el acuerdo sirve a los intereses estratégicos de Estados Unidos, no solo a los de México, la mandataria busca anclar la discusión en un marco de beneficio mutuo y realismo geopolítico, más allá de las declaraciones unilaterales. Los próximos meses de negociación mostrarán cuál de estas visiones predomina en la configuración final del tratado. DJ
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