Sonda Van Allen regresa a la Tierra tras casi 14 años ¿Hay riesgo para la población? Esto dijo la NASA
La sonda Van Allen Probe A reingresará a la Tierra tras casi 14 años en órbita; la NASA estima que la mayor parte de la nave se desintegrará en la atmósfera
El reingreso de la sonda Van Allen Probe A se adelantó casi ocho años debido al actual ciclo solar, que aumentó la fricción atmosférica sobre la nave
/Foto: NASA
La sonda Van Allen Probe A, lanzada para estudiar los cinturones de radiación que rodean a la Tierra, está a punto de reingresar al planeta después de casi 14 años en el espacio.
De acuerdo con información difundida por la NASA, se prevé que la mayor parte de la nave se desintegre al atravesar la atmósfera, por lo que el riesgo para la población es mínimo.
La nave, con un peso aproximado de 600 kilogramos, fue lanzada en agosto de 2012 como parte de una misión científica para analizar regiones clave del entorno espacial terrestre.
Aunque originalmente se esperaba que su reingreso ocurriera hasta 2034, los científicos informaron que el proceso se adelantó varios años debido a la intensa actividad solar registrada recientemente.
Según las estimaciones de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el reingreso podría producirse alrededor de las 19:45 horas (EST) del martes 10 de marzo, con un margen de error de aproximadamente 24 horas.
Las autoridades no han precisado el punto exacto donde la nave podría volver a entrar a la atmósfera.
La agencia espacial estadounidense explicó que la mayoría de los componentes de la sonda se quemarán durante el descenso. No obstante, existe la posibilidad de que algunas piezas sobrevivan al reingreso.
A pesar de ello, la NASA indicó que la probabilidad de que algún fragmento cause daños a personas es extremadamente baja, estimada en aproximadamente 1 entre 4 mil 200.
Tanto la NASA como la Fuerza Espacial continúan monitoreando la trayectoria de la nave y actualizando las previsiones sobre su descenso.
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Una misión científica para estudiar la radiación espacial
La sonda forma parte de la misión conocida como Van Allen Probes, integrada por dos naves: Van Allen Probe A y Van Allen Probe B.
Ambas fueron enviadas al espacio en agosto de 2012 con una misión inicialmente planeada para durar dos años.
Sin embargo, el proyecto logró operar durante casi siete años y permitió recopilar información científica sin precedentes sobre los llamados Cinturones de radiación de Van Allen, regiones del espacio formadas por partículas cargadas que quedan atrapadas por el campo magnético de la Tierra.
Estas zonas cumplen un papel importante al proteger al planeta de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar constante, fenómenos que pueden representar riesgos para los humanos y afectar la tecnología que opera en el espacio.
Las sondas fueron diseñadas específicamente para trabajar durante largos periodos dentro de estas regiones de intensa radiación, un entorno que la mayoría de las misiones espaciales intenta evitar debido a los posibles daños que puede causar a los equipos.
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After almost 14 years in space, our Van Allen Probe A, which delivered vital data on Earth's radiation belts, is expected to re-enter Earth's atmosphere soon. Most of the spacecraft will burn up on re-entry, and the risk to anyone is low.
— Bethany Stevens (@NASASpox) March 10, 2026
Details: https://t.co/lg5Mj6q8mS
Descubrimientos y final de la misión
Durante su operación, la misión permitió realizar varios descubrimientos relevantes. Entre ellos destaca la primera evidencia de la existencia de un tercer cinturón de radiación temporal, que puede formarse durante periodos de intensa actividad solar.
La NASA informó que la misión concluyó oficialmente en 2019, cuando ambas sondas agotaron su combustible y ya no pudieron mantener la orientación necesaria hacia el Sol para continuar funcionando.
Aunque el proyecto terminó hace varios años, la información recopilada sigue siendo utilizada por científicos para entender mejor el clima espacial y sus efectos sobre satélites, astronautas y misiones futuras.
El adelanto en el reingreso de la sonda Van Allen Probe A también está relacionado con el comportamiento reciente del Sol.
En 2024, investigadores confirmaron que el astro alcanzó su máximo solar, una fase del ciclo solar caracterizada por mayor actividad.
Este incremento en la actividad del Sol provocó eventos más intensos de clima espacial y aumentó la fricción atmosférica sobre la nave, lo que aceleró su descenso hacia la Tierra.
Mientras tanto, la nave gemela, Van Allen Probe B, continúa en órbita y no se espera que reingrese a la atmósfera terrestre antes del año 2030.
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QT