La Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) fue la plataforma para relanzar la reforma educativa con dos instrumentos operativos: la creación de cinco regiones para abordar el rezago educativo y el acuerdo de todos los gobernadores de impulsar un instrumento bursátil para atender el rezago y el deterioro de la infraestructura educativa nacional.
Esta herramienta es la Certificación de infraestructura Educativa Nacional (CIEN) con la cual las autoridades federales y estatales intentarán terminar con el deterioro de la infraestructura educativa en todo el país.
La CONAGO se concentró, durante el encuentro privado, con el mandatario anfitrión, Graco Ranmírez, y posteriormente en la plenaria encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto, en hacer evidente el respaldo de todos los representantes del poder ejecutivo local y federal, al nuevo liderazgo personificado por el titular de la SEP, Aurelio Nuño.
No recuerdo una sola reunión de CONAGO en que este organismo de coordinación se haya concentrado tan claramente en un objetivo específico y en un tema tan claramente instrumentado como el presentado este lunes en Jardines de México, en Morelos: demostrar la recuperación de la capacidad de iniciativa del poder ejecutivo frente a un tema cuyos obstáculos parecen en situación de ser removidos.
Entre ellos destacan: el control tradicional que ejercía el SNTE sobre las secretarías de educación en la mitad de los estados y la presencia amenazante que la CNTE aun ejerce para la reforma educativa, ahora en proceso de aparente debilitamiento, como ocurre con otras expresiones contestatarias semejantes, debilitadas todas ellas a juzgar por la escasa convocatoria que tuvo su reciente llamado a un paro nacional.
A ellos se agrega, positivamente para la autoridad y para los educandos, la llegada a la SEP de operadores de la talla de Otto Granados Roldán, así como el fortalecimiento de una estructura de medición y control de acuerdo al propósito estratégico de situar a la reforma educativa como instrumento de política pública central en la reestructura del Estado, la cual no es aún percibida como exitosa por un amplio segmento de la opinión pública.
El mismo día que Graco, presidente de la Comisión de Educación, Deporte y Cultura de la CONAGO, se hacía cargo de la anfitronía del encuentro encabezado por Peña, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, anunciaba el inicio del procedimiento para despedir a 2 mil “aviadores” dentro del magisterio.
Durante el encuentro, algunos gobernadores enfatizaron en el compromiso de atender las versiones que la CNTE y otros actores han propagado en el sentido de asociar la reforma educativa con un proceso de despido. Reivindicaron la correlación que debe existir entre capacitación para el magisterio y el ingreso que aquel debería permitir en casos de excelencia, y que debería permitir aumentos de hasta 41 por ciento en el ingreso docente.
Mientras Peña Nieto situó en el abarrotado salón Bambú de Jardines de México a la firma del convenio correspondiente como instrumento para la formación de una nueva plataforma operativa y financiera para aterrizar la reforma educativa, varios pensaron que en Morelos tuvo lugar un episodio de la preparación de otra plataforma muy singular para Aurelio Nuño: el inicio de su posicionamiento para tareas aún mayores que las que ahora atiende.
Todo ello apadrinado por el Jefe del Ejecutivo Federal.