Maria Idalia Gomez

Hace casi una semana, en el Fraccionamiento Las Brisas en Temixco, Morelos, un lugar de clase media alta a alta, un comando se dirigió a uno de los domicilios ubicados en la calle del Pacífico.

El lugar probablemente había sido vigilado y estudiado por el grupo de civiles armados con rifles de asalto y pistolas, que hicieron un despliegue táctico que duró no más de siete minutos, aseguran investigadores. 

En ese domicilio, que tiene un terreno muy grande y fueron construidas tres casas de la misma familia, ese jueves 21 de mayo estaban un buen número de sus integrantes, aprovechando la cuarentena por Covid-19. El comando tomó control de las calles para vigilar que nadie se acercara, una pequeña célula aparentemente se quedó afuera y otra ingresó rápidamente al lugar, ubicó a sus objetivos y mató a cinco personas, sin lastimar al resto de los presentes. Se esfumaron.

En menos de una hora, el gobierno federal identificó como persona de interés a Alfonso Isaac Gamboa Lozano, un joven economista que estudió en el ITAM y que comenzó en 2007 su trayectoria en el servicio público. Primero en el gobierno del estado de México como asesor y avanzó por diferentes áreas administrativas hasta el gobierno federal. 

Dos años más tarde, en 2009, se convirtió en asesor de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, y en 2012 se coló como parte del equipo de transición de Enrique Peña Nieto en un lugar estratégico como asesor en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de 2013. 

Así, sin dificultad, se convirtió en automático en el titular de la Unidad de Política y Control Presupuestario de la Secretaría de Hacienda, la médula del dinero de una administración gubernamental, en donde despachó todo el gobierno peñista, hasta noviembre de 2018 en el que renunció ante la llegada del equipo del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los investigadores han planteado dos líneas por revisar: la que tiene que ver con su trabajo en la Secretaría de Hacienda, y la otra, “negocios y relaciones” poco claras que mantuvo al dejar la administración pública. De lo que no cabe duda es que fue un ataque dirigido y que se planeó no sólo contra él, sino hacia cuatro miembros de su familia.

En este momento las autoridades indagan sobre su entorno familiar y personal, y exlaboral. En este último, uno de los nombres que ha surgido es el de el actual diputado priista Fernando Galindo Favela, quien era su jefe y amigo desde el ITAM. 

El exsubsecretario de Egresos en el gobierno de Enrique Peña Nieto impulsó a Gamboa Lozano desde el gobierno del estado de México, y era quien lo hizo merecedor de la confianza del equipo del exsecretario Luis Videgaray.

En este momento, a nivel federal, investigan el caso no sólo la Fiscalía General de la República, también la Unidad de Inteligencia Financiera y hasta el Centro Nacional de Inteligencia, para determinar si su crimen está vinculado a la disposición de recursos públicos, porque su posición le permitía disponer de ellos y ejecutar algunas partidas de forma discrecional, especialmente para los estados de la República, pero también para el pago de sindicatos, organizaciones sociales y otros grupos de interés. Era, este personaje, un engranaje clave en posibles casos de corrupción. Uno de los investigadores comentó “hasta ahora sabemos que sí se prestaba para eso”.  

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