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Jose Luis Camacho

Éste será un año decisivo para México en trascendentales sentidos, pues a la plena puesta en marcha de las reformas transformadoras por parte de la Administración Pública Federal en coordinación con las estatales y los Poderes de la Unión, así como a la realización, supervisión y calificación de 18 procesos electorales que definirán poco más de 2 mil nuevos representantes populares, se suma la urgente y necesaria recomposición de la imagen en el exterior de nuestro país, la cual se vio ensombrecida por los acontecimientos por todos conocidos y pausó el ánimo positivo que la etapa de cambios en el país se había generado en el mundo.

La política seguida por el actual Poder Ejecutivo Federal se ha caracterizado por la transparencia y la rendición de cuentas, así como por la responsabilidad de conducir el destino de la Nación hacia mejores estadios de desarrollo, bienestar y crecimiento. En el ámbito interno, esa visión ha permitido que con un año de anticipación se aprobara una reforma hacendaria que gradualmente ha despetrolizado la economía nacional y permitido elevar la recaudación fiscal, lo cual, aunado a la cobertura petrolera contratada, es percibido en el exterior y sobre todo en territorio nacional como un síntoma de certidumbre, estabilidad, sostenibilidad y capacidad de gobierno.

Dichos cambios hacendarios, junto con las reformas transformadoras, han configurado un nuevo y mejor futuro para México, pues se trata de potencializar la capacidad productiva del país, así como de sociabilizar un modelo económico en donde el Estado desempeña un papel estratégico e imprescindible para garantizar el bienestar de toda la población.

En el ámbito exterior la actitud del país no ha sido distinta, pues la política interna no se encuentra aislada ni separada de la exterior ni viceversa, sino que ambas obedecen al interés nacional y responden a un mismo objetivo, que es aprovechar el potencial del país.

Cada una de las 79 embajadas de México, así como sus 69 consulados, 7 misiones diplomáticas y 3 oficinas de enlace que tiene desplegadas alrededor del Mundo, obedecen al interés nacional y se encuentran estrechamente vinculadas con cada uno de los objetivos antes expuestos enmarcados en 5 grandes ejes.

Por tal razón, cobra especial importancia que del 7 al 9 de enero se lleva a cabo la XXVI Reunión Anual de Embajadores y Cónsules de México, a la que acuden los titulares de las representaciones de nuestro país en el exterior, así como los servidores públicos de alta jerarquía de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) comandada por José Antonio Meade Kuribreña, en la que se realiza un balance de lo realizado durante 2014, así como de los retos que nuestro país enfrenta en este 2015.

Se trata de un encuentro de la mayor trascendencia, pues la retroalimentación que se logra siempre es muy fructífera para México. Ello porque los integrantes del Servicio Exterior Mexicano se reúnen con secretarios de Estado, legisladores, gobernadores, empresarios y académicos con los que intercambian puntos de vista y tienen la posibilidad de configurar escenarios sobre lo deseable para nuestro país.

Sin lugar a dudas, es una fecha que permite al conjunto del gobierno mexicano coordinarse y estrechar su colaboración, en aras de rendir mejores cuentas al pueblo de México y explotar a plenitud la potencialidad de sus recursos y capacidades.

Este esfuerzo diplomático por expresar lo que realmente es México y lo que se está haciendo por superar sus problemas es encabezado por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien el 6 de enero realizó su primera Visita Oficial a los Estados Unidos, para reunirse de manera personal con el mandatario de aquella nación y revisar de forma personal los avances en los llamados Acuerdos de Toluca de mayo de 2013, así como definir la agenda de trabajo del año que comienza.

Debo destacar que los frutos de la asociación estratégica ya se han hecho sentir en la comunidad universitaria mexicana, pues el número de becas estudiantiles para visitar al vecino país del Norte se han triplicado y hoy día, miles de jóvenes ya han estudiado en los Estados Unidos, lo cual en el corto y mediano plazo traerá buenas cuentas a ambas naciones.

La visita estratégica que realizó el Mandatario mexicano cobra un tamiz diferente en el contexto de los cambios migratorios que el presidente Obama anunció el 20 de noviembre de 2014 y que beneficiarán a millones migrantes mexicanos. Para ello, el Presidente Peña Nieto ha ordenado al Servicio Exterior Mexicano la apertura de más consulados en los Estados Unidos, así como el reforzamiento de los servicios que se ofrecen en los ya existentes, a fin de apoyar a nuestros connacionales en la documentación y trámites que requieran para cubrir los requisitos estipulados por las autoridades estadounidenses, en aras de regularizar su estancia.

Es, no cabe duda, de una gran aportación que el Servicio Exterior de México hará a la Nación.

Tras años de replanteamiento y experimentación, hoy la política exterior de México vive momentos de madurez, congruencia y certidumbre. El fin del debate sobre la valía y actualidad innegable de nuestros principios constitucionales de política exterior, así como de nuestra pertenencia a América del Norte pero estrecha vinculación con América Latina y el Caribe y el papel que debemos desarrollar en el mundo interdependiente del siglo XXI ha permitido que en esta política pública se definan claramente los objetivos y se instrumenten las estrategias necesarias para no dejar espacio a la improvisación ni a personalismos, sino a acciones coordinadas, duraderas y redituables para México.

México ya cambió y su política exterior recobra su sustento histórico para posicionarse de nueva cuenta como nuestro garante de legalidad, soberanía y desarrollo.

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