No habrá recuperación rápida

17 de Abril de 2024

Luis M Cruz
Luis M Cruz

No habrá recuperación rápida

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1.

Los datos son estremecedores. La inflación en los Estados Unidos estará llegando a 8.8%, la más alta en varias décadas, habiendo crecido 1.1% tan sólo en el último mes y parece no detenerse a pesar del esfuerzo de la Reserva Federal para contenerle con la terapia de choque de las tasas de interés. Los bonos del Tesoro promedian por encima del 3% sus rendimientos, convirtiéndose en el valor seguro para mitigar las pérdidas bursátiles, que el indicador agregado de Bloomberg sitúa en al menos -14.5 por ciento.

2.

En la eurozona, la inflación promedio ronda 10% y el Banco Central Europeo se dispone a iniciar el incremento de tasas, si bien algunas instituciones como el Banco de Inglaterra se le adelantan con al menos 1.25 por ciento. En México, la inflación erosiona los bolsillos de los consumidores y el reporte anualizado del Banco de México la sitúa en 7.99% y en el mejor de los casos podía estar cerrando el año en torno al 9%, con la tasa de interés situándose al momento en 7.75%, con expectativa de llegar al 10% a finales del año si la inflación no cede.

3.

Ante la explosión de altas tasas de inflación y de interés, los mercados han empezado a descontar la posibilidad de una recesión en los próximos meses corriendo al refugio en los bonos del Tesoro estadounidense, que suele ser el recurso cuando los escenarios se tornan volátiles e inciertos. El panorama es tan complejo que los organismos financieros multilaterales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, han decidido extremar la cautela y reducir las proyecciones de crecimiento llevando el promedio global a sólo 3.6%, en tanto que para Estados Unidos lo ha puesto en 2.8% y en el caso de México le sitúa en torno al dos por ciento. Todo ello significa en palabras llanas, desaceleración profunda en una más pronunciada crisis y consecuente afectación del nivel de vida para los ciudadanos comunes.

4.

Los números son sólo el reflejo de las penalidades que la inflación suele provocar. Las bajas tasas de crecimiento y la persistente alta inflación configuran un escenario de riesgo no observado en muchos años, considerando que los factores generadores aún están activos. El primero es la pandemia de Covid19 que continúa replicándose y esparciendo el temor de mutaciones que podrían superar el nivel de inmunidad de las vacunas y el efecto de rebaño, impactando la logística de distribución de suministros, bienes y servicios. Un segundo ítem es la invasión rusa a Ucrania, cuya conquista del Donbás ha golpeado la seguridad europea, pero también los mercados de energéticos, fertilizantes, alimentos y metales, entre otros, y promete congelar Europa en el venidero invierno. El tercer factor, consiste en el retiro de la fuerte inyección de recursos públicos utilizados para compensar los estragos de los cierres en 2020 y 2021, que se creía habrían de recuperarse rápidamente en 2022.

5.

Un reporte al respecto del Instituto de Inversiones de BlackRock advierte que no habrá una recuperación rápida para las pérdidas bursátiles recientes, las peores en tres décadas. La guerra impensable en el este de Europa se prolonga y los cuellos de botella de los suministros mantendrán elevado el precio a pagar, en tanto que los bancos centrales apretarán la política monetaria hasta que las penalidades económicas les obliguen a convivir con la inflación, acentuando las dificultades de los tomadores de decisiones (políticos y empresariales) para detener la caída. Estaríamos, advierte el análisis de BlackRock, en una nueva etapa caracterizada por la gran volatilidad y los altos riesgos siempre costosos para los inversionistas. La Reserva Federal, concluye, frenará la actividad económica con altas tasas de interés y cambiará de dirección cuando los daños emerjan, es decir, cuando la tarea sea salir de una recesión. Protéjanse, parecen decir, evitando deudas, administrar las reservas y buscar refugio para sobrevivir un muy mal tiempo.