1.
Ante la pandemia que ha puesto al mundo de cabeza y a la economía global en curso de recesión, los diferentes países han procedido con firmeza para contener la expansión del virus y reducir o paliar sus efectos. Con gran intensidad China y Corea del Sur atajaron la enfermedad, con menor rigor se le enfrenta en Europa, Estados Unidos y Canadá, y con cierta displicencia han actuado las autoridades mexicanas, yendo con gradualidad y cautela a adoptar algunas medidas de control sanitario y prácticamente ninguna en la esfera económica que permita enfrentar una caída inevitable; los Estados Unidos advierten la contracción en su economía, que significará mayor adversidad para la nuestra, afectada ya por la profunda reducción del precio del petróleo. Esperemos ver pronto qué harán el gobierno y las empresas para ayudar a los ciudadanos ante el stop de la economía.
2.
Cada año, la Organización Mundial de la Salud advierte de los riesgos de epidemia de las diferentes formas de la gripe estacional, desde el resfriado común, la influenza, el AH1N1 y variantes, el SARS/MERS y ahora, el Covid-2019. La OMS advierte que por gripes y sus consecuencias, fallecen al año entre 290 a 650 mil personas, generándose entre tres y cinco millones de casos, según estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos y la OMS, publicado en The Lancet en diciembre de 2017.
3.
Peter Salama, Director Ejecutivo de Cobertura Universal de Salud de la OMS hasta su repentino fallecimiento hace un par de meses, subrayó hace dos años la importancia de la prevención como la mejor manera de controlar las epidemias estacionales de gripe, así como la necesidad de proteger a los grupos vulnerables, menores de cinco años y mayores de 65, sobre todo aquellos grupos con padecimientos cardiovasculares, de diabetes, asmáticos y fumadores. Siempre una gripe mal cuidada puede devenir en bronquitis o neumonía y por consecuencia, la muerte, lo que parecería un caro presagio de lo que está sucediendo ahora.
4.
Grave es que los efectos perniciosos de las epidemias de gripe estacional en los países más pobres no se conocen totalmente, al concentrarse la atención mediática en los países más desarrollados. Pero lo relevante es hacer notar que cada año la OMS advierte sobre la necesidad de prevenir, más que lamentar, los efectos de las gripes estacionales. La vacunación anual está recomendada, pues si bien las gripes estacionales son una infección vírica aguda que se propaga fácilmente entre las personas y los países, la mayoría de las personas se recupera en una o dos semanas sin necesidad de atención mayor. Empero, la neumonía o la bronquitis agudas, que suelen ser las consecuencias de la infección viral, causan estragos en los grupos más vulnerables, sobre todo los pobres y los mayores de 70 años con los padecimientos anteriormente señalados.
5.
Si ya se sabe entonces que existe una carga por morbilidad asociada a gripes estacionales, ¿por qué no operar entonces en consecuencia, y educar y actuar para la salud? Siendo estacional, propia de los fríos, el calor venidero de la primavera y verano ayudará indudablemente en su disipación, pero, como la OMS recomienda, es preciso recuperar la capacidad de prevención y atención de los sistemas de salud, proveer lo necesario para higiene y profilaxis en edificios y sistemas públicos de transporte, profundizar las prácticas personales de distancia en contactos, limpieza de manos y áreas de manipulación como picaportes y barandales, disponer medidas de control de reuniones masivas y movilidad de personas en las escuelas y en el trabajo, pero sobre todo, contar con responsabilidad oficial para cumplir y hacer cumplir los propósitos. Ciertamente, el Covid-19 es un nuevo y letal virus, pero su efecto no tendría por qué darse en el peor de los escenarios.