Luis M Cruz

1.

 Al cumplir 100 días, la administración Biden ha dado pasos para recuperar el crédito internacional de Estados Unidos y la gobernabilidad interior, ambos erosionados por el nacionalismo pragmático y abusivo de su antecesor, el republicando Donald Trump. Indudablemente, son muchos los asuntos por abordar, tantos como la complejidad de la agenda internacional y otros más por las contradicciones internas en una sociedad polarizada y diversa. Ciertamente se empiezan a ver resultados, como también riesgos y desafíos que una fortaleza republicana aún incólume le está planteando de cara a los próximos escenarios electorales el año próximo y en 2024. Sólo los resultados tangibles habrán de desactivarlos. 

2.

 Por lo pronto, la administración Biden ha tomado el toro por los cuernos. En el interior, la acción pública se ha concentrado en reconstruir el tejido social, dañado por el supremacismo blanco y la intolerancia, atendiendo la inconformidad de las minorías por la violencia policial y el problema de la migración ilegal, que podría ser el talón de Aquiles para los demócratas. En el ámbito migratorio, los republicanos se han atrincherado, exigiendo el control de la frontera sur con México antes de dar pasos hacia una legislación incluyente para regularizar la situación de 11 millones de indocumentados de origen mexicano. De ello, entre otras cosas, habrá de hablar la vicepresidente Kamala Harris en su próxima visita a nuestro país, en donde podría plantear cooperación para controlar y asegurar el flujo migratorio a cambio de una eventual mejoría de los migrantes en territorio estadounidense. 

3.

 Asimismo, la cruzada contra la pandemia del letal virus chino, la Covid-19, ha sido impulsada con los resultados esperables de quien dispone de todos los recursos económicos, logísticos y científicos para anotarse un éxito rotundo. No 100, sino 200 millones de dosis han sido aplicadas aprovechando todas las capacidades disponibles, sean públicas o privadas, del Ejército y los Estados como los estadios, los hospitales privados y la inmensa cadena de farmacias de proximidad para aplicar tantas dosis como sea posible, al grado que para el 4 de julio, aniversario de la Independencia de los Estados Unidos, el presidente Biden ha prometido a las familias la posibilidad de reunirse con los amigos prácticamente sin limitaciones sanitarias. 

4.

 En el ámbito económico, está en marcha una ambiciosa recuperación de la economía para restablecer todo lo perdido en el año de pandemia. Biden obtuvo un plan de rescate por 1.9 billones de dólares para apoyar a las familias y a las pequeñas y medianas empresas, y ha propuesto un plan de inversiones por otros 2 billones de dólares para modernizar la infraestructura física del país, con el propósito de generar empleos y mejorar las condiciones competitivas del país. 

5.

 Y, como gran estrella, la acción por el cambio climático no sólo regresó a los Estados Unidos a los Acuerdos de París, sino que asume compromisos de descarbonización en diez años hasta por la mitad de las emisiones actuales, proponiendo, tal como hiciera Obama hace algunos años, la reindustrialización y la producción de equipos de mayor eficiencia energética, uso de energías alternativas e incentivo a prácticas verdes en las industrias. Si se recuerda, la administración Obama basó el éxito de la reconversión industrial estadounidense en el uso de gas natural y petróleo de esquistos, avances científicos en equipos más eficientes y reducción en el costo de la electricidad hasta del 30%, generando 6 millones de nuevos empleos. El riesgo, como en todas partes, es el de algún resurgimiento de la pandemia que diera al traste con la inmunidad de rebaño y la recuperación económica, como también el desgaste que las impopulares propuestas para subir impuestos pudiera generar en el electorado, dados los escenarios electorales por venir. 

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