COP 28, inevitable cambio climático

21 de Junio de 2024

Luis M Cruz
Luis M Cruz

COP 28, inevitable cambio climático

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1.

El 30 de noviembre dará inicio en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, la 28 Conferencia de las Partes para combatir el Cambio Climático, organizada por las Naciones Unidas. En un reciente estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México se encuentra entre los países cuya población le teme al cambio climático (90%), seguido de Italia (87%), España (85%), Japón (83%) y Grecia (81%). Hay razón para ello, pues cuando las catástrofes climáticas suceden, las actividades productivas, turísticas y agrícolas sufren de una manera inconmensurable, golpeando la vida, los ingresos y el desarrollo de las áreas afectadas. Para ejemplo no hay que ir demasiado lejos, el reciente huracán Otis, clase 5 en su tipo, arrasó el área de Acapulco, Coyuca de Benítez y Tecpan de Galeana en el estado de Guerrero, causando pérdida de vidas humanas y daños materiales por 15 mil millones de dólares, afectando a más de un millón de habitantes, unos 400 mil puestos de trabajo y el hábitat y viviendas consecuentes.

2.

No es fácil explicar que siendo México un país “altamente vulnerable” en el estudio de la OCDE, exista desinterés para aplicarse en esta materia, dado el apoyo a las energías fósiles (PEMEX y CFE) por sobre las energías alternativas, que concitan la participación del sector privado en generación solar, eólica, geotérmica, marítima y hasta nuclear. La participación de una delegación mexicana hará malabarismos para presentar como energías verdes la utilización de combustóleo y carbón por CFE para generar electricidad o la necesidad en Pemex para producir y refinar más petróleo. No obstante, México podría mostrarse en otro nivel, como un país víctima del cambio climático o, en términos de la OCDE, un país “altamente vulnerable”.

3.

No somos un país notoriamente emisor de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Nuestras emisiones son menores al 2% del total. No obstante, estamos recibiendo el impacto de los efectos del cambio climático en forma de huracanes avasalladores como el recientemente padecido en Acapulco, en sequías interminables o en la arribazón de miles de toneladas de sargazo en el Caribe, cuya explosión de biomasa combina las mayores temperaturas oceánicas con el vertido de agroquímicos de las agriculturas de África y de Sudamérica en los ríos que descargan hacia el Atlántico Sur.

4.

El cambio climático es inexorable, el objetivo planteado por la ONU para topar en 1.5 grados centígrados el incremento promedio de la temperatura global ha sido prácticamente rebasado, llegando a cercanías apocalípticas. Tienen razón los científicos cuando señalan que es necesario un cambio radical en los patrones de consumo para reducir la huella de carbono a los niveles que se tenían hace 50 años. Eso no es fácil, por no decir materialmente imposible, pues significaría bajar sensiblemente el consumo y el crecimiento, es decir, reducir el nivel de vida contemporáneo. Las nuestras son sociedades de consumo.

5.

El choque en Dubai se dará entre los países en vías de desarrollo, el sur profundo, y los países desarrollados, que son los perpetradores o mayores emisores de GEI, para financiar las medidas urgentes de remediación, mitigación y transición hacia energías y economías verdes. Se dice fácil, pero no lo es tanto, pues son necesarios nuevos esquemas de financiamiento en que paguen quienes más consumen, es decir, imponer tarifas a energéticos fósiles y al comercio internacional y con estos fondos financiar la transición energética y productiva. No hay, por lo pronto, institución financiera alguna con ese perfil, todas son esencialmente prestamistas con réditos, para financiar proyectos que, en principio, deben ser rentables, es decir, nada de fondo perdido o daciones, que es lo que se necesita. Pueden esperarse grandes cosas de la COP28, buenos discursos y mejores propósitos, pero lo que se necesita son soluciones tangibles.

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