¿Cuál mundo multipolar?

23 de Julio de 2024

Luis M Cruz
Luis M Cruz

¿Cuál mundo multipolar?

1.

En “Un mundo restaurado”, Henry Kissinger, exsecretario de Estado estadounidense y avezado internacionalista, advertía de la complejidad inherente para reconstruir las relaciones internacionales en el juego geoestratégico entre superpoderes tras los cruentos acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial en la cual, habiendo vencidos y vencedores, se trataba de crear una nueva era con mejores entendimientos. Para ello, recordó los tiempos del Congreso de Viena, cuando tras la derrota definitiva de Napoleón en 1815, los aliados buscaron reconstruir la vida política y económica en Europa. Los acuerdos allí adoptados establecieron las bases de una paz que duró casi cien años, basada fundamentalmente en el equilibrio de fuerzas e intereses, algo que suele suceder en los arreglos internacionales. Finalmente, fue la era de los grandes imperios coloniales, el británico, francés, austro-húngaro y ruso, debilitándose hasta casi desaparecer los imperios del Renacimiento, el español y el turco otomano.

2.

Nada dura para siempre y no obstante la paz victoriana, el progreso científico y tecnológico en el Siglo XIX derivó en el surgimiento de otros poderes con necesidades intrínsecas, como fueron la unificación alemana de Bismarck, la revolución Meiji en Japón y el fortalecimiento de Estados Unidos, nuevos jugadores estratégicos en el escenario internacional. Reordenar esta situación costó dos guerras mundiales para dar lugar al sistema internacional vigente, con la disolución paulatina de los imperios coloniales y el establecimiento de principios universales en la Carta de las Naciones Unidas. Empero, la propia estructura de la ONU da cuenta de cómo los Estados hegemónicos hicieron valer sus intereses; existe la Asamblea General, en donde participan todas las naciones del planeta, y el Consejo de Seguridad, en el que cinco potencias nucleares tienen poder de veto: Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Rusia y China.

3.

Al concluir la Guerra Fría, que fue un episodio de enfrentamiento de baja intensidad sin choques directos entre Estados Unidos, Francia e Inglaterra y la Unión Soviética y China, es decir, el liberalismo ante al comunismo, el conflicto se ha estado librando de distintas maneras, pero sobre todo, ejerciendo influencia o injerencia en las diferentes zonas abiertas del mundo, sea América Latina, África, el sudeste asiático, el medio oriente y más recientemente, Asia central y el este de Europa. Ante lo que se interpreta como un declive de Estados Unidos, surgen otros polos de poder que desafían la hegemonía mundial o ciertas zonas de influencia, según se mire.

4.

Fareed Zakaría, en El ascenso de los otros, muestra en realidad que conforme el mundo se desarrolla impulsado por el liberalismo económico, el peso relativo de Estados Unidos tiende a disminuir no porque se debilite sino porque los demás han crecido. De ahí la percepción de que, en un mundo multipolar como el que se está configurando, no necesariamente lo que gana uno de los jugadores es porque lo pierde el otro.

5.

En estos días, en Uzbekistán, se reunieron dos de los poderes desafiantes, Rusia y China, con países integrantes del Diálogo de Cooperación de Shangai, esencialmente los del centro de Asia, India y Pakistán, para mostrar que otro mundo es posible sin Europa y Estados Unidos, pero con la guía imperial de Rusia o China. En oposición, desde luego, al sistema internacional representado en las Naciones Unidas. Cabría preguntarse entonces qué podrían ofrecer Rusia o China al mundo, en tanto alternativa de modelo político, económico y social, dado que en ambos priva un sistema opresivo, de libertades reducidas, oligárquico y corrupto, en donde una élite cleptocrática ejerce el poder a modo. Tal es quizá la esencia del debate sobre la paz en la 77 Asamblea General de las Naciones Unidas, ¿qué mundo es posible? ¿El ruso? ¿El chino? ¿El occidental? ¿Uno liberal social?

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