Luis M Cruz

1.

 Sería deseable pensar que en esta gran crisis global ya se está viendo la luz al final del túnel. Sin embargo, lo más probable es que existan diversas luces dentro del túnel, pero no necesariamente las de salida. Si bien científicamente se cuenta con el remedio para la Covid 19, éste no ha resultado asequible por diversas razones, la principal de ellas de índole contractual, pues disponen de vacunas los países con contratos y pagos anticipados, quedando fuera otros con menores disponibilidades financieras. La gran responsabilidad para impulsar una inmunidad global está ahora en manos de Estados Unidos, en donde se ha avanzado rápidamente en la vacunación general y existen excedentes, en tanto que el mecanismo Covax de la ONU adolece de fallas logísticas y de acceso a las dosis necesarias, aunque financieramente parece contar con los donativos dispuestos por el presidente Biden y la Unión Europea. 

2.

 La otra gran limitante es la capacidad de producción de los laboratorios farmacéuticos dueños de las patentes, tanto los del bloque occidental (Pfizer-BioNtech, Moderna, Astra-Zeneca, Johnson&Johnson y Merck, entre otros) como en el oriental, señaladamente Cansino, Sinovac y Gamaleya, quienes adicionalmente enfrentan consideraciones geopolíticas para una distribución abierta y universal. Una constelación de más de 100 Premios Nobel ha pedido a los órganos reguladores internacionales la liberación de las patentes por razones humanitarias, lo que ha encontrado fuertes resistencias no sólo mercantiles, sino también de los gobiernos enfrentados por la hegemonía mundial, para quienes son un recurso estratégico más. 

3.

 En este forcejeo, la luz de la inmunización en el túnel parpadea y aún podría requerir un par de años para que iluminara plenamente, mientras Estados Unidos se decide a asumir la responsabilidad global por la inmunización y los demás países y laboratorios acceden a una producción universal y filantrópica de las necesarias vacunas; entretanto, los brotes y rebrotes siguen poniendo a prueba los sistemas sanitarios, sea en India, azotada del momento en esta gran oleada de contagios, pero también en Brasil, Estados Unidos y México, países aún con grandes cantidades de contagios y muertes. 

4.

 Respecto a los impactos económicos, sociales, laborales y familiares de la pandemia, los saldos son más que terribles. La luz en el túnel habla de que ha iniciado la recuperación en el mundo, pero lo hace a distintas velocidades. Mientras que en China, donde se iniciara el mortal virus, prácticamente ya ni se acuerdan de él y habrán de crecer este año al menos 6.5%, Estados Unidos lo hará en 6% y la Unión Europea al menos en 3 por ciento. Los países de América Latina registrarán tasas entre 3 y 5% pero habiendo caído entre 4 y 9% el año anterior. El avance en las vacunas, los estímulos fiscales en donde los hubo y el arranque de los motores en las economías más desarrolladas ejercerán el efecto de arrastre en las exportaciones, no obstante, el ingreso per cápita no se recuperará y deberán absorberse afectaciones importantes en el mercado laboral y el ingreso de las familias. La pobreza se acentúa  y como siempre, los que menos tienen habrán de ser los más afectados conforme el túnel se alargue. 

5.

 Nada puede ser más salvaje que dejar la recuperación a las fuerzas del mercado. En el mundo se requiere una gran iniciativa por una recuperación concertada que disponga de vacunas suficientes, financiamientos blandísimos, donaciones a fondo perdido para sistemas sanitarios e infraestructura básica, así como disposiciones de acceso preferente y estabilidad en los mercados más allá de las establecidas por la Organización Mundial de Comercio, pensadas realmente para tiempos normales. Como en el caso del cambio climático, si no se actúa pronto, quizá no quede mucho mundo por rescatar. 

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