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Oscar Santillán

El exministro Eduardo Medina Mora vivió distintas metamorfosis durante su vida pública. Sin experiencia alguna en áreas estratégicas, ni siquiera en la administración pública, se convirtió en el responsable de la seguridad nacional, luego fue policía y procurador; y de investigador evolucionó a embajador en países clave para México, y gracias a su compadre Enrique Peña Nieto cerraría su carrera profesional en el 2030 como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. 

Y es que de 2000 a 2005, durante el sexenio de Vicente Fox dirigió el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). Después de 2005 a 2006 pasó a ser el secretario de Seguridad Pública y luego, al inicio del sexenio de Felipe Calderón, de 2006 a 2009 como procurador General de la República. Justo en ese periodo es donde se presentan dos casos que marcan la carrera del exministro: el Michoacanazo y la llamada Operación Limpieza. 

El «Michoacanazo», un operativo federal realizado el 29 de mayo de 2009 en el que se detuvo a 35 funcionarios y alcaldes de Michoacán por presuntos vínculos con La Familia Michoacana, sólo dejó la sensación de la politización de la justicia y un fiasco que se confirmó un año después, ya que los implicados fueron liberados al no poderlos vincular con el crimen organizado. 

Pero fue La Operación Limpieza la que mostró la manera de actuar de Medina Mora. De acuerdo con revelaciones hechas por el periodista Raymundo Riva Palacio, el 2 de octubre de 2008 El Universal habría de publicar una investigación periodística donde se daba cuenta que Miguel Colorado González y Fernando Rivera Hernández, coordinador y director general adjunto de la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada (SIEDO) trabajaban para el Cártel del Pacífico. 

Riva Palacio, entonces director editorial del periódico pidió, antes de publicar el reportaje, buscar la reacción de la PGR. Eduardo Medina Mora no dio versión, pero hizo otra maniobra: telefoneó al presidente y director general de El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, para solicitarle detener la investigación y se le permitiera tener acceso al expediente. Contra la voluntad de la dirección editorial, la petición fue concedida. 

“Durante un mes, pese a las objeciones de la dirección editorial, Medina Mora y la entonces jefa de la SIEDO, Maricela Morales, revisaron meticulosamente el expediente. Morales tomó notas sobre cada página, dato y testimonio, porque Medina Mora había acordado con Ealy Ortiz un periodo de gracia de un mes para, explicó, preparar el caso y presentárselo al presidente Felipe Calderón, que no sabía el grado de infiltración del narcotráfico en la PGR”, narró el columnista Raymundo Riva Palacio. 

Finalmente, la investigación fue publicada 25 días después, bajo el título de Compró el narco a jefes de la SIEDO. Pero pasaría a la historia de la procuración de justicia en México como “Operación Limpieza”. La revelación generó una depuración dentro de la Subprocuraduría que significó la detención de 25 funcionarios y agentes, y también en El Universal, porque debido a las presiones de Medina Mora se consumó el cese del director editorial.  “El procurador quedó como un campeón contra la corrupción y Morales como una heroína, entregando expedientes de manera subrepticia a la Corte Federal del Distrito Sur de Texas sobre gobernadores tamaulipecos y políticos priistas, que dio también al equipo de transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto”, narró Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente Personal. 

Sin embargo, todos los detenidos fueron exonerados en 2011 por falta de pruebas. Para Gerardo Garay, excomisionado de la Policía Federal Preventiva y quien detuvo en la Ciudad de México a Jesús “El Rey” Zambada, la Operación Limpieza realmente significó cortar las investigaciones que en ese tiempo se realizaban con el Cártel del Pacífico. “(…) así lo percibo por todas las investigaciones que veníamos realizando y el momento de ser descubierta una pieza clave, que fue el testigo protegido Enrique Bayardo del Villar, (policía federal) era parte de la estructura criminal de Jesús Zambada, que tenía todo su nicho y cota de poder en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y parte del país. 

“Personalmente llevé a Bayardo del Villar a la oficina de Marisela Morales para ponerlo a disposición, cuál fue mi sorpresa, se acoge a testigos protegidos y todas las investigaciones antecediendo a Zambada y el Cártel del Pacífico empezaron a desvanecer por el nivel de filtración que había”, relató entonces.

Pese a ello en 2009 el Senado ratificado como embajador de México en el Reino Unido  hasta 2013, ese mismo año saltó de Inglaterra a Estados Unidos donde también se desempeñó como embajador hasta 2015. Peña Nieto le reservó una última misión, convertirse en ministro de la Corte, para sustituir al ministro Sergio Valls. 

Por encima del rechazo que su nombramiento generó en organizaciones sociales, y que incluso derivó en un desplegado de la Asociación Nacional de Magistrados de Circuito y Jueces del Poder Judicial que solicitaba al Senado no votar su nombramiento para garantizar independencia en la máxima sala de justicia del país, Eduardo Medina Mora llegó al máximo órgano de justicia del país.

Pero así como llegó envuelto en polémica a la Suprema Corte, así también se fue. Pues en un hecho histórico renunció como ministro 10 años antes de que se cumpliera su mandato.  

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