Ana Saldaña

Estamos aprendiendo a vivir en la incertidumbre y manejando niveles de estrés continuos. Para los que batallan con la enfermedad o han perdido a seres queridos, para los que tienen miedo de contagiarse y hasta para los que están quedándose en casa, todos en más o menor medida vivimos con altos niveles de ansiedad. Si sumamos la crisis económica, falta de empleo y en general la situación global del mundo, es evidente que para muchos es difícil pensar en estar alegres. No toma ser psicólogo para entender que la ansiedad y falta de control pueden llevar a la depresión.

Por lo mismo, es fundamental que como individuos nos enfoquemos en encontrar esos momentos de alegría y tratemos de que aún en estos tiempos, tengamos una buena calidad de vida. ¿Pero como hacerlo? Parecería que se nos ha olvidado lo que nos causa alegría en nuestras vidas. La alegría en tiempos de Covid no debería ser diferente, sobre todo si la buscamos en actividades simples que aún en casa se pueden hacer.

Aquí incluyo mi “top 5” de actividades para producir alegría que estimularan cada uno de tus sentidos:

  1. La vista. Está comprobado que el tener momentos de silencio disfrutando y observando nuestro entorno pueden tener un impacto positivo en el ánimo de las personas. No importa si tienes acceso a un parque o a un jardín. Con solo mirar por tu ventana con detenimiento, observando y estando presente en el momento, puedes empezar a descubrir distintos fenómenos de la naturaleza. Olvídate de todo y por un momento, deja que el sentido de la vista te llene de tranquilidad.
  • El oído. Es impresionante como cambia un espacio con música y más si esta te invita a bailar. La música automáticamente te da más ánimo, te genera alegría y hasta está comprobado puede impactar positivamente tu salud. Existen estudios que han identificado que la música tiene un impacto sobre la presión arterial y ansiedad en pacientes con enfermedades cardiacas. Adicionalmente, está comprobado que la música alegre puede tener un impacto positivo en nuestro estado de animo. Así que súbele a tu música favorita y ponte tu mejor sonrisa.
  • El olfato. El sentido del olfato enriquece tu vida y la manera en que nos relacionamos con el mundo. Está comprobado que distintos aromas pueden cambiar tu ánimo e impactan gran parte de nuestras vidas. A través de aromas, accedemos a memorias (buenas y malas) y estimulamos nuestro  cerebro. En realidad no nacemos con la capacidad para identificar los aromas, sino que es resultado de conocimientos que acumulamos a lo largo de nuestras vidas que vamos “registrando” en nuestro cerebro. Por lo mismo, entrenar nuestro olfato tiene un impacto en nuestra memoria y hoy en día es utilizado como una herramienta para tratar enfermedades degenerativas como el Alzheimer o discapacidad cognitiva. ¿Pero cómo entrenarlo? La próxima vez que abras el refrigerador haz un esfuerzo consciente para “registrar” los diferentes alimentos que tienes a la mano. Registra las diferencias entre una naranja valenciana que es muy dulce, versus un limón verde sin semilla que es aromáticamente más fuerte, pero que te deja una percepción de mucha acidez. Poco a poco, te darás cuenta que no solo estimularas tu memoria, sino que también disfrutaras más cuando percibas esos aromas agradables que te generen sensaciones positivas.
  • El gusto. El sentido del gusto es resultado de la estimulación de miles de señales en nuestras papilas gustativas. Aunque en realidad solo distinguimos los sabores dulce, amargo, salado y acido cuando las estimulamos se combinan con el sentido del olfato para disfrutar de las cosas que comemos. Sin embargo, han habido estudios que muestran que cuando estamos estresados nuestra habilidad para probar cosas dulces se disminuyen (por lo que necesitamos comer más dulce para obtener el mismo sabor). Asimismo, asociamos momentos en nuestras vidas con nuestro sentido del gusto, como el caldo que pollo que te daba tu mamá cuando te enfermabas que inmediatamente te da aun en tu vida adulta confort. Por lo mismo, recuerda esos alimentos que te traen alegría. Métete a la cocina para hacer la receta de la abuela que tanto te gusta, conecta a través del sentido del gusto con platillos que te pondrán de buen animo.
  • El tacto. Estudios han encontrado que el sentido del tacto está conectado con como nos sentimos y comunicamos. Muchas veces con solo ver la manera en que las personas actúan entre ellas, podemos deducir su relación ya que es a través de este sentido que comunicamos nuestras emociones. Adicionalmente, nuestro sentido del tacto puede invitarnos a tener ciertas emociones. Por ejemplo, en un estudio se le pidió a las participantes que subieran en un elevador con una taza de café caliente o fría. Después se les pidió que describieran a una persona ficticia con 10 rasgos particulares. Lo interesante fue que la gente que había detenido la taza caliente tenían emociones más cálidas respecto del sujeto que describían. Adicionalmente, es obvio que envolverte en una cobija que raspa es menos agradable que envolverte en una que es suave y pachona. Así en la medida de lo posible, seamos más afectivos con las personas con las que convivimos en esta cuarentena y busquemos también esas sensaciones agradables hasta en la manera en que nos vestimos, olvídate de la ropa incomoda, busca esas prendas que te hacen sentir bien.

 Sin lugar a duda, encontrar la alegría a través de cada uno de estos sentidos es posible. Solo es cuestión de auto-regalarnos esos momentos personales para disfrutar lo que nos rodea y sacarle jugo a la vida. Hay que estimular cada uno de nuestros sentidos de una manera en que produzcan impactos positivos en nuestra persona.

Espero que tengas un buen día y recuerda; ¡hay que buscar el sabor de la vida!

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