Ana Saldaña

Hay ciertos platillos pecaminosos que en un abrir y cerrar los ojos te pueden transportar a lugares lejanos. Uno de estos platillos para mi son los huevos benedictine. Justo conforme llega el otoño, empiezo a tener antojos de este delicioso platillo. Antes, era un platillo que inmediatamente me hacia pensar en vacaciones, en almuerzos acompañados de largas charlas con amigos o acompañado de vistas hermosas y diferentes, desde la comodidad de mi habitación de hotel.

He probado un sinfín de variaciones y combinaciones.  El tradicional Huevo Benedictine consiste de una base de un pan salado conocido como “english muffin”; una rebanada de jamón, un huevo escalfado y salsa holandesa. Hoy en día vemos propuestas con salmón, cangrejo, espinaca (que le llaman Huevos Florentina), para mencionar algunos.

Por lo mismo, es un platillo que amerita preparse en casa. No solo por su capacidad de hacerte viajar, sino también porque finalmente en casa lo podrás preparar con tus ingredientes favoritos.  

Durante la pandemia, el cocinar en casa para mi se ha vuelto un escape.  Es una oportunidad para replicar esos sabores que tanto he disfrutado en otros momentos. Además, este plato da para entreternerse un buen rato, ya que su preparación requiere de un amplio entendimiento de las técnicas culinarias. Y lo mejor es que si los preparas aprendiendo de tus errores, los iras perfeccionando en el tiempo. Cada vez te saldran mejor.

En cuanto a técnicas culinarias, primero, hay que dominar la escalfada o cocción en agua del huevo, que no es cualquier cosa. Sin embargo, este paso es salvable ahora con aditamentos especiales de todos los precios para cocinarlos en agua o en el horno de microhondas. Ambos de venta en línea si los buscas como “escalfador de huevo”.

Después el segundo paso es preparar la emulsión de la salsa holandesa, lo cual hasta cierto punto, requiere de un entendimiento de química de alimentos. La consistencia de la salsa dependerá de tres factores: Uno, la cantidad de yemas que se utilicen para su elaboración (mientras más yema, más espesa); dos, el manejo de las temperaturas de la salsa para que se pueda ligar sin que se cocine el huevo de más y se hagan grumos; y tres, para mí lo más importante, la paciencia con la que se integran los elementos: mientras más lento se haga, mejor se va a hacer la emulsión. Sin embargo, con la ayuda de la licuadora, es también más fácil de lo que te imaginas este paso.

Asi que para que viajes este fin de semana, te comparto mi receta de huevos benedictine. Espero que tengas un maravilloso día y recuerda; ¡hay que disfrutar el sabor de la vida!

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Receta de Huevos a la Benedictina

4 piezas

2 “english muffins
4 huevos pochados
4 rebanadas de jamón, tocino o salmón
1 yema de huevo
½ cucharada de jugo de limón
½ taza de mantequilla derretida MUY caliente (puedes derretirla en el microondas pero ten cuidado de no dejarla por mucho tiempo ya que puede sobre calentarse y explotar)
1 pizca de pimienta de Cayena o unas gotitas de Salsa Tabasco
Sal de grano al gusto
Pimienta recién molida al gusto
4 huevos muy frescos (mientras más frescos mejor se hacen)
½ cucharada de vinagre
Para decorar unas ramitas de cebollín o estragón fresco

  1. Corta los panes por la mitad y tuéstalos. Además cocina el tocino o calienta la lonja de jamón.
  2. En una olla pon a hervir el agua o cocina los huevos en microhondas.
  3. Con cuidado en un recipiente pequeño casca el huevo (un huevo por recipiente), esto ayudará a a que mantengan su forma.
  4. Mientras que se cocinan los huevos, en la licuadora bate las yemas del huevo y el jugo de limón. Con cuidado y mientras la licuadora se encuentra en operación en el nivel más bajo, agrega poco a poco la mantequilla. Sazona la salsa con sal y si gustas la pimienta de Cayena o Salsa Tabasco.
  5. Remueve los huevos de la olla y ponlos sobre una toalla absorbente.
  6. Para montar el plato. Acomoda las rebanadas de pan, agrega la lonja de jamón (o el tocino o salmón), el huevo y finalmente baña la preparación con la salsa holandesa. Para decorar y agregar color puedes agregar cebollín o estragón fresco.
  7. Sírvelo inmediatamente y una vez en la mesa, con la ayuda del molino, muele un poco de pimienta fresca sobre el platillo.

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