Víctor Sánchez Baños

Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades.

Molière, 1622-1673; escritor de comedias francesas.

No se hagan bolas. Para contener una pandemia sólo se necesita aislamiento, pruebas rápidas y efectivas, así como higiene. Es un asunto de matemáticas. Si se les ordena a millones de mexicanos encerrarse, el número de contagios disminuirá y, con el paso del tiempo, se logrará contener y tener una medicación y tratamiento a gran escala.

Hay que observar por qué es peligroso el Coronavirus. Su alto contagio lo hace peligroso, aunque el nivel de letalidad es de un 1.7% en promedio. Sin embargo, si se enferman, como estiman las autoridades de salud, alrededor de 70 millones de mexicanos, y de estos más del 20%, lo que representan 28 millones de seres humanos en el país, los que tendrá cuadros graves. De éstos, morirá el 1.7% aproximadamente, o sea 476 mil personas.

Ante ello hay dos escenarios. Si se deja al capricho de las personas en estos momentos (hoy domingo 28 de marzo del 2020) el confinamiento, sin ser obligatorio, el número de infectados será brutal y el de muertos mucho mayor. La tasa de mortandad se incrementaría entre un 6 y un 10 por ciento. Esto significa que podrían morir si no aplican esas normas, entre un millón 600 y 2 millones 800 mil personas, tan sólo en el país. De la mano, la crisis económica sería de niveles apocalípticos, de la mano de un colapso de los sistemas de salud, así como severos problemas graves de seguridad y violencia.

Si en estos momentos se toma la decisión de recluir durante 30 días a los 130 millones de mexicanos, será fácilmente evitarán los contagios. En los primeros 15 días, se detectarán los enfermos en cada caso; se aplicarán las pruebas (cientos de miles, quizá millones) a los casos sospechosos y se les puede dar tratamiento.

Esto, traería los siguientes beneficios: el costo de la pandemia para México, sería menos costoso que si se descontrolan los contagios; sólo los casos graves estarían bajo el control de los médicos y, al mismo tiempo, el número de muertos sería infinitamente menor. El gobierno, esto sería la 4T, quedaría como ejemplo mundial de eficiencia para defender a su pueblo de crisis sanitarias de la magnitud del COVID-19.

La forma tardía como actúa el gobierno, le traerá costos políticos que se verán reflejados en los procesos electorales del año próximo, donde se juega la gobernabilidad del gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Esto, de la mano de la higiene y sistemas de inteligencia sanitaria, los mexicanos enfrentaríamos (y todavía estamos en tiempo que dijo el subsecretario de Salud y vocero de la pandemia, Hugo López-Gatell) con holgura y con sólo unos miles de muertos, lo que nos podría costar entre 4 y 12 puntos del PIB. Salvarían la vida de cientos de miles y de una catástrofe económica. Y, como cereza del pastel, en las elecciones Morena se arrasaría en los procesos electorales próximos.

En el escenario de abandono burocrático y de más de 5 mil muertos, el gobierno perdería mucho dinero y la Cuarta Transformación el apoyo del Congreso y la mayoría de los gobiernos estatales.

PODEROSOS CABALLEROS: Ahora resulta que a los enfermos de una enfermedad mortal, el gobierno de la Ciudad de México, que encabeza Claudia Sheinbaum, entrega “kits” de burla. Unos tapabocas, gel, una caja de paracetamol y los buenos deseos. Por favor, deberían tener áreas destinadas a recibir a enfermos en zonas donde se les proporcione atención médica inmediata y eficiente. Todo lo demás es demagogia. Por cierto, el IMSS y otras instituciones federales también regalan “kits”; un insulto a los enfermos de coronavirus. *** Hace unos días, el presidente López Obrador, fue interrogado sobre el outsourcing y la enfermiza insistencia de Napoleón Gómez Urrutia, Napito, por criminalizarla. Comentó que “hay que tomar en cuenta que si el mecanismo se aplica correctamente, permite que el empresario se dedique a producir y que pueda tener una empresa que le ayude en la parte administrativa. Tiene esa ventaja. Y sobre todo procurar la conciliación, procurar el acuerdo”. Y agregó, lo que es congruente con una política empresarial responsable: “Yo vengo insistiendo mucho en la dimensión social del empresariado, la ética, no se trata de sacar ganancia a costa de lo que sea. Ya hablábamos de cómo las grandes empresas en Estados Unidos aprobaron un código de ética en donde se protege a los trabajadores, se debe de proteger el medio ambiente, se tiene que apoyar a los proveedores de esas grandes empresas, existe el código”.

Escúchame de lunes a viernes, de 21 a 22 horas, en “Víctor Sánchez Baños en MVS”

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