Elementos del Ejercito Mexicano, Marina Armada y Seguridad Pública, montaron un fuerte operativo de seguridad en el fraccionamiento Río Medio lll de la ciudad de Veracruz, esto después de recibir un reporte de disparos en la zona, en el lugar murieron cuatro personas, cuyas identidades aún son desconocidas. Yahir Ceballos / Procesofoto / Ver.

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Simón Vargas

¿Hay esperanza para los jóvenes en América Central y en México?

 

Algunos niños y en mayor medida jóvenes están siendo utilizados en varios segmentos y regiones, como “objetos” para generar violencia debido a su vulnerabilidad y corta de edad pasan de ser víctimas a victimarios del crimen. En países como el nuestro en donde las oportunidades para acceder a la educación media y superior son limitadas, así como las posibilidades de acceder a un empleo digno y bien pagado, los jóvenes quedan en muchas ocasiones a merced de las organizaciones criminales.

De acuerdo con cifras de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos de América (EUA), durante el año fiscal 2014 llegaron a su frontera sur 68 mil 541 menores no acompañados (UAC, por sus siglas en ingles), de los cuales 51 mil 705 son hondureños, salvadoreños y guatemaltecos, 15 mil 634 son mexicanos y el resto son de otras nacionalidades.  http://1.usa.gov/1O4kz6o

Este fue un fenómeno que nunca se había presentado en la historia de la inmigración estadunidense, mismo que rebasó a las autoridades migratorias ya que no se encontraban preparadas para afrontar esta masiva llegada. La cual tuvo su punto más álgido durante el verano cuando llegaron 56 mil 547 UAC, lo cual representó un 32% y 57% más que el mismo periodo de 2013 y 2012, respectivamente. http://1.usa.gov/1CjVdcw

El año pasado el gobierno del presidente Barack Obama, tuvo que solicitar al Congreso un presupuesto adicional de 3 mil 700 millones de dólares para agilizar una solución al aumento de los menores migrantes y acelerar su deportación a sus países de origen. Este año tienen previsto que la llegada sea menor (aproximadamente 41 mil), sin embargo todavía supera a la de 2013 (38 mil 045).

Cabe destacar que los números anteriores solamente toman en cuentan a los menores no acompañados que son detenidos por agentes de la patrulla fronteriza a su llegada a EUA, sin embargo, hay otros miles de UAC que consiguen ingresar al país, se quedan en uno de los países de tránsito o en peores escenarios, muchos de ellos mueren en el trayecto o son captados por pandillas, cárteles o grupos de delincuencia organizada. Debido a que estos menores cruzan de forma ilegal, es casi imposible tener un control de cuantos se encuentran desaparecidos o muertos.

En  julio del año pasado el presidente Obama se reunió con los mandatarios de los países expulsores de migrantes, con la finalidad de encontrar soluciones para esta “crisis humanitaria”, como resultado se acordó crear estrategias de solución bajo el principio de responsabilidad compartida. En un principio el gobierno estadounidense acordó donar 244 millones de dólares para programas de desarrollo social y seguridad en la región.

Esto después de que se acordara y entendiera que la problemática de los UAC, es una de las consecuencias de la ola de violencia, asesinatos e inseguridad por la guerra en contra de las drogas. A casi un año de estos acuerdos, el contexto de violencia sostenida y oportunidades limitadas es semejante, incluso con un panorama todavía más desolador derivado de la desaceleración económica en América Latina. Ante este panorama muchos se preguntan: ¿hay esperanza para los jóvenes en América Central y en México?

El Woodrow Wilson Center reunió a dos paneles de expertos que trabajan en la región para discutir las raíces de la violencia y la desesperación en América Central, y ofrecer ideas de política para los enfoques alternativos para abordar los desafíos de los jóvenes atrapados en entornos violentos y, encontrar verdaderas soluciones que les permitan mantenerse en su entorno y que no vean en la migración hacia los EUA como la única salida. http://bit.ly/1E0YmU4

Los expertos coinciden en que en primer lugar, resulta necesario reconocer que la violencia continua siendo alta en los países del Triángulo del Norte y México, la cual inclusive en algunas regiones va en aumento por diversas circunstancias. Por ejemplo; en El Salvador y Honduras, la ruptura de treguas entre maras y pandillas ha provocado cruentos enfrentamientos; en México, la captura de grandes capos derivó en la reorganización de cárteles generando rachas de violencia por demostraciones de poder; en Guatemala, la violencia de genero lo ha colocado en tercer lugar a nivel mundial en lo que se refiere a asesinatos de mujeres.

Asimismo, es importante que las autoridades encargadas de las políticas públicas comprendan que con el fin de obtener resultados en el futuro es importante desarrollar estrategias que estén construidas en la estabilidad financiera e institucional. Esto significa enfrentarse a la problemática de la región con un paquete integral de las políticas y la voluntad de participar en una batalla contra la pobreza, la corrupción institucional, la desigualdad socio-económica sostenida y, por supuesto, la impunidad que se está incrementando en todos los niveles de la sociedad.

*Analista en temas de  Seguridad, Educación y Justicia

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