J. S Zolliker

Reporta el agente infiltrado Pedro Fonseca y Lima que cuando abordó el primer taxi que encontró, decidió abandonar su maleta en el hostal Masaya; tenía un par de mudas y de libros que no echaría demasiado de menos y por el contrario, sabía que había descubierto algo tan importante que podía transformar a los torpes “Pacos” en sanguinarios “Geos”. 

Reporta el agente Fonseca y Lima que apenas llegó al aeropuerto, se dirigió a las oficinas de “venta de tiquetes” y solicitó el primer vuelo rumbo a Bolivia, pues su policial instinto le dictaba que ahí podría descifrar varios temas relacionados, comenzando por el exministro de la vicepresidencia que se había robado las botellas de shampoo del supermercado en la Ciudad de México, hasta el hecho de que en investigaciones del CISEN se asentaba que Andrés Salar, había sido asesor cercanísimo de ese gobierno sudamericano.

Reporta el agente Fonseca y Lima que le contrarió de sobre manera descubrir que no existen vuelos directos entre Ecuador y Bolivia, y que las más de 11 horas que le tomaría recorrer el camino en autobús, serían más o menos las mismas horas que habría de pasar entre vuelos, ya sea que hiciera escala en Perú o en Colombia.

Reporta el agente Fonseca y Lima que por ser más económico y darle más millas, eligió el trayecto vía Bogotá, pues además podría hacer dos días de turismo en aquella ciudad que nunca imagino conocer. Después de pagar el importe en todas las mensualidades posibles con el cargo de su tarjeta de crédito, decidió que necesitaba adquirir un nuevo celular para lo que pudiese llegar a necesitar.

Reporta el agente Fonseca y Lima que en comercios del aeropuerto intentó adquirir un equipo móvil, pero sin importar cuánto dinero ofreciera, le resultaba imposible hacerlo con su pasaporte, pues por alguna medida de seguridad gubernamental, tales equipos sólo los podía adquirir alguien con Cédula de Identidad de Ecuador. 

Reporta el agente Fonseca y Lima que estaba por claudicar cuando recordó al simpático taxista, Segundo Ángel Zambrano, a quien salió a buscar en las inmediaciones. Lo encontró leyendo el periódico y bebiendo un jugo de frutas y aquél, sin aceptar ninguna retribución económica, realizó el trámite y le consiguió un Samsung de batalla, pero eficiente.  

Reporta el agente Fonseca y Lima que antes de pasar por seguridad aeroportuaria y dirigirse a la sala de abordaje, invitó un trago a Segundo, quien le confesó que él había dejado la nota de advertencia de que los cuerpos policiales parecían estarle siguiendo: los había percibido apenas comenzaron a seguir el auto que conducía. El mezcal, le dijo, le hacía toser, pero ni así lo había querido compartir.

Reporta el agente Fonseca y Lima que después de intercambiar correos electrónicos, se despidió de Segundo y al poco tiempo, llegó a la sala de espera, donde pudo insertar en el celular y utilizar su sim mexicano para navegar por internet. Con mucha facilidad, reporta, descubrió que la mujer mexicana de apellido Amlópez y quien fuese fundadora de ConsultoriaNeuronal, había también constituido una empresa con uno de los colaboradores más cercanos del colombiano marxista castrochavista Gustavo Petro, precandidato a la presidencia colombiana y a quien al parecer, le habían organizado sus campañas políticas según constaba en una página de videos. Vamos, que todo esto le pareció, no puede tratarse de una mera casualidad… 

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