J. S Zolliker

No, no hay contradicción. Yo siempre me quejé de la corrupción de los altos mandos del gobierno y ahora que soy alto mando yo, no veo corrupción por ningún lado. No hay contradicción. Porque aunque junto a mí hay personas que han amasado fortunas desde el servicio público, eso lo debieron haber hecho antes, porque ahora, no se roban un centavo. Vaya, ni una sonrisa ni un saludo ni un beso son capaces de robar, ya.

No, no hay contradicción. Yo siempre me quejé de que los gobiernos explotaran irresponsablemente la naturaleza y se pasaran la ley por el arco del triunfo para hacer obras- negocio que los dejaran lucirse. Ahora, que soy gobierno, estoy a favor del puente sobre el humedal de Xochimilco y del Tren Maya y no hay contradicción, porque no importa cuál sea, se trata de una obra maestra que creará empleos y permitirá resolver el tránsito de forma flamante y antes de pagarse nada, se cambiaron leyes para que no se violaran. Vaya, se trata de hasta puentes y obras elevadas, precisamente para que estén por arriba y permitan que la naturaleza viva debajo. ¿No se dan cuenta? Así, hasta protege a la naturaleza de las inclemencias del tiempo y da sombra, ya.

No, no hay contradicción. Yo siempre me quejé de la falta de democracia en la toma de decisiones de las autoridades. Ahora que soy autoridad, gozoso veo que se vota por cancelar obras públicas con unos cuantos votos en una encuesta informal. ¡Eso es democracia! Aunque sean poquitos, los votos son bien peder… digo, ¡poderosos! ¡Democracia para nosotros!, ehem, digo, ¡para todos! ¡ya!

No, no hay contradicción. Yo siempre me quejé de que el mando decidiera que era buena idea militarizar el país de forma velada. Ahora que soy mando, estoy a favor de que el ejército administre la seguridad pública ciudadana, la construcción de obras de ingeniería civil, los aeropuertos y la aeronáutica civil, las aduanas y los puertos mercantes, los bancos del bienestar del pueblo, la distribución de medicamentos y todo aquello donde se pueda echar mano en los ámbitos civiles y ciudadanos, porque lo importante es que cambió la cosa, ahora es abierta la militarización nacional, ya.

No, no hay contradicción. Yo siempre me quejé de que el régimen, creara una guerra contra el narco por los miles de muertos que eso atraería. Ahora que soy parte del régimen, sigue habiendo mucho más asesinatos y desaparecidos, pero ya aparecerán y estamos en paz, ya.

No, no hay contradicción. Yo siempre critiqué que no se consultara al pueblo sobre las obras millonarias en las que se irían sus recursos. Ahora que soy obrador, me doy cuenta que las obras públicas nuevas, son portentosas porque ahora hemos tomado en cuenta que la gente del pueblo, son como animalitos hambrientos y que ellos no entienden de nada, solo quieren comer de una mano buena que les cuide y procure y ahora se hace eso, ya.

Yo siempre me quejé de la represión del Estado y ahora que soy Estado, no reprimo, sino que hago uso de la fuerza pública para proteger a quienes protestan, de otros grupos radicales, evitándoles poder marchar y manifestarse porque sabemos lo que es mejor para todos, ya. ¿Siguen creciendo los feminicidios? ¿El desempleo? ¿La pobreza? ¿El abuso del poder? ¿El influyentismo? ¿La autocracia? ¿Las víctimas? Tranquiles todes, no hay contradicción, ya. No, no, no y ya no, y ya. Ya. ¡Que ya, dije! ¡Firmes! ¡YA! 

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