Enrique Del Val

El pasado octubre dos ONG’s, muy conocidas en el ámbito del combate a la pobreza y la desigualdad, OXFAM, que trabaja en más de 90 países y Development Finance International, que colabora con más de 80 gobiernos y organismos internacionales, publicaron un documento excepcional por su riqueza, titulado Combatir la Desigualdad en tiempos del Coronavirus.

El documento contiene un Índice de Compromiso con la Reducción de la Desigualdad, denominado (CRI) 2020, y ésta es su tercera edición. En él se puede constatar que la gran mayoría de los países no estaban preparados para la pandemia. El CRI analiza las políticas públicas y las medidas que han tomado los gobiernos en diversos ámbitos, pero concentrándose principalmente en tres, mismos que a mi juicio muestran claramente lo que está pasando en cada país.

Estos rubros son, en primer lugar, los servicios públicos, que incluyen a salud, educación y protección social; el segundo, la fiscalidad, y el tercero, los derechos de las personas trabajadoras.

En total son 158 países los estudiados, los cuales abarcan a todo el globo terráqueo, y se utiliza una metodología neutral, calificando cada uno de los aspectos considerados. Así tenemos que Noruega ocupa el primer lugar en el ranking y los siguientes 10 son países miembros de la OCDE. Los Estados Unidos están en el lugar 26, Rusia en el 36, China en el 57. México está en el número 73, encontrándose otras naciones de la región mejor clasificados. 

También hacen una clasificación regional de América Latina y el Caribe y en ella nos encontramos en el lugar 14, ubicándose por debajo de países como Bolivia, Ecuador, Honduras y no digamos Chile, Argentina o Costa Rica. Es más, en otra clasificación de las naciones miembros de la OCDE, que son 35, estamos en el lugar 34, solo le ganamos a Turquía.

Sin duda, como dice el documento, la pandemia ha sacudido al mundo que ya era desigual, agravándola; solo han sido unos cuantos los que han actuado con inteligencia, abordando la crisis de una manera decidida, como es el caso de Corea del Sur.

¿Qué han hecho algunos países que les ha permitido llevar mejor la situación? Primero que nada, han dedicado recursos cuantiosos de emergencia para beneficiar a millones de familias, sobre todo a aquellas de menores ingresos. En el caso de Corea del Sur, 22 millones de familias han recibido este beneficio. Otras naciones, como Ecuador, han impuesto un gravamen de “solidaridad” a las personas y empresas más ricas del país. Otros más, como Georgia, han reducido el IVA y aplicado nuevos impuestos de carácter progresivo.

Las recomendaciones que hacen son muy atendibles, ojalá algún servidor público de la actual administración se preocupara por leerlo y, lo que sería mejor, que se aplicaran algunas de las medidas que están siendo exitosas no solo para combatir la pandemia, sino para reducir la desigualdad creciente que estamos viendo en nuestro país. 

Medidas como la progresividad del Impuesto Sobre la Renta a las personas físicas y a la renta empresarial, tal como se está aplicando en varios países, incluso algunos con ingresos más bajos que el nuestro.

El documento también recomienda reducir las prácticas nocivas, como la exención de impuestos, los paraísos fiscales y la evasión, e incluye una propuesta basada en que la desigualdad en términos de riqueza es mayor que la desigualdad en el nivel de ingresos, ya que el valor de los activos financieros y de propiedad se ha incrementado aceleradamente, por lo que sería conveniente, y en ello coinciden la mayoría de los expertos a nivel mundial, establecer un impuesto a la riqueza, para reducir la desigualdad y hacer frente a los gastos catastróficos, como los generados por la pandemia.

Habría que darle una vuelta de rosca a la política económica del actual gobierno, porque si no, la desigualdad será el factor de desequilibrio social en México. 

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