Alejandro Alemán

144406_400x200

@elsalonrojo

Al inicio de How to be a Latin Lover (USA, 2017) un niño mexicano de 10 años llamado Máximo (Noel Carabaza), le confiesa a su hermana, Sara (Manelly Zepeda), que su trabajo soñado no es ser millonario, sino casarse con algún millonario para así nunca tener que trabajar.

Treinta y cinco años después, Máximo (Eugenio Derbez) ha cumplido su sueño, se ha convertido en un gigoló que enamora  ancianas millonarias de Los Ángeles para eventualmente heredar sus bienes. La estrategia se le viene abajo cuando la última de sus viejitas decide botarlo por un gigoló más joven (Michael Cera, en un cameo que nos demuestra la importancia de ahorrar para el retiro).

Derbez sabe su negocio, sigue al pie de la letra los dogmas de la televisión mexicana (su única escuela y a la cual le debe todo), entre otros: el trabajo no asegura movilidad social, trabajar es indeseable. Los ricos no trabajan (si no, no serían ricos). Seguir esos principios —que no son otros sino las telenovelas mexicanas— le aseguran la conexión con su público meta: las familias latinas en Estados Unidos.

Hecha completamente en Hollywood, How to be a Latin Lover es la primera cinta de Derbez hablada en idioma inglés, aunque para ello el comediante haya tenido que entrar por la puerta de atrás, contratando a segundones del humor estadunidense (Rob Corddry, Rob Riggle y Rob Lowe), estrellas caídas en desgracia (¿qué haces ahí, Raquel Welch?) y un director debutante —Ken Marino— cuyo trabajo es tan mediocre que hace ver a Derbez mismo como un cineasta competente.

Eugenio repite una de las fórmulas que mejor funcionaron en No se Aceptan Devoluciones (2013): la interacción con niños actores. En este caso se trata del pequeño Rafael Alejandro (de apenas 10 años) quien, como sobrino de Máximo, termina robándose la película.

El resultado es previsible: una película mediocre, vulgar, con muy malas actuaciones pero que conserva intacto el apotegma televisivo. Al final, Máximo seguirá siendo un vividor, pero sus conectes con los ricos le darán nuevas posibilidades a su hermana (Salma Hayek) y a su sobrino para tener un mejor trabajo. La movilidad social en el mundo de Derbez (en el mundo de la televisión mexicana) sólo se logra teniendo conectes.

Con 12 millones de dólares en su primer fin de semana, la película se perfila para ser un éxito absoluto. Yo lo siento por Adam Sandler, a ver si Derbez no le termina arrebatando el título del peor comediante de habla inglesa.

Ingeniero, locutor y crítico de cine con más de 10 años de experiencia profesional.

Compartir