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Sigue atorado en el Senado el proceso de sucesión en la Comisión Nacional de Derechos Humanos, porque aún no se ponen de acuerdo en el formato. Los panistas están empecinados en que antes que nada debe desahogarse la posible reelección del presidente de la CNDH, Raúl Plascencia, que fue nombrado por el ex presidente Felipe Calderón por recomendación de quien iba a ser su secretario de Gobernación, Francisco Blake. De esa forma, dicen los que saben, igual hasta se cuela en la reelección sin que haya ningún adversario que lo contraste. Don Raúl tiene una fuerte corriente de opinión pública en contra, pero la verdad es que si lo reeligen a quien le va a ir muy mal es al presidente Enrique Peña Nieto. Hasta ahora, don Raúl ha sido una coladera de los asuntos importantes, que están terminando en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, porque no son resueltos en México por la coladera de don Raúl.

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