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María Idalia Gómez

Por la sensibilidad de la información que contiene el expediente contra Iván Reyes Arzate, el juez decretó no sólo que éste permaneciera sellado, sino que sus abogados no podrán difundir nada de su contenido y sólo estarán autorizados a verlo para defender a su cliente.

En 10 días, se llevará a cabo una audiencia en Nueva York contra el exjefe de investigaciones especiales de la Policía Federal, quien comenzó siendo testigo contra el exsecretario Genaro García Luna, pero las pruebas que contienen su caso y sus declaraciones serán utilizadas contra un grupo mayor de funcionarios de primer nivel de México. 

Esto lo convierte en el as bajo la manga del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Los legajos del expediente fueron definidos por el juez Brian M. Cogan como “material protegido” desde abril pasado, pero fue hace unos días que se declaró que son “identificados por el gobierno como material designado para ‘los ojos de abogados solamente (attorney’s eyes only)’”, lo que implica restricciones adicionales para los defensores de Reyes Arzate y él mismo.

Es así, que el acuerdo del juez, detalla cómo deberán protegerse tanto para la audiencia como en alguna apelación. Y enfatiza: “No puede ser divulgado ni revisado por ninguna otra persona”.

Las declaraciones y pruebas de este caso son consideradas tan relevantes, no sólo por la cantidad, sino por la posición que tuvo el exagente que fungió como enlace de la PF con la agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con las investigaciones estadounidenses, Reyes Arzate, a quien apodaban “Reina” otorgaba información a cárteles de la droga mexicanos, entre ellos los hermanos Beltrán Leyva y El Seguimiento 39, asociado al Cártel de Sinaloa.

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