David Colmenares

El mundo de las finanzas públicas parte de un principio fundamental, esto es contar a nivel de las haciendas públicas de los tres órdenes de gobierno, con un aparato recaudador eficaz y que existe interés fiscal por parte de los mismos.  

Nunca la dependencia es positiva, en el federalismo como forma de gobierno, nada limita más que depender de las transferencias del orden central o federal, como sucede en México con honrosas excepciones.

Como los expertos han señalado en un país tan grande como el nuestro, centralizar los ingresos tributarios permite compensar las diferencias regionales, por ello las participaciones se distribuyen a través de fórmulas que han sido consensadas entre las entidades federativas y dentro de ellas con el nivel municipal.

No se trata de crear nuevos impuestos, solo aprovechar las facultades que tienen. Se trata de un impuesto patrimonial que deber ser progresivo, al igual que el impuesto a la tenencia. Su recaudación corresponde a los municipios, pero se concentra en no más de cien la mayor parte de la misma, por varias razones destacando el desinterés fiscal de sus autoridades, que prefieren “pedir mas”, que recaudar.

El predial corresponde a los municipios, pero realmente la recaudación se concentra en unos cuantos, generalmente en entidades federativas o en las capitales económicas y políticas de los estados.

En algún momento en la fórmula de distribución del Fondo de Fomento Municipal se premiaba el esfuerzo recaudatorio de predial y agua, ese momento fue cuando se cambian las formulas de distribución en 1990 en un proceso de transición de cuatro años, hasta 2007 que volvieron a cambiar para distribuir en función de la población domiciliada. Se ha vuelto lugar común y es cierto que en México la participación del impuesto predial en el PIB es apenas del 0.2 por ciento, muy por debajo de otros países de América Latina y por supuesto en el cuadro de los miembros de la OCDE.

Si en México descontamos la recaudación de predial de la CDMX, y quizás la del EDOMEX; Nuevo León y Quintana Roo, la recaudación no es significativa. El predial significa una parte importante de los ingresos propios de la Ciudad, claro hay que señalar el régimen de la misma es centralizado. Después le siguen respecto al PIBE, el Estado de México con el 10 por ciento, Jalisco y Nuevo León casi el 7 por ciento, pero desafortunadamente los cinco que menos recaudan respecto al Producto Interno Bruto Estatal, van del 0.6 del al 0.3, Zacatecas, Nayarit, Tabasco, Campeche, Tlaxcala. Extremos respecto a su PIBE. Según cálculos de Emilio Barriga, el Auditor Especial de Gasto Federalizado en la ASF, se podría potenciar de manera importante la recaudación, simplemente administrándolo mejor y actualizando los valores catastrales.

Es un impuesto progresivo, patrimonial, pero no se ha aprovechado su potencial.

Al respecto el catastro es un instrumento fundamental, por ello este año la ASF empezará a revisar los catastros locales y el proceso recaudatorio del mismo, lo mismo que los registros públicos de la propiedad.

En 1990 en ese estado se hizo un ejercicio interesante, primero desde la Secretaria de Finanzas se localizaron todas las propiedades de los funcionarios estatales, luego las de los proveedores y contratistas del Estado y finalmente los terratenientes urbanos. Además, en 1990 se crea un incentivo para premiar el esfuerzo recaudatorio municipal en predial y agua, que se reflejó en los coeficientes de distribución. En esa experiencia se indexaron los valores catastrales de Oaxaca y claro que la recaudación aumento mil por ciento en 1991, esto se reflejó en el porcentaje del fondo municipal de los municipios de la entidad. La recaudación creció mil por ciento de un año a otro y se duplicó la participación en el Fondo. La meta siempre ha sido tener valores catastrales no castigados.

brunodavidpau@yahoo.com.mx

Compartir