Oscar Moha

Ante la urgencia de miles de pastores y sacerdotes para que autoridades de los diferentes niveles de Gobierno permitan cuanto antes la apertura de los templos, el Sistema de Administración Tributaria (SAT) advierte a los Ministros de Culto que ellos y ellas no pagarán Impuesto Sobre la Renta (ISR) si es que su salario es menor a 2 mil 650 pesos mensuales, pero que todos deberán habilitar su buzón y actualizar sus medios de contacto, ya que de no hacerlo, a partir del próximo 30 de septiembre Hacienda entenderá que se oponen a una notificación que eventualmente les hicieran llegar

En un comunicado oficial con el número de folio 2604170, la Secretaría de Hacienda también recuerda la obligación a las Asociaciones Religiosas para inscribir ante el Registro Federal de Contribuyentes a todos los Ministros de Culto, quienes deberán reportar sus ingresos mes a mes, como cualquier contribuyente. Para el SAT, cualquier persona que aun cuando no esté dada de alta como “Ministro de Culto”, pero cumpla funciones de dirección, representación u organización.

Justo cuando comienzan a darse manifestaciones públicas como la llevada a cabo esta misma semana en Baja California Sur por cristianos evangélicos a las afueras del Palacio de la Alcaldía de La Paz, quienes exigieron al alcalde Rubén Muñoz Alvarez, dar luz verde para que se puedan reabrir al culto público los lugares destinados para este fin, “con las medidas sanitarias correspondientes”, el SAT los advierte a través de este memorándum fechado el 18 de mayo pasado de que en cuanto se abran los templos, los pastores, sacerdotes, rabinos y líderes estarán obligados a entregar los reportes de sus ingresos, egresos, compras y pasivos.

La realidad es que pocos contadores públicos titulados, egresados de las más prestigiosas universidades del país, alcanzan a comprender las instrucciones del sistema hacendario para que las Iglesias cumplan en tiempo y forma con el SAT, menos lo entienden y aplican el grueso de Ministros de Culto que se ven en disyuntivas como seguir pagando a sus trabajadores, despedirlos o de plano cerrar la Iglesia que no recibe los donativos suficientes para continuar con su labor sin fines de lucro durante esta pandemia.

Los pastores que dirigen las más de 3 mil Iglesias, cuya membresía no mayor a 100 personas en promedio que se ubican en zonas indígenas, están totalmente incapacitados siquiera para abrir un correo electrónico, en primera porque la señal de Internet no ha llegado a sus comunidades y en segunda porque algunos de ellos no hablan mas que su lengua originaria, sobre todo en entidades como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Chihuahua, Michoacán, Puebla, Jalisco y otras.

También el pasado 29 de mayo en Monterrey, Nuevo León, una treintena de líderes y pastores evangélicos se plantaron a las afueras del Palacio Municipal y demandaron poder abrir los más de 350 recintos cristianos que hay en la zona metropolitana para continuar, también con la “sana distancia” sus actos de culto público. Estos pastores cristianos sí tienen poder adquisitivo, la mayoría cuenta con acceso a Internet y manejan las redes sociales, pues por ese medio han estado convocando a sus fieles a exigir la reapertura de sus espacios donde pueden manifestar con libertad su preferencia religiosa.

En resumen, el documento de Hacienda dirigido a las Asociaciones Religiosas les indica que: deberán habilitar su buzón tributario; llevar un registro analítico de todas sus operaciones acompañado de documentación probatoria que avale las transacciones; expedir comprobantes fiscales digitales por Internet por las operaciones que realicen (diaria, semanal, o mensual) con base en los comprobantes fiscales que emitan; y otra serie de trámites para estar bien con el fisco y evitar multas.

Quizá sería más fácil para Hacienda reunir a los Ministros de Culto de las Iglesias alejadas de las zonas metropolitanas enseñarles qué es y para qué sirve un correo electrónico para después capacitarlos en materia tributaria.

PALABRA DE HONOR: Ayer jueves 11 de junio dos avionetas cruzaron el cielo del municipio de Los Mochis, Sinaloa. En la panza llevaban la siguiente leyenda: “Perdona a tu pueblo Señor. Adoremos a Cristo”. En la nave. Aparte de los pilotos, en su interior viajaban párrocos católicos de la localidad quienes rociaron agua bendita con el fin de exterminar el COVID-19. El Subsecretario Hugo López Gatell Agradeció la “lluvia santa”, cuyos resultados deben verse a más tardar mañana.

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