Oscar Moha

En la Unión Americana, a diferencia de México, los votos de los cristianos están identificados por entidades y zonas. Es decir, se sabe en qué Estados los evangélicos y católicos de derecha otorgarán su voto al candidato que más se oponga a los matrimonios entre personas del mismo sexo, a la despenalización del aborto, al uso lúdico de las drogas, a desautorizar los divorcios y todo aquello que vaya en contra de las normas morales que forman la “cultura de la muerte”. El Presidente Donald Trump ha tenido dificultades para reunir esos sufragios, a pesar de sus numerosas reuniones con pastores de ultraderecha en la Casa Blanca, con quienes se toma fotos orando y pidiendo “bendiciones especiales” para gobernar la Nación.

El pasado dos de junio, el oponente político del Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que si Trump abriera La Biblia, “quizá aprendería algo”. Y es que las escenas del Presidente donde aparece rodeado de pastores que le imponen las manos para orar por él y los ejemplares de la Sagrada Escritura que alardea son la parafernalia de su vida espiritual. Biden, por el contrario es un católico practicante bien conocido en los círculos evangélicos como un “hombre de paz”, lo que le está acarreando votos para la contienda electoral del próximo noviembre.

El aspirante presidencial demócrata ha criticado a Trump por su línea “cristianoide” para gobernar una Nación con el mayor número de cristianos evangélicos de todo el Continente. Más del 65% de los norteamericanos asisten a una congregación, y en una mayoría están comprometidos con causas evangélicas. Son, como llaman los analistas, una de las “rebanadas electorales más grandes del pastel en los próximos comicios”. De ahí la importancia de que Biden pueda quitarle el disfraz de “cristiano” que Donald Trump ostenta ante millones de sus seguidores. La encuestadora Pew Research ubica al demócrata como un individuo “más religioso” que el republicano.

La careta de “buen cristiano” que lleva a los eventos políticos el Presidente Trump ha penetrado a los círculos evangélicos en México, despistando a líderes religiosos de todo el país. De ahí que en Estados como Sonora, Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas, Baja California, Chihuahua y Coahuila pastores evangélicos identificados con el conservadurismo estén girando órdenes a sus fieles que trabajan en la Unión Americana para que su voto sea a favor de quien pretende reelegirse -a costa de todo- en aquella Nación. Y es que las políticas pro vida que abandera eventualmente Donald Trump son las que pretenden imponer las Iglesias en esta 4T, por lo que luchan en varios frentes para lograr la encomienda, algunas con apoyo de organizaciones paraeclesiásticas de Estados Unidos.

Estos grupos están entusiasmados con el visita que pudiera hacer el Presidente Andrés Manuel López Obrador a su homólogo estadunidense en los primeros días de julio próximo, pues ven en ello la alianza de un convenio moral entre ambos mandatarios, donde la ideología bíblica de ambos tomara tal fuerza que se instaurara en ambas naciones la violación de derechos fundamentales al prohibir o penalizar el aborto, los matrimonios igualitarios y otras medidas cautelares instaurando así un “Tratado Moral Bilateral”.

Hay pastores, de congregaciones pentecostales de EU, que incluso están prometiendo a sus “hermanos” en México, que si Donald Trump logra la reelección, habría un acuerdo con México para que López Obrador modifique las leyes que permitirían a las Iglesias y sus Ministros de Culto ser propietarios de estaciones de radio, ocupar cargos políticos y darles visa diplomática, muy al estilo del Vaticano.

No pocos cristianos que continúan trabajando en Estados Unidos, o que están en espera de recobrar su empleo al paso de la pandemia que azota al mundo, serán obedientes a la verticalidad espiritual que los liga con sus pastores y líderes de México para votar por el candidato y “hermano” Trump en noviembre. Sin embargo hay otra ala evangélica: las de algunas Iglesias llamadas “Históricas”, como Bautistas, Presbiterianas, Nazarenas, Metodistas, Episcopales que, por su preparación teológica, albedrío y sentido común no creen en la faceta fariséica de Donald. Por el contrario, están alertando a los evangélicos de habla hispana para que no se dejen engañar cuando escuchan textos bíblicos mal aplicados de parte de su Presidente y los instan a comparar sus acciones, dichos y omisiones, a la luz de lo que haría un buen samaritano.

PALABRA DE HONOR: La Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero reveló que en las 5 pruebas que se ha hecho para detectar si tiene COVID 19 ha salido negativa. No así el Director de IMSS, la titular de la Función Pública, el Secretario de Hacienda, varios gobernadores y los que faltan… La efectividad de nanopartículas de cítricos no es para todos. Ya se corren apuestas para profetizar quién será el próximo, o la próxima en dar positivo.

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