Oscar Moha

Ahmed Shaheed es el actual Relator Especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre Libertad de Religión y de Creencias. Su trabajo es denunciar y resolver algunos asuntos relativos a las creencias en los países miembros. Por ejemplo, tiene datos sobre los casos de intolerancia religiosa en México. Casos sobre expulsiones, robos, violaciones y vejaciones en contra de cristianos evangélicos que le hacen llegar algunas organizaciones de la sociedad civil y el mismo gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Shaheed acaba de hacer un exhorto a los Estados, líderes religiosos, sociedad civil, medios de comunicación para que “rechacen el odio y la exclusión y brinden apoyo y solidaridad a aquellas personas que pueden ser victimizadas en este difícil momento», refiriéndose a los casos donde personas han discriminado, violentado los derechos de terceros e incitado al odio durante la pandemia en el mundo.

En países como España, Italia y Estados Unidos, grupos de judíos han sido señalados como los iniciadores de la crisis sanitaria a nivel mundial. En Canadá, Noruega y Alemania los musulmanes también han sido responsabilizados por grupos cristianos de extrema derecha de ser portadores del Covid-19. En naciones de Centro y Sudamérica, incluyendo México, grupos extremistas también señalan a minorías religiosas, como los santeros, espiritistas y Testigos de Jehová de serlos causantes de la ira divina y de la mortandad que enfrenta el mundo por la pandemia.

Según el Relator Especial de la ONU es alarmante el aumento de la incitación al odio, señalando a comunidades religiosas y de credos, incluidos cristianos, judíos y musulmanes, como chivos expiatorios por la propagación del virus, al grado de que migrantes, refugiados y solicitantes de asilo de diferentes grupos minoritarios han sido estigmatizados de manera similar “enfrentado abusos verbales, amenazas de muerte, ataques físicos y discriminación al acceder a servicios públicos, incluida la denegación de servicios de salud vitales”

«El diálogo inclusivo garantizará que todas las comunidades implementen y se adhieran a las medidas de salud pública requeridas voluntariamente, incluso mediante el análisis de cómo las prácticas religiosas pueden adaptarse en respuesta a las medidas preventivas Covid-19, como la organización de servicios religiosos virtuales, por lo que los Estados, todos los líderes y actores religiosos deberían intensificar la promoción de la inclusión social y la solidaridad, así como combatir la incitación al odio a través del compromiso y la educación», agregó en entrevista Ahmed Shaheed.

PALABRA DE HONOR: El pasado 5 de abril, unos veinte vehículos entraron a un fraccionamiento residencial en Atizapán, Estado de México, simulando un operativo de la Fiscalía General de la República (FGR). En ellos había más de 40 personas que se introdujeron a una casa y robaron joyas, dinero en efectivo y otras pertenencias. Al llevar a cabo las indagatorias, la FGR descubrió que en los hechos están involucrados policías de todos los niveles: municipales, ministerial, estatales y federales. Estamos a merced no sólo de las bandas de asaltantes, ahora también de la policía. Bueno, es casi lo mismo.

Compartir