Oscar Moha

Los Ministros de Culto manejan información personal y confidencial de sus feligreses. Algunos de esos datos son considerados como “sensibles” como: nombre y apellido, números de celular, domicilios particulares, número de dependientes, origen étnico, preferencias sexuales y hasta referencias bancarias, ya que los seguidores de un culto hacen sus aportaciones mediante transacción electrónicas.

Durante algún tiempo los líderes religiosos fueron recolectando, primero en una agenda o en la memoria de un celular -y después en computadoras y programas especializados- datos que en posesión de personas ajenas y con intenciones distintas a la ayuda no lucrativa podrían causar perjuicios jurídicos, morales y patrimoniales a quienes están en la lista que ha sido recolectada de manera inocente por los mismos Ministros de Culto.

Por ello, son sujetos obligados de la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares -publicada desde 2010- que los compromete a tener en su templo un Aviso de Privacidad que sea público, con el fin de que quien proporcione sus datos esté consciente de que los mismos tendrán un manejo responsable y que voluntariamente podrán otorgarlos o negarlos al pastor, rabino o sacerdote que los solicite.

Según la Ley, a pesar de que esos datos sean para uso personal y sin fines de divulgación o uso comercial, las Iglesias deben tener ese Aviso en formato impreso, virtual u otro, que deberán hacer público y del conocimiento de quienes aportan nombre, dirección, teléfonos, y otra información que pudiera causar un daño en su persona voluntaria o involuntariamente.

Los datos sensibles son aquellos que afectan a “la esfera más íntima de su titular, o cuya utilización indebida pueda dar origen a discriminación, conlleve un riesgo grave para este, como su origen racial, étnico, estado de salud, creencias religiosas, morales, políticas y preferencias sexuales”, para que el otorgante (feligrés, en su caso) exprese su consentimiento, por escrito, para que sus datos sean utilizados para un fin específico.

Los Ministros de Culto, u otras personas físicas o morales, no pueden crear bases o listas que contengan datos personales sensibles, sin que se justifique la creación de las mismas, para fines legítimos y concretos, según el Artículo 9 de dicha Ley.

Por ejemplo, los sacerdotes al hacer públicos en sus pizarrones los nombres, direcciones e incluso fotografías de quienes contraerán matrimonio, exponen a los contrayentes a ser blanco de todo tipo de personas mal intencionadas que pudieran causarles perjuicio.

Según el experto en Derecho Financiero y Corporativo, José Díaz Cuadra, “en las diferentes variables de culto que existen, sean católicos, cristianos, presbiterianos, testigos de Jehová, pentecosteses o cualquier denominación, es una enorme constante que los congregantes compartan datos no solo con los jerarcas de la comunidad (sacerdotes, pastores, obispos, apóstoles o cualquier posición dentro de la congregación que se trate) sino incluso con personas que son nombradas por éstos, como líderes, presbíteros, pastores asociados, y otros, por lo que los feligreses deben expresar sus consentimiento para el manejo de los datos que aporten y las Iglesias, deben tener un aviso de Privacidad que esté al alcance de todos.

Díaz Cuadra, socio director de la firma de abogados “Legal & Compliance Advisors”, explica que las sanciones pueden ir desde varios salarios mínimos de multa hasta 5 años de prisión para quienes hagan mal uso o tengan negligencia en el manejo de los datos de sus congregantes. O bien que las bases de datos las pongan en manos de terceros, quienes de manera irresponsable o negligente afecten a terceros”. “Existen excesos de jerarcas de las congregaciones en donde publican desde un altar, atrio o incluso en sesiones de varias personas, las situaciones personales de congregantes que precisamente compartieron información, que constituyen un delito.

Por su parte, los pastores evangélicos -en su mayoría- ignoran que deben tener un Aviso de Privacidad para hacerlo público y que sea del conocimiento de quienes han compartido su número de celular, correo electrónico, y en algunos casos hasta números de cuenta bancaria, cuando han hecho transferencias electrónicas como parte de su costumbre para diezmar y dar alguna ofrenda.

PALABRA DE HONOR: En varios municipios de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, habitantes de zonas indígenas se preparan para impedir la campaña de vacunación a adultos mayores contra la Covid-19. Dicen los líderes del movimiento antivacuna que la inyección “causará muerte, más enfermedad y será la causante de un nuevo orden mundial” en donde la humanidad será sometida a un “líder mundial”. Una gran parte de esos indígenas están bajo el sometimiento de líderes religiosos que apuestan más por el fanatismo que por la ciencia. Son peligrosos.

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