Oscar Moha

El ataque armado donde fueron asesinadas 24 personas en Irapuato, Guanajuato, el pasado miércoles no ha sido el único, aunque sí el más letal en México. Esas masacres en contra de quienes se supone se están “rehabilitando” de alguna adicción tienen características particulares, una de ellas es que Ministros de Culto brindan apoyo espiritual a los internos. Y son ellos quienes saben el por qué de algunas de esas acciones criminales, quiénes las llevan a cabo y el papel que juegan las personas asesinadas en el amplio mundo del narcotráfico en el país.

Como antecedente, también en Irapuato, el pasado 4 de diciembre un grupo armado secuestró a 20 jóvenes que estaban intentado huir del mundo narco. Días después localizaron varios cadáveres, pero se desconoce el paradero de al menos 5 de ellos. Y el 6 de junio fueron asesinados con el mismo modus operandi 10 internos que se encontraban en un anexo llamado “Empezando una Nueva Vida”.

Los sacerdotes, pastores, obispos y líderes eclesiales brindan apoyo espiritual a los que llegan a estos centros, en ocasiones administrados también por Ministros de Culto; y aunque no cuentan con una certificación gubernamental ni profesional para el cuidado de las personas que pretenden salir de las adicciones, la labor asistencial es conocida y tolerada por autoridades municipales, porque les implica un gasto y una responsabilidad que no quieren asumir los funcionarios y han preferido delegarlo a líderes religiosos o a Asociaciones Civiles.

Según “Guillermo”, uno de los sobrevivientes de estas masacres, llaman “Operación Limpieza” a estas ejecuciones masivas, porque la mayoría de los internos son o fueron “halcones” (según el narcolenguaje, individuos dedicados a ubicar a los policías o dar aviso previo a los operativos policiacos que se llevan a cabo en ciertos lugares). La mayoría de internos conocen los nombres o sobrenombres de quienes tienen un nivel dentro de las organizaciones que trafican con drogas. Por ende, los narcos consideran un “peligro” que algunos de los adictos proporcionen datos a policías o a bandas rivales sobre las actividades de quienes fueron sus jefes. El costo de salir de la estructura delincuencial implica en ocasiones una muerte violenta.

“Lo que hacen los narcos es esperar a juntar en un solo lugar a un grupito de adictos que decidieron salirse del círculo de poder, o sea que renunciaron a hacerla de ‘conecte’ (contacto con jefes de la droga), ‘halcón’, o ‘grapero’ (distribuidores)… Luego se preparan y llevan a cabo la ‘limpia’ (asesinato masivo)… y lo hacen allí (en los anexos) porque saben que no hay vigilancia, ni nadie que lo pueda impedir… Conocen a los pastores, a los sacerdotes, a los hermanos que llevan la Palabra de Dios y los respetan. Nunca atentan contra ellos, los tienen ubicados… Es más, algunos (narcos) van a la Iglesia y dan limosnas”, comenta “Guillermo”, quien sobrevivió a uno de las muchas “Operaciones Limpieza” que ha habido en México.

El recuento de estos operativos de “limpieza” es doloroso, sobre todo para los familiares de quienes perdieron la vida buscando salir del círculo de la mafia: un ataque armado perpetrado por al menos 5 sujetos dejó en agosto de 2008 al menos 8 muertos y 4 heridos en el “Centro de Rehabilitación de Adicciones” en Ciudad Juárez, Chihuahua. Luego en el 2009, a principios de septiembre sicarios armados entraron a “El Aliviane”, otro centro de rehabilitación, ubicado en Ciudad Juárez, donde asesinaron a 18 varones.

En junio de 2010 más de 15 personas irrumpieron en un anexo en Chihuahua donde asesinaron a 19 internos. Cuatro meses después, en octubre del mismo año acribillaron a otros 13 en un local administrado por la Asociación Civil “El Camino”, en Tijuana, Baja California. Y en septiembre de 2017 también en Chihuahua acribillaron a 22 personas, la mayoría jóvenes, en un lugar llamado “Uniendo Familias. En todos ellos había uno o varios Ministros de Culto, quienes nunca conocieron previamente el día y el lugar de las masacres, Sin embargo, los internos compartieron sus historias tanto con pastores y sacerdotes como con sus familiares.

“Esto va a seguir, no se acaba en Irapuato. Sólo esperan (los narcos) ciertas condiciones: que se junte un grupo de ‘indeseables’ (adictos que pretenden salir del círculo); que no haya ‘estorbos’ (sujetos que son ajenos al tráfico de drogas, como los Ministros de Culto); que se caliente la plaza (existan condiciones de violencia entre bandas de narcos) y que la Guardia Nacional se ‘despeje? (que no haga operativos)”, dice “Guillermo, quien asiste a una Iglesia Evangélica de manera casi anónima para preservar la vida.

PALABRA DE HONOR: Dos citas: “…nunca, en más de un siglo, se había insultado tanto a un Presidente de la República”, Andrés Manuel López Obrador.

“Todo lo que el hombre siembra, eso también segará”: San Pablo (Gálatas 6:7).

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