Oscar Moha

Si se pudiera medir en hectáreas la discriminación que sufren credos religiosos no católicos en México, el Registro Público de la Propiedad tendría elementos suficientes para que otros credos pudieran iniciar un procedimiento de queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), aunque es probable que el dictamen no les sea favorable, porque en este “Estado Laico”, hasta gobernadores como Cuauhtémoc Blanco Bravo -de Morelos- y Enrique Alfaro Ramírez -de Jalisco- tienen sus compromisos terrenales-espirituales bien definidos.

La Iglesia Católica, la que más adeptos pierde anualmente por motivos multifactoriales como la pederastia de sus autoridades, ha sido beneficiada en la Ciudad de México y en cada uno de los estados del país sin excepción, independientemente del partido en el poder. Y no sólo con limosnas oficiales en efectivo, sino principalmente en inmuebles y propiedades que acumula administración tras administración, en contubernio con funcionarios de todos los niveles, principalmente Gobernadores.

Hay muchos ejemplos a nivel nacional: en Cintalapa, Chiapas, a las autoridades locales y estatales les nació en el corazón donar 5 hectáreas para la construcción de un monasterio; en Salamanca, Guanajuato, el Municipio donó a la Diócesis un predio de 2 hectáreas para la construcción de un templo; En Orizaba y Boca del Río, el gobierno estatal, avalado por el Congreso de Veracruz, donaron 3 hectáreas para la construcción de edificios para los Legionarios de Cristo; en Municipios de Quintana Roo, la Iglesia Católica mantiene en litigio algunos predios que le han sido “donados” y la autoridad actual pretende recuperarlos, luego de que les fueron donados por el Fondo Nacional del Fomento al Turismo; y así podríamos ofrecer una lista año por año, Estado por Estado, gobernador por Gobernador…

Se suman Nuevo León, Coahuila, Estado de México, Colima y Sonora que entregaron en sólo un año más de 100 mil metros cuadrados a Asociaciones Religiosas católicas para su beneficio.

Gobernadores del PAN y del PRI han sido muy caritativos en entidades como Guanajuato y Querétaro: el ex gobernador de esta última, José Calzada Rovirosa, solicitó al Congreso la enajenación de un inmueble que era propiedad del Estado a favor de la Diócesis local, mientras que su antecesor Francisco Garrido Patrón, les regaló un predio de casi 10 hectáreas, a pesar de las críticas de varios diputados locales.

Imposible olvidar el caso más cínicamente emblemático del que fuera gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez. Durante su mandato -en complicidad con el obispo Juan Sandoval Iñiguez- hicieron de la Iglesia Católica un centro de acopio millonario en bienes y en efectivo, sin que nadie pudiera auditar los recursos del erario con destino a las bolsas de los clérigos en esa entidad. El ex mandatario gustaba de las fiestas que incluían todo tipo de bebidas y al calor de las copas hacía evidente lo mismo su “asquito” hacia los homosexuales que los cheques oficiales directo a las cuentas que manejaba Íñiguez.

Los munícipes de la zona conurbada de Guadalajara comentan que en la última década se han entregado decenas de predios que suman casi 80 hectáreas en comodato a la Arquidiócesis local, casi todos “por intervención del Gobernador y de los Obispos, de los que se tiene registro puntual, pero es secreto”. En tanto, la Unidad de Acceso a la Información indica que el Gobierno ha regalado a la Iglesia Católica más de 30 terrenos, valuados en casi 63 millones de pesos para la construcción de templos, tan sólo en León.

Y tampoco omitir el bondadoso comodato que el actual Canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, en su calidad de Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, hizo a la Iglesia Católica: donarle 30 hectáreas para la construcción de la Plaza Mariana en la Basílica de Guadalupe.

El número de propiedades es incontable a nivel nacional; el Sistema de Administración Tributaria (SAT) tendría que abrir una oficina exclusiva para averiguar si en verdad el número de propiedades declaradas concuerda con la realidad y así regular equitativamente los donativos etiquetados que se tienen (o tenían) para destinarlos como “ayuda” para todas las Asociaciones Religiosas y no sólo para la mayoritaria.

También hay Iglesias de otros credos que han sido “beneficiadas”, pero nada comparado con la inequidad institucional, derivada del favoritismo y la política religiosa que se acostumbra.

Comienza el año 2019 y comienza también el sexenio donde, según el propio Presidente de la República, “se respetarán los principios juaristas”.  Esperemos…

PALABRA DE HONOR: La Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum apuesta a la tecnología para ahorrar gastos, a través de la Agencia Digital de Innovación Pública, que por cierto carece de una base de datos de Asociaciones Religiosas que realizan trabajo social con grupos en situación de vulnerabilidad en cada una de las 16 Alcaldías y zona conurbada de esta capital y que cuentan con capital humano suficiente y experimentado para casos de emergencia, como los sismos tan comunes en esta región.

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