“Violencia es no combatir delincuencia”
Entrevista a David Norzagaray sobre los 'corridos literarios' de Libro Abierto
NAHUM TORRES | @nahjum
Érase una vez un grupo de artistas circense-callejeros conocidos como La Bola de Ruido que intentaron colocar sus propuestas en un festival, pero como en la ciudad que viven (Hermosillo, Sonora) el arte y la cultura es el sector con menos presupuesto, no lo consiguieron. El fundador propuso entonces la participación de un conjunto musical norteño interpretando corridos con base en la literatura clásica. La idea tuvo eco y fue aceptada. Regresó a casa para hablarle a los amigos que, coincidencias de la vida, son músicos geniales y en tan sólo 13 días, entre todos, lograron armar una decena de canciones en las que la lectura, los compases del corrido y la vida cotidiana se entremezclan.
Más o menos así surgió Grupo Libro Abierto, cuenta David Norzagaray, director, letrista y compositor de este quinteto cuyos discos se difunden de mano en mano por gran parte del país, especialmente entre las niñas y niños (o entre sus papás); aunque como él mismo explica, “no hacen música infantil”.
Puede que no lo parezca porque la idiosincracia cultural relaciona el fomento a la lectura con la niñez de manera inmediata, y más si historias como las de “Pinocchio”, “Blanca Nieves”, “El Patito Feo” o el mítico microrrelato de Augusto Monterroso están involucradas; sin embargo, si se escuchan con atención, sus canciones abordan la violencia de todos los días: en la escuela, en las calles, en el desierto.
“El género del corrido –como los trovadores o los sofistas-, ha narrado nuestras historias. El corrido ha sido el cronista de nuestra historia”, asegura.
“Últimamente está de moda el narco-corrido, el corrido de la violencia, el corrido buchón, el tirado, arremangado, pero eso no quiere decir que no esté dentro de la esencia musical. Hay quienes piensan que está mal pero lo que está mal es nuestra realidad”, confirma.
En su sentir, Norzagaray sostiene que han sufrido un poco de censura porque alguna de sus canciones usan la palabra “marihuana” o porque hablan de los feminicidios y mujeres desaparecidas en Ciudad Juárez a partir de la leyenda de Jack “el Destripador” pero, sostiene, los corridos no son violentos ni -como dice la canción- buscan a nadie perjudicar. “Violencia es no combatir el crimen organizado”, “violento es el sistema de impunidad” que carcome el país, dice.
Para él, “censurar al narco-corrido es como matar al mensajero”.
“Lo que hay que cambiar es nuestra realidad. Lo que hacemos en Libro Abierto es contribuir con un granito de arena, una cosa de nada”, dice sin romanticismo ni rasgos de ingenuidad.
Libro Abierto se caracteriza por tocar ante el público que asiste a ferias de libros y festivales de lectura tanto en el Noroeste como en el Sureste. Como buenos viajeros han descubierto que en nuestro país el índice de lectura es bajo: “El poco fomento a la lectura que logramos hacer con el grupo es apenas la punta; vemos los esfuerzos de las instituciones -en vano- por censurar el narco-corrido. El error no está en las intenciones, está en que los encargados no han leído, entonces no tienen idea de lo que están haciendo y es porque, por lo general, el escritorio está a muchos pisos de lo que sucede en la calle: en todo México la falta de conciencia de quienes somos es una invariable que no nos deja avanzar”.
“Es muy triste que nadie se preocupe por las bibliotecas, ni por las escuelas ni por los maestros que sí tienen vocación y dan clases en las rancherías, en lo pueblitos más alejados, en la sierra o en la selva. Es muy triste que tengamos gobernantes que no leen, pero más que triste, es peligroso”, afirma tajante.
COMO PARA HACER CORRIDOS Leyendo de corrido, su primera placa, incluye nueve temas o mejor dicho, adaptaciones de los relatos de Cervantes, los hermanos Grimm, Franz Kafka, Bram Stoker, Shakespeare y de la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz y Federico García Lorca, que retocaron al más puro estilo norteño.
“Lo que nosotros hacemos, en realidad, es que con los mismos recursos literarios y musicales, contamos historias, historias que son geniales, porque las mejores historias están en la literatura universal”, afirma. “Creo que básicamente lo que hacemos es un poco de trampa porque es difícil encontrar un relato como el de ‘Cándida Erendira’ (de García Márquez) y aunque está publicado casi nadie lo conoce porque, en realidad, en México somos muy pocos los que leemos”, insiste.
Este año, con el lanzamiento de su flamante segundo álbum, Leemos para haSer corridos, que consta de un tiraje de 500 discos y fue producido con el soporte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a través del Programa Músicos Tradicionales, 2013, se confirma que la labor musical a la vez que promotora de la lectura de David Norzagaray, Malik Peña (bajo), Ringo García (guitarra), Carlos Valenzuela (acordeón) y Juan Pablo Maldonado (voz) no sólo es formativa para sus escuchas, también es ejemplar.