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Jonathan Nácar

El gobierno de Estados Unidos solicitó a México la extradición de los exfuncionarios Luis Cárdenas Palomino y Ramón Eduardo Pequeño García, acusados por un tribunal federal de ese país, de al menos tres cargos de narcotráfico, y haber abusado de sus cargos públicos para beneficiar al cártel de Sinaloa.

Ayer se confirmó la ampliación de la acusación por parte del Departamento de Justicia estadounidense en contra del exsecretario de seguridad Genaro García Luna, y dos de sus ex colaboradores cercanos, ambos ubicados en puestos clave en seguridad en los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón, y Enrique Peña Nieto.

Este viernes se confirmó la solicitud formal para que los ahora fugitivos Cárdenas Palomino y Pequeño García, sean detenidos y enviados en extradición para presentarlos ante los tribunales de ese país.

La fiscalía está llevando a cabo una indagatoria. En el caso de García Luna hay una investigación, incluso hay una solicitud de extradición y también del equipo que lo rodeaba, de modo que es muy probable que existan investigaciones, sobre todo de la Unidad de Inteligencia Financiera, en el caso de estos personajes, de estas personas que fueron señaladas ayer (jueves) en Estados Unidos, y yo estoy seguro que va a actuar la fiscalía, porque le corresponde hacerlo”, reveló el presidente Andrés Manuel López Obrador, en la conferencia matutina en Palacio Nacional.

›Horas después de la declaración del mandatario, el titular de la Unidad de Inteligencia de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto, reiteró en su cuenta de Twitter que la unidad a su cargo había presentado ante la Fiscalía General una denuncia en contra de Luis Cárdenas Palomino, desde el mes de abril de 2020, y en el caso del ex secretario García Luna, fue en diciembre de 2019. “Las cuentas de ambos y de Ramón Pequeño están congeladas”, sostuvo en su mensaje.

El 3 de julio pasado, Santiago Nieto aseguró en entrevista con ejecentral, que para vincular al encargado de la seguridad en el sexenio de Felipe Calderón con el crimen organizado, México estaba a la espera de la información por parte del Departamento de Justicia y otras agencias de seguridad e inteligencia de Estados Unidos. 

Sobre las pesquisas del caso, el funcionario aseguró que son “muy sólidas” y no hay cabos sueltos para determinar que se trataba de corrupción. Sin embargo, en torno a la red de vínculos de García Luna, Nieto no hizo referencia a una investigación en contra de Ramón Eduardo Pequeño García. 

RAMÓN PEQUEÑO GARCÍA

Su carrera despegó en el Cisen

Ramón Eduardo Pequeño García fue titular de la División de Inteligencia de la extinta Policía Federal, que operó durante la pasada administración. Su carrera en el servicio público inició como analista en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), hoy Centro Nacional de Inteligencia (CNI), donde escaló a delegado y luego como jefe de estación, para después llegar a la Policía Federal. Primero lo hizo como parte de la oficina del comisionado, luego como jefe en investigaciones de inteligencia, y para 2011 se convirtió en encargado de la División Antidrogas.

Durante 2015, como responsable de inteligencia y contrainteligencia en el Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO), número 1 “Altiplano”, Pequeño García, señalado por Estados Unidos, al igual García Luna y Cárdenas Palomino de haber protegido y favorecido las operaciones del cártel de Sinaloa, el entonces mando policial tenía a cargo el monitoreo de la seguridad en el penal del cual logró fugarse Joaquín Guzmán Loera “El Chapo”, la madrugada del 12 de julio de 2015.

Aunque tres días después de la evasión del otrora líder del cártel, del que ahora se le acusa de haber beneficiado, Ramón Eduardo no fue investigado por su responsabilidad en la que fue la segunda fuga de un penal de máxima seguridad del capo, y tras haber rendido una escueta declaración, fue nombrado responsable de la División Policía Científica de la misma PF.

LUIS CÁRDENAS PALOMINO

Mano derecha de García Luna

Al igual que Pequeño García, Luis Cárdenas Palomino inició su trayectoria en el servicio público en el CISEN, para después incursionar en la entonces Procuraduría General de la República, donde desempeñó, entre otros cargos, como director general adjunto de la Policía Judicial Federal, y de Investigación Policial de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI). Ya en la Secretaría de Seguridad Pública federal, a cargo de García Luna, el ex funcionario considerado su mano derecha, ocupó diversos cargos, destacándose como Coordinador de Inteligencia para la Prevención del Delito, y titular de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal.

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