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Francisco Pazos

franciscopazos@ejecentral.com.mx

Entre los migrantes se encarna el miedo. Temen salir a la calle, reunirse con sus amigos y visitar a sus familias. Buscaron un sueño lejos de sus países y ahora son criminales por haber cruzado sin documentos la frontera de Estados Unidos. Millones de migrantes indocumentados afrontan indefensos una de las cruzadas más cruentas en su contra. Al menos, nueve de cada 10 migrantes que pisan una Corte de Migración enfrentan a un fiscal del Estado sin el acompañamiento de un abogado.

La deportación es el resultado casi seguro, sin importar los derechos que pudieran defenderlos, aseguró Jorge Luis Barón, director ejecutivo de Proyecto para los Derechos del Migrante del Noroeste (NWIRP, por sus siglas en inglés).

›Desde que la retórica presidencial de la persecución llegó a la Casa Blanca, las detenciones de migrantes ilegales se incrementaron 40% respecto a 2016, según cifras del NWIRP, organización no gubernamental que desafió la política antiinmigrante de Donald Trump.

El sentimiento antiinmigrante toca sus niveles más altos de odio y persecución, aseguró Barón, director del NWIRP, en entrevista con ejecentral. “Esto va a causar mucho daño en las comunidades en donde veremos un nivel importante de drama”, augura al considerar que es “solamente el inicio de una nueva política (…) y creemos que no hemos visto lo peor”, pues ha puesto contra las cuerdas a miles de migrantes.

Esperando el llamado a la puerta, el “del agente del ICE” que los arranque del sueño y los confine en un Centro de Detención para ser deportados, a ciudades en las que nadie los espera y en las que nada tienen.Desde su trinchera, el NWIRP ha plantado cara a la política migratoria de la Casa Blanca desde el flanco jurídico.

Diseñando estrategias jurídicas que hagan valer los derechos de niñas y niños solos que cruzaron la frontera, de decenas de migrantes que no tienen dinero para contratar un abogado que los represente en el laberinto que la legislación migratoria estadunidense plantea para su defensa. El NWIRP tiene su campo de acción en la región norte de la costa oeste de Estados Unidos: Seattle, Washington, ciudad considerada “santuario”, pero donde se ha resentido el embate de los agentes de ICE y la proliferación de los Centros de Detención.

Barón explicó al término de una visita a la Ciudad de México por invitación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que proveer asesoría y defensa legal a quienes son detenidos es fundamental para contrarrestar las detenciones que sin distingo ordenó desde inicio de este año el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) en todo Estados Unidos. “El 90% de las personas terminan presentándose frente a un juez sin un abogado y eso provoca, que si tiene alguna forma de pelear, sobre todo personas que han vivido allá durante mucho tiempo y que tengan alguna protección de califique, sin un abogado, sus posibilidades de ganar son muy remotas”, dijo el director de la ONG. La defensoría es fundamental para los migrantes, agregó, pues según su experiencia en el acompañamiento de los casos de deportación, un migrante indocumentado que inicie un juicio sin abogado tendrá sólo 3% de posibilidades de ganar, mientras que con un representante legal, las posibilidades se incrementan entre 40 y 45% de las veces.

Cambiar desde las Cortes

Sin embargo, lo más importante es comenzar a trazar una línea de influencia jurídica, a través de lo que organizaciones como la que Barón encabeza llaman “litigios estratégicos”, a favor de los derechos de los migrantes.

Barón explicó que la defensa individual en juicio de deportación y el acompañamiento para obtener permisos de residencia son objetivos primordiales de su labor, aunque también buscan oportunidades para cambiar la política de migración en las Cortes. Como plan legal, el litigio estratégico busca obligar cambios generalizados, pero el caso de menores que viajan sin acompañante es paradigmático por la necesidad de buscar mecanismos que protejan sus derechos, aún cuando cruzaron ilegalmente la frontera. Abogados del NWIRP litigan en la Corte del Distrito nueve de San Francisco para proteger los derechos “de niños y niñas que llegaron sin acompañantes a Estados Unidos desde México y Centroamérica” para obtener protección o que escapan de la violencia que afecta a países del Triángulo Norte.

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Un migrante indocumentado que inicie un juicio sin abogado tendrá sólo 3% de posibilidades de ganar.

El litigio, interpuesto en contra del gobierno de Trump a nivel nacional, busca obligar al Estado a asignar un abogado de oficio a los menores detenidos por ingresar sin documentos a Estados Unidos.

En agosto próximo se efectuará una audiencia para desahogar argumentos y “esperamos que antes de que termine el año tengamos una decisión favorable”.

Vidas trastocadas

La persecución que el DHS ha ordenado a agentes migratorios y, veladamente, a los jueces en contra de la migración ilegal cambió la vida cotidiana de aquellos que viven desde hace décadas en Estados Unidos, y también de segundas generaciones que nacieron en territorio estadunidense.

Incluso para quienes obtuvieron legalmente un documento de residencia están en riesgo, aseguró el director del NWIRP, pues hay casos de migrantes que por miedo a ser deportados han incurrido en “crímenes” que los colocan en los listados de búsqueda y detención del ICE.

Barón explicó que a partir del caso de una mexicana detenida en febrero pasado por agentes del ICE en El Paso, Texas, tras buscar protección de la justicia por ser víctima de violencia doméstica, en ciudades consideradas santuario como Seattle, algunos migrantes dejaron de acudir ante las cortes u oficinas de gobierno, incluso para pagar las multas de tránsito.

“Como hay miedo no acuden a pagar sus multas, si la pagan no pasa nada, pero como no la pagan, entonces le dan orden de arresto y se crea un problema más grande”, expuso el abogado. Otro caso similar es el de jóvenes que nacieron en Estados Unidos o que forman parte del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), y que no ingresaron en las universidades por temor al procedimiento que implica revelar la situación migratoria de sus padres, haciéndolos susceptibles de la persecución de autoridades.

Barón consideró que el impacto de las políticas del presidente Trump no afectará la vida de migrantes sin documentos, sino que impactará en jóvenes que podrían truncar su formación profesional para proteger a sus familias.

El futuro de los migrantes indocumentados en Estados Unidos tocará fondo en los meses que están por venir, aunque para el director del NWIRP, los retos que la comunidad afronta también despertó un sentimiento colectivo que fortalecerá a la comunidad migrante en Estados Unidos.

Con jóvenes que buscan formarse como abogados especializados en asuntos migratorios, como con migrantes que buscan una ciudadanía piensan fortalecer a la comunidad como un grupo con peso específico para Washington.

“Los dreamers que están bajo el programa DACA, pero también los niños de padres indocumentados que están viviendo esta experiencia (…) me dan esperanza de que la situación va a cambiar para el país”, dijo Barón, y agregó que, sin embargo, la duda por el futuro es mas amplia, pues las políticas del presidente Donald Trump no sólo han puesto a mira a miles de migrantes, sino ha restado liderazgo mundial a Estados Unidos. “Esto es malo para el país y con seguridad terminará perdiendo su posición”, concluyó.

El litigio interpuesto contra el gobierno de eu busca la asignación de un abogado de oficio para menores migrantes sin acompañantes

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